jueves, 17 de noviembre de 2022

Hugo Miguel Pérez: Dreaman, de propietario tanguero y con la esperanza de llegar al Dardo Rocha en la mejor forma física

 

Un caballo sufrido, de excelentes carreras cuando está sin dolores, compite luego de cinco meses y en su estreno en La Plata buscará su primera victoria de Grupo 1 y para eso deberá superar a dos notables tordillos, Miriñaque y Special Dubai, los rivales más fuertes 



En el GP de Honor, Dreaman batió al tordillo Special Dubai, rival en el Dardo Rocha / Archivo - Hapsa




La mitad de una charla con Miguel Pérez parece destinada a terminar en el tango, siempre; esta vez el motivo inicial era Dreaman (Galicado), que va a correr el Gran Premio Dardo Rocha (G 1-2400 m), el sábado, pero los desvíos estaban justificados por un propietario tanguero, más fiel con el entrenador uruguayo que la mayoría de los personajes que pinta la música ciudadana; su poesía, en realidad.

La historia del caballo criado en el haras El Turf es de tango, si cabe. Dreaman sufre lo que muchos ejemplares en la alta competencia: es “delicado de manos”, como dice Pérez, que apela al hielo para el origen de una entrecuerda, un paliativo. “Está bárbaro. Lo cuido desde que tiene 2 años, nunca tuvo otro cuidador. Esperamos ver el desarrollo, pero también corre en cualquier lado, en la punta o atrás, es guapo, pelea, tiene un corazón gigante. El República Argentina lo hubiera ganado si hubiera venido más cerca”.

 Aquel 1° de mayo, Dreaman quedó segundo a la cabeza de Nievre (Catcher in The Rye), recuerda el preparador. Luego volvió a ser escolta, esta vez de Balsamic (Equal Stripes), en el General Belgrano (G 2-2500 m) y desde junio no compite. La interdicción en el stud de Miguel por un caso de herpes en una yegua vecina prolongó el lapso inactivo.

A los 6 años, Dreaman corrió onces veces, siempre con Cristian (Tati) Velázquez en las riendas, y ganó cuatro, entre ellas el Gran Premio de Honor (G 1-2000 m). Allí también está la confianza del preparador para el Dardo Rocha. “Tati me corre desde que era un pibe, cuando llegó fue galopador con Udaondo, junto con Martín La Palma; los dos son buenos chicos, trabajadores”, describe Pérez.

Dreaman debutará en La Plata el sábado, pero ya pisó esa pista: “Conoce La Plata, floreó y la agarró muy bien hace un tiempo, pero vino la pandemia y no se corrió más. Ahora lo floreé en Palermo; es menos riesgo, un viajecito, por eso no lo llevé a La Plata”. Como se sabe, Miguel tiene su stud en San Isidro.

Del Dardo Rocha. el cuidador recuerda un segundo puesto con Potri Arlequin (Potridoon), “me ganó Rerise  (Know Heights)”, puntualiza, y una floja actuación de Potro Sahara (Potrillón). El sábado, los escollos más duros a priori para su caballo son el increíble Miriñaque (Hurricane Cat) y el aguerrido Special Dubai (E Dubai). 

El propietario tanguero de Dreaman es el conocido ex secretario del Senado Mario Pontaquarto, que le recordó al entrenador que no va al Bosque desde hace catorce años. “Tato me dijo que llevamos a Soy Farolera. Él siempre tuvo caballos; él y Juanca Mitre, un ortodoncista de Luján. Los dos son cantores. Hoy la gente cambia mucho de cuidadores, ellos están firmes”.

