martes, 10 de agosto de 2021

Pellegatta (h) le puso mecha al vareo y Special Dubai explotó, para conseguir su victoria más importante

Para Héctor Liguori, propietario del tordillo, los trabajos de pique que ensayó el entrenador facilitaron el cambio de velocidad que mostró en el Clásico Comparación y que le faltó, por caso, en el Dardo Rocha en el que lo superó Emotion Orpen




En el final del Clásico Comparación (G 2-2400 m-césped), se lo ve a Special Dubai (E Dubai) casi a los saltitos -veloces-, con algún cambio de mano. Según Héctor Liguori, su propietario, eso explica en gran medida el hecho de que el tordillo haya vuelto a ganar después de 18 meses y 11 salidas a la pista sin triunfos. Un caballo que en ese lapso había sido segundo en el Dardo Rocha y en los clásicos General Belgrano (G 2) y Clausura (G 2) de La Plata, y que venía de terminar tercero de Winter Guest (City Banker) en el Clásico Chacabuco (G 2).

“Robertito le cambió de vareo y para esta carrera no lo dejamos tanto tiempo en Luján, vareando en una canchita”, revela Tuchi. Robertito es el entrenador Roberto Andrés Pellegatta, el hijo del gran Pella (todos están obligados a usar el diminutivo con él en las carreras). “No es lo mismo varear en la pista grande, entonces la idea fue dejarlo más tiempo en Palermo y el caballo cambió muchísimo. Lo movió 200 metros de pique varias veces”. Lo cierto es que el defensor de Le Fragole puso una marcha más en el cierre del Comparación y se impuso por dos cuerpos ante Winter Guest.

La esperanza del propietario es que la nueva tendencia se sostenga. “En el Dardo Rocha del año pasado le faltó eso. Él siempre es parejo y aquella vez vino Emotion Orpen y le ganó”, recuerda. “En el Comparación terminó como si no hubiera corrido. Estaba muy bien vareado”.

El entrenador tiene el crédito por hacer del gran arrimador que es Special Dubai dé el salto que insinuaba. “A Robertito se le ocurrió probar con esa forma de prepararlo y se ve que funcionó. El problema de Special Dubai es que no tiene golpe de velocidad, debía venir un poco más cerca de la punta. Ahora corrió encima también, pero tranquilo. El mismo Pellegatta (padre) me dijo que en el San Martín va a correr muy bien”. La conducción de William Pereyra fue muy importante. El sábado el 4 de septiembre, en la reunión de las Pollas, finalizará el Campeonato de Oro Verde, que comenzó en el Chacabuco y tras la segunda etapa tiene a Winter Guest primero, con 70 puntos; segundo es Special Dubai con 60, Tercero, Gran Peten (35) y cuarto Pepe Joy (30).    

Cada año, Le Fragole llena los casilleros de su historia de fondistas de clase. “Tuve a Rider Stripes, que fue segundo de Forty Licks en el Nacional de 2005, delante de Storm Mayor. Tenía que correr infiltrado por una lesión en una mano”, recuerda Tuchi, que disfrutó con el hijo de Candy Stripes la victoria en el Clásico Eduardo Casey (G 2) y sufrió un tercer puesto en el Dardo Rocha. Y agrega a Lucky For Sale (por Not For Sale, segundo en el Casey y tercero en el Derby) y Miss Atorranta (Numerous), ganadora de tres Grupo 1 (GP de Potrancas, Mil Guineas, Estrellas Distaff). “Debió ganar siete; el error fue reprisarla en el San Martín; después ganó las Estrellas y eso tenía mano malísima. La radiografía que le hicieron de potranca decía que no iba a correr nunca”.


EL VALOR DE TETAZE



Ahora, Liguori se entusiasma con un padrillo, Areco for Sale (Not for Sale), que ganó con sus colores el Clásico General Belgrano (G 2) y el Clausura (G 2) platense. Fondista, claro; lo tiene en sociedad con David Gliksberg, un amigo de siempre. Y también está la expectativa que se renueva: “Tengo un potrillo divino por Storm Embrujado, me lo recomendó Pellegatta; una hija de Bodemeister y Bloodhound, un hijo de Ghostzapper en madre Street Cry que llegó en vientre y me ofreció Alejandro García Romero [criados en Wilgerbosdrift, el haras que comparten una sudafricana, Mary Oppeneimer-Slack y el jeque Khalifa al Maktoum, de Dubai], y espero a una Catcher in the Rye que empezó un poquito tarde, tuvo sobrecañas y la teníamos en el campo, se llama Incidence, tiene madre por Orpen”. 