  El tango, de nuevo. Hasta el nombre del stud de Dreaman, Vientos del 80, es alusivo. “¿Sabés por qué se llama así?”, pregunta Miguel Pérez, trocando roles. “Es un tango que canta Rubén Juárez, al que conocí por Tato”, responde sin esperar. Y cuenta que los versos de esa pieza “son de Juanca Tavera, tío de [el martillero] Arturo Moscón”. Chan Chan.
















lunes, 14 de noviembre de 2022

"En los 1200 me puse un poco nervioso porque empezó a remar", dice Miguel Jiménez, propietario de Niño Guapo, el ganador del Nacional



El propietario de Garabo conoce bien al hijo de Catcher in The Rye, pero en el codo final temió que correr tan cerca de la punta lo hubiera sacado de ritmo; "había que correrle a un caballo bárbaro como El Musical", justificó el cambio necesario para un reconocido atropellador



En el aire: Niño Guapo le gana a El Musical en el Derby argentino / Gza. Gustavo Duprat


El Gran Premio Nacional-Copa Marca País Argentina (G 1-2500 m) dejó tantas aristas, a partir el juego táctico que ofrecieron Niño Guapo (Catcher in The Rye) y El Musical (Il Campione), que el hecho de que ambos se apartaran un poco de sus libretos enriqueció una carrera inolvidable, con dos jockeys cerebrales y dúctiles. El defensor de Garabo corrió más cerca del fuego del desarrollo de lo que su estilo de atropellador sugería y El Musical no fue el puntero casi desbocado de otras tardes, esta vez dejando que Espíritu Corajudo (Espíritu Libre) corriera adelante hasta el segundo codo, como aconsejaba la distancia ahora.

El resultado fue la victoria de Niño Guapo por cuatro cuerpos, tal vez impensada un par de segundos antes de llegar al disco, cuando El Musical venía entero y su rival era un elástico estirado que engañaba –eso se supo después- como si estuviera echando el resto 400 m antes del final. Las posturas de William Pereyra, trabajando con sus cuatro extremidades para estimular a su caballo, y de Juan Cruz Villagra, poco menos que en postura con el caballo que esta vez llevó los colores de J. C. V., abonaban aquella impresión.

El festejo, después de esos 100 metros finales terminantes, fue para un grupo numeroso, claro, al que se sumaron José Luis Caldani y Nicolás Ojea Quintana, criadores del ganador en el haras El Chañar. Miguel Jiménez, propietario del zaino que se llevó la tercera gema de la Triple Corona, tenía una alegría serena, sin desbordes, por eso se pudo charlar con él y hasta colar a Racing –el fútbol es otra pasión suya, que canaliza como vicepresidente del club- en la conversación.

-¿Lo vio para ganar cuando entró en la recta?

-En un momento el caballo tuvo esa rara forma de estirarse por el palo de los 1200 y empezó a remar, lo que me puso un poco nervioso, pero sabía que a parejear no le iban a ganar y como dijo Roberto Pellegatta, el caballo estaba súper entrenado, para correr 2500 o más.

-Lo hizo trabajar un montón a Pereyra.

-Es un caballo que hace que los jockeys tengan que esforzarse un poquito más que lo común para hacerlo rendir. El jockey no lo tiene que abandonar. [De hecho, Pereyra sufrió un bajón de presión que le impidió seguir montando en la reunión]

-¿Corrió diferente que en el Casey?

-Sí, vino más cerca porque había que correrle a un caballo bárbaro como El Musical. De hecho el marcador lo reflejó, llegaron primero y segundo los dos mejores caballos que había en esta carrera, para mí.

-Garabo hace mucho que es una marca registrada, que tiene muchos amigos, parece propiedad de muchos.

-Amigos tengo una enormidad pero soy el propietario, y tengo hijos, que son los que empujan todo esto, Gonzalo, Agustín e Ignacio. Son los que vienen a la mañana a la cancha y están siempre con Roberto. Si ellos no siguieran… Es difícil el recambio generacional en el turf y que a los tres les guste esto es difícil de ver.

Hay cuarenta años de historia en la chaquetilla verde, blanca y colorada. “Tengo caballos desde 1982, siempre con Garabo, el sobrenombre de mi papá. A él no le gustaban las carreras, pero bueno, las cosas se dan así”. También se da, en la menesunda de los festejos, el desfile de los que saludan a Jiménez y se mezcla Sebastián Heredia, comentarista de la transmisión de la TV Pública y analista en el hipódromo de San Isidro. “Preguntale cómo hizo para llegar desde La Plata, donde recibió una copa por un triunfo de Emmbrujo a entregarle una plaqueta a (el futbolista Leonel) Miranda por los 100 partidos, en diez segundos”, nos dice.

Y explica Miguel: “Yo estoy todo el día con el plantel de Racing y no quería faltar. No sé cómo hice para llegar pero llegué y con dos triunfos. Parece una casualidad, porque el anterior Grupo 1 que ganamos, con La Renoleta [Estrellas Distaff], Racing venía de salir campeón, y ahora salimos campeones –en el Trofeo de Campeones de la Superliga, ante Boca- y ganamos un Grupo 1. La misma combinación”, cuenta, divertido, frente a un hincha xeneize. “Cuando ganó Racing me quedé tranquilo, porque los que andamos con el fútbol tenemos cábalas”.


-El Pellegrini no se puede evitar ¿no?

-Eso lo deciden Niño Guapo y Roberto Pellegatta, que lo eligió, lo compró, le armó la campaña y no se equivocó cuando dijo que no teníamos que apurarnos porque este caballo necesita distancias. Debutó en 1400 m porque se lo llevaba por delante y ganó. Nosotros no nos metemos, maneja el cuidador. Primero “habla” el caballo, que tiene que recuperarse de este esfuerzo.

Otro personaje que surge en medio de las copiosas felicitaciones es el gran Rafael Pascual. Uno recuerda que Jiménez celebró más una vez con Miriñaque, del que el ex presidente de la Cámara de Diputados es uno de los propietarios. “Es que somos todos de Parque Patricios”, dice el dueño de Niño Guapo mientras se abraza con el dirigente radical, que apunta: “¡Segundo Nacional de Parque Patricios!”.

Jiménez destaca que también se dedica a criar. “Criamos sí, entre otros a El Santino (Mutakddim), ganador de once carreras, y tenemos de padrillo a Incásico (Southern Halo). Hace veinte años que estamos como haras Calomino SA, el nombre del mejor amigo de mi papá”. Otra vez, el padre de Miguel Jiménez aparece, en otra forma de homenaje, y eso que no tuvo que ver con el turf. “La vida es un homenaje”, asegura el propietario ganador del Nacional.








domingo, 13 de noviembre de 2022

Suspensión en San Isidro: los jockeys no salieron a correr las dos últimas carreras del día por seguridad, ante el temporal





Ante la negativa de los jockeys a seguir compitiendo después de la 13a carrera de hoy, domingo 13 de noviembre, la Comisión de Carreras del hipódromo de San Isidro suspendió la reunión cuando debían llevarse a cabo los dos turnos restantes del día, la 14a y 15a pruebas. El premio Yumara Chica (1600 m-césped) se corrió bajo un diluvio que, además de comenzar a anegar la pista dificultaba la visibilidad, tras lo cual los profesionales tomaron la determinación de no presentarse.

En el Clásico Carlos P. Rodríguez (G 2-1600 m), que había sido la 10a de la jornada, cuando aún no se había desatado el temporal y la pista se encontraba normal, se podujo un notable 1-2 de Stud Rdi, con el triunfo de Manuca sobre Maggie May, dos hijas de Agnes Gold. La ganadora, conducida por Leandro Fernandes Gonçalves y entrenada por Carlos Daniel Etchechoury, se impuso por dos cuerpos y medio a su compañera de techo y tercera resultó Canta Bonita (Aerosol), a medio cuerpo.