domingo, 8 de agosto de 2021

Ganó fácil la más difícil: Vespaciano sigue invicto


El potrillo de Las Monjitas se impuso por cuatro cuerpos en las Dos Mil Guineas, donde ganó otra vez un descendiente de un padrillo de primera generación, Daniel Boone

Ganó fácil la más difícil. Vespaciano (Daniel Boone) sigue invicto, ahora en tres salidas, con su triunfo en el Gran Premio Dos Mil Guineas (G 1-1600 m). El golpe de velocidad que dio para salir del fondo del lote al ingresar en la recta sorprendió a todos, incluso a sus allegados. Había ganado por medio pescuezo en el debut, en mayo, y por la cabeza un mes más tarde. Las dos veces en 1400 m y en el mismo césped de San Isidro que hizo temblar en los 200 finales este sábado 7, para imponerse por cuatro cuerpos ante el favorito Shy Friend (Equal Stripes), que venía de ganar el Gran Criterium (G 1).




“Me contaba Adrián [Giannetti, el jockey] que lo impresionó a él mismo. En la anterior corrían muy pocos caballos, tuvo que venir más cerca y ganó justo, pero esta vez se hizo más violenta. Las carreras más bravas se mueven y eso lo favorece”, revela Carlos Daniel Etchechoury, el entrenador del hijo de Daniel Boone criado en el haras Santa María de Araras, que compró Tomás Fernández Llanos, ejecutivo del stud Las Monjitas.

 “Hay que analizar lo que viene. Veríamos la Polla de Potrillos, pero él nunca fue a Palermo. Por ahí hacemos todo acá, Ensayo, Jockey Club…”. Uno piensa que si Vespaciano varea todos los días en la arena del centro de entrenamientos de San Isidro no debería tener problemas con el cambio de superficie, pero Dany explica: “Últimamente la arena de Palermo está mucho más brava que la cancha de acá, que está muy liviana. Yo noto que a los caballos que van para allá les cuesta un poco, por lo menos me pasa a mí”. Desde siempre, la 4ª pista del Campo 2 del Jockey Club fue la más exigente, la que los cuidadores usaban para “ver” mejor a sus ejemplares. “Está muy liviana ahora, como nunca, le han sacado mucha arena y se echan unos tiempos que no se veían; hace poco pedimos arena y ya la trajeron”.




Un poco en broma, la charla deriva en los “31 caballos” con que Etchechoury llenó el programa del sábado. “No son tantos, no son tantos”, replica y tiene razón, fueron 30. Ocurre que tiene más ejemplares a su cargo. “Llegaron caballerizas nuevas, Gran Muñeca, Firmamento… hay que aprovechar el laburo mientras se pueda hacer bien”, puntualiza.

 








 

 

Polvorada: cuando las satisfacciones no tienen precio

La potranca del stud El Brujo y El Tordo costó unos 2000 dólares el año pasado y este sábado 7 se convirtió en la primera ganadora de Grupo 1 del padrillo War Command, que sirvió una sola temporada aquí


Wilson Moreyra celebra su vuelta al triunfo de G 1 en dupla con Jorge Mayansky Neer

Las satisfacciones que dan los caballos de carrera no tienen precio, porque no están reservadas solamente a los que más invirtieron, y esto los hace únicos. La relación costo-calidad no es una ecuación matemática y eso hace incomparable al turf. Santiago Guzmán, un ciudadano de Gödeken, en el corazón agropecuario de la provincia de Santa Fe, pagó 200.000 pesos -unos 2000 dólares hoy- por Polvorada (War Command), la brillante ganadora del Gran Premio Mil Guineas (G 1-1600 m), en San Isidro. Hace un año no llegaba a los valores más altos que tenía el mercado la potranca criada en el haras Santa Elena.

Ayer, con la chaquetilla de El Brujo y El Tordo, de Rosario, la yegua pudo con el lógico y por poco exitoso juego de equipo de la caballeriza Rdi, cuyo as de espadas, la consagrada Lindalevesolta, cruzó el disco segunda a seis cuerpos, después de que su compañera Lilica (War Command) acosara a la tenaz puntera Tropeadora (Daniel Boone). Dirigida por Wilson Moreyra, que volvió a ganar un Grupo 1 luego de más de un año, Polvorada corrió tercera y superó a ambas a poco de entrar en la recta final. Lindalevesolta vino de más atrás y se quedó muy corta.



War Command (War Chant), el padre de Polvorada, pertenecía al ilustre  establecimiento irlandés Coolmore, que lo envió al haras Vacación por una temporada y luego lo vendió al Earl Le Ticol, de Francia, lo cual tal vez hizo más breve su estadía en la Argentina. “Santiago Guzmán –el propietario- había tenido un caballo