Con la ´pista aún normal, Manuca se impuso en el Clásico Carlos P. Rodríguez


 







“Yo soy Sueldo", dice Marcelo, entrenador del increíble Malibu Spring, héroe del GP Palermo, que el sábado correrá el Joaquín V. González

 

El gran Malibu Spring le dio el primer Grupo 1 a Gonzalo Borda / Gza. Gustavo Duprat


El caballo que conmueve desde el esfuerzo que le demanda cada actuación y el profesional orgulloso del legado de Héctor, su padre, van a poner a prueba la resiliencia de un competidor notable y el trabajo de un stud que tiene al millero como su "mimado" 

 

Los obstáculos no existen para Malibu Spring. Le salen de a decenas, lo pueden demorar un poco, obligarlo a saltear clásicos importantes, que parecen a la medida de un millero como él, pero no lo detienen. El sábado ganó el Gran Premio Palermo-Copa Biogénesis Bagó-Sinergium Biotech (G 1-1600 m) como si la acumulación de lesiones y dolencias varias hubieran desaparecido.

El panorama que había pintado Marcelo Sueldo, entrenador del hijo de Greenspring, en una entrevista con Turf  Class, no conducía a pensar en que el caballo seguiría en la senda de los cinco triunfos al hilo que traía. Más bien, se puso en duda –un poco, en verdad- ese favoritismo rotundo, merecido, que finalmente fue suyo cuando se compararon las campañas.

Encima, Malibu Spring se impuso por siete cuerpos con Gonzalo Borda, el flamante jockey que alcanzó la norma hace una semana y ya revista en las filas de Sueldo. Su estreno no pudo ser mejor: trajo expectante a un caballo que lo sacaba de la montura, cuarto, y en la recta buscó sereno el medio de la cancha, para superar sin esfuerzo al puntero Grosso Amor (Cosmic Trigger) por los 400, para desatar un grito y apretar el puño derecho en el disco Royal Rimout fue su escolta y Oppidum (Portal del Alto) el 3°, a cuatro cuerpos. Fue el primer Grupo 1 para Borda. Y el primero que corrió.

El entrenador explica el prodigio que se levanta de cada adversidad con una gran victoria. La última, un cólico que lo tuvo al borde de la muerte, con internación de cuatro días incluida, y tres meses sin competir. “Tenía dos partidas y vareo, nada más. Él ayuda, porque es un gran caballo y no necesita mucho entrenamiento”. Hay un enorme trabajo del equipo para mantener en forma a semejante animal competitivo. “Es el mimado del stud”, dice el entrenador. “Hay que rogar que esté sano para que pueda demostrar cosas como estas”. Rogar y confiar en los trabajadores que comanda Darío, el capataz.

-¿Esperabas que ganara tan fácil?

- Era una carrera linda para nosotros, me parece a mí, por lo que había hecho hasta ahora.

-¿Y ahora?

-La Plata, el sábado (lo enfatiza). Sin duda.

-¿Con una semana de descanso?

-Yo soy Sueldo, por mis venas está la sangre Sueldo. Tengo que hacer la gran Sueldo. Seguirá de galope, si en este clásico hizo galope largo.

El sábado se corre el Gran Premio Joaquín V. González (G 1-1600 m) en el Bosque, otra apuesta jugada del entrenador. Y es inevitable la referencia a Héctor, un maestro, un cuidador recordado, una simpática personalidad para los medios. Marcelo tiene en su bagaje la sabiduría del manual de su padre y no duda en aplicarlo cuando se le insinúa que las reiteraciones de esfuerzos Héctor solía llevarlas a cabo con caballos de la corta, no con un millero.

  Borda, el chico que llegó de Corrientes y tiene 22 años, merece un párrafo aparte: “Cuando llegó le dije ‘quedate conmigo que vas a ser el jockey de mis caballos’. He visto a muchos pibes llegar al stud y armarse y, sin desmerecer a ninguno, este es distinto. Muy frío, parece un tipo que ha corrido veinte años y hace cuatro meses que corre”.

Palabra de Sueldo.










viernes, 11 de noviembre de 2022

Malibu Spring resurge de su enésima penuria física para buscar el sexto triunfo al hilo, en el Gran Premio Palermo

 


La última victoria del hijo de Greenspring, en el Clásico Perú / Hapsa





Con la fisura de un sesamoideo y una entrecuerda complicada hace tiempo, que requieren crioterapia diariamente, el defensor de El Irlandés sufrió un cólico luego de ganar el Clásico Perú, que hizo peligrar su vida y lo tuvo tres meses sin competir


 El turf no escapa a las satisfacciones y las penurias que tiene toda actividad deportiva. Se gana y se pierde. Se elige bien y mal. Estar sano es vital para mantenerse en la alta competencia. Malibu Spring (Greenspring) es una gran figura entre los milleros y será una estrella en el espectacular sábado de Palermo en que se corre el Gran Premio Nacional (G 1). Ya se sabe que, en su vida pendular, la serie de cinco victorias consecutivas -seis en total sobre siete actuaciones- se entremezcla con los problemas físicos importantes. Pero las intermitencias por lesiones no lo disminuyen en la previa del Gran Premio Palermo-Copa Biogénesis Bagó-Sinergium Biotech (G 1-1600 m)

El defensor del stud El Irlandés traía desde hace meses aquella fractura de un sesamoideo y un ligamento comprometido que obligaba a cuidados muy especiales, como tratarlo con hielo en la zona cada día. Pero después de su triunfo en el Clásico Perú (G 2) padeció con un trastorno que casi le cuesta la vida, y no solo la competitiva. “Estuvo cuatro o cinco días internado por un principio de cólico en el Hospital Veterinario de San Isidro, lo operó el Indio Espinoza”, relata Marcelo Sueldo, entrenador de Malibu Spring.

Tan acostumbrados a celebrar como a pasar horas en vela, el equipo del stud y el propietario y criador, Tomás Kehoe, se angustiaron por un cólico que aquejó al alazán. “Estaba anotado para correr un par de días después, lo medicamos pero no salió. Al segundo día de internación estuvieron a punto de operarlo”, resume el cuidador. Tres meses y algunos días sin competir habrán pasado cuando Malibu Spring salga a la pista porteña.

“No está 10 puntos, pero sí sano, con dos partidas hechas”, asegura Sueldo, que contará con Gonzalo Borda en la montura, tras su reciente graduación como jockey y recuperado de unas lesiones, en lugar de William Pereyra, que lo corrió en las dos últimas. “Es el jockey mío, del stud; empezó hace solo cinco meses a correr y ya ganó las 120 carreras”. Este año, los propietarios de Malibu Spring pagaron el suplemento de 1,5 millones de pesos para correr el Estrellas Mile (G 1) y lo ganó. Como para no tenerle fe.

La tarde de Grupo 1 le reserva otro momento a Marcelo Sueldo, que presenta a Del Otario (Tantos Años) en el Derby. Nunca corrió en Palermo el caballo criado en Don Arcángel, que viene de correr tres seguidas en La Plata, entre ellas el Clásico Jockey Club de la Provincia de Buenos Aires (G 2-2000 m) y el Gran Premio Provincia de Buenos Aires (G 1-2200 m), donde entró 2° y 3° respectivamente. Por eso, todas las especulaciones conducían al Dardo Rocha (G 1), que se corre el 19 en el Bosque. Pero no.

  “El dueño quería correr el Nacional más que el Dardo Rocha. Y yo también”, revela Sueldo. “Llega bien. Es una carrera brava, están Niño Guapo y El Musical, pero a Del Otario le va a caer mejor esta distancia que las de los clásicos anteriores”, analiza. “Es la primera vez que voy a correr el Nacional. Si me dan a elegir una carrera para ganar, es esta”.









martes, 8 de noviembre de 2022

"En algún momento hay que hacer caja", asegura Fernando Fantini, socio y director de Pozo de Luna, sobre la venta de Blue Stripe



El emprendimiento del propietario mexicano José Cerrillo cumplió una etapa vital -y emotiva, en este caso- para seguir la rueda de la  hípica, al desprenderse de una joya como la yegua argentina, después del enorme 2° puesto al hocico de Malathaat en la Breeders' Cup Distaff


De Seroux, Cerrillo, Yoshida, Fantini y Nico Martín Ferro tras la venta, en Fasig Tipton / Gza. Joaquín Vergara



 

LEXINGTON, Kentucky.- Cuando Emmanuel De Seroux, de Narvick International Bloodstock, firmó el boleto de la compra de Blue Stripe para la familia Yoshida, de Japón, se cerró el ciclo de la yegua argentina en las pistas. Al menos eso se deduce de las inversiones de ese país en vientres, aunque en aquel instante haya quedado un resquicio para que siguiera compitiendo, como reza la consabida frase en el catálogo de Fasig Tipton, en todos los catálogos: Racing or broodmare prospect. Para correr o como proyecto de madre.

La hija de Equal Stripes llegó a los 4 millones de dólares sin que el martillero debiera extremar recursos. Esa fue la base mínima por debajo de la cual no se aceptarían ofertas. Entonces, creció en el salón de ventas la idea de que la yegua argentina iba a continuar en training ya que no se vendería. O tal vez era un deseo de nuestra parte.

  Fernando Fantini, socio del empresario mexicano José Cerrillo en Pozo de Luna, pero también director de la operación desde siempre, lo dice con claridad, sin misterios: “En algún momento hay que hacer caja”.

  Y sí, la emoción del momento, las fotos con Katsumi Yoshida y De Seroux, las lágrimas de muchos en el pasillo de Fasig Tipton, fueron situaciones que, latinos al fin, nadie ocultó. La última opción que se escuchó fue la de que, antes de viajar a su nuevo destino, Blue Stripe será servida en los Estados Unidos-

  “Supone una gran inversión traer un caballo a Estados Unidos pero es lo que hay que hacer, más allá del cariño que se les tiene”, sigue Fernando, que no explica, describe. Ahora, Blue Stripe le trajo de nuevo al criador, a Marcelo Polanco y a Héctor Berríos, dos personajes que uno conocía a la distancia y que en persona superaron esa impresión sin poses, responsables y serios.

  “Berríos me corría en Chile y para mí está a la altura de los buenos jockeys de los Estados Unidos. Polanco demostró que es un muy buen entrenador. Además son buena gente”. No duda Fantini cuando desliza sin querer que tiene autoridad para opinar: “Mi padre cuidaba con Ron McAnally y Charlie Wittingham, en California”, deja constancia. El entrenador de Bayakoa y Paseana había recibido a Interaction (Easing Along), Suggestive Boy (Easing Along) y Di Giorgio (Star Dabbler) en el amanecer del emprendimiento internacional de Pozo de Luna con caballos argentinos. Fernando Fantini (padre) fue de los primeros intermediarios/criadores con fuertes lazos con la Argentina.

  “Tengo un propio hermano de Blue Stripe que se llama Blue Caviar (2022) y dos hermanas maternas, Blue Coast (2020) y Blue Aura (2021), ambas por Suggestive Boy”. Esos son los primeros productos de Blues For Sale (Not For Sale) en Pozo de Luna. Quién sabe, a lo mejor alguno de ellos hace un camino parecido al de Blue Prize (Pure  Prize), la primera consagrada de la prosapia en la pista, y Blue Stripe. En el turf, el carácter transitivo es más nominal y empírico que matemático, afortunadamente, y las ilusiones  son el motor de una industria que no poluciona.












domingo, 6 de noviembre de 2022

Blue Stripe: una actuación consagratoria, que no alcanzó para ganar pero sí para que el orgullo sea más grande que nunca


La yegua argentina terminó segunda por el hocico en la Breeders' Cup Distaff, ante las mejores del mundo en pista de arena, en un espectacular final que tuvo en vilo a los más de 40.000 asistentes a Keeneland; Ivar fue cuarto en la Mile, en otro desempeño descomunal


El último acorde de un concierto de violines / Shamela Hanley/Eclipse Sportswire/Breeders Cup



Blue Stripe e Ivar hicieron la carrera de sus vidas en el Breeders’ Cup Distaff (G 1-1800 m) y en el Mile (G 1-1600 m-césped), respectivamente. La yegua y el caballo pudieron haberse ido del hipódromo de Keeneland con la copa con la que hace meses están soñando sus propietarios y sus profesionales. Y muchos aficionados argentinos y brasileños, por Ivar; también chilenos, que hicieron fuerza porque el jockey de Blue Stripe fue Héctor Berríos y su entrenador, Marcelo Polanco, las manos y la cabeza que trabajaron con la yegua que pertenece a Pozo de Luna, de dueño mexicano, José Cerrillo.

El contexto del festival de carreras más popular y uno de los de más prestigio en el mundo; los rivales, que son de lo mejor; el hipódromo en el que todos parecen visitantes si no se entrenan allí cada día, todo eso hace descomunales las performances de los dos, sobre todo la de Blue Stripe, a la que le faltó un hocico para la hazaña, vencida por Malathaat (Curlin) cuando parecía que la tenía, aunque conservando por el mismo margen la posición de escolta ante Clairiere (Curlin). Pero como nos acostumbraron a grandes carreras, incluso con un Grupo 1 ganado en los Estados Unidos ambos, a veces se soslaya o se olvida lo difícil del medio en que se compite.

“Yo quedé contento, emocionado”, dice Héctor Berríos, el mismo que en una entrevista en Revista Palermo dijo, después de ganar el Clement Hirsch (G 1), en Del Mar: “Lo que hice en tres semanas aquí no lo hice en cuatro años en Florida”. Se refería a los llamados que atendió en California, las solicitudes para darle montas. Ese traslado del Este al Oeste de los Estados Unidos lo disparó Blue Stripe, que el sábado casi le da el gran triunfo que “vio difícil”, dijo, al espiar a Malathaat ya en la meta.

También Polanco vio fortalecido su legajo, porque después del Distaff 2021, en el que Blue Stripe terminó séptima, le dio un descanso, la preparó y la devolvió a la competencia casi seis meses después, cuando ganó el Santa Margarita Stakes (G 2), en Santa Anita Park. “Antes de llegar aquí –a Lexington- la yegua estaba trabajando bien y en las dos semanas que estuvimos  siempre estuvo muy bien”, dice el entrenador, de un trabajo silencioso pero bien notable en el momento de competir.

-¿El desarrollo se dio como querías?

-Sí, habíamos planeado con Héctor traerla más cerca, no dar ventajas a las rivales y luego darle un respiro en el otro lado –el final del opuesto-; salió así. Tito [Berríos] lo hizo también.

-Él estaba muy amargado apenas se bajó, pero no lo noté descorazonado.

-El segundo es el primer loser –sonríe-, pero estamos contentos.

Marcelo dijo también que espera que tras Blue Stripe sigan viniendo caballos a sus establos de California. “Ha sido maravillosa”, describió a la yegua criada en La Manija. Y cuando llegaron cronistas norteamericanos a preguntarle si estaba desilusionado, en medio de la pista aún, les dijo que “para nada, este es el campeonato del mundo”.   

Esta tarde, Blue Stripe saldrá al ring en la venta de stock de Fasig Tipton Kentucky, con el número 316. Si Pozo de Luna, que aquí está con su cúpula completa, el propietario Cerrillo y el director Fernando Fantini, pone una reserva que no es alcanzada en las ofertas volvería al entrenamiento.

[Dato al margen pero muy pertinente. La foto de esta página, que proporciona Breeders' Cup y obtuvo Shamela Hanley, merece un poema, más que un epígrafe. John Velazquez (Malathaat) es el 1; Héctor Berríos (Blue Stripe) está en el medio y Joel Rosario (Clairiere) por los palos. Tres violinistas en el último acorde de un gran concierto].













Bill Mott tiene un adversario especial en su intento por ganar un segundo Kentucky Derby al hilo: su hijo Riley

  Ril e y Mott, la v ersión jov e n d e  Bill, con Albus  en su prim e r D erby d e titular  / Coady M edia El entrenador ganó hac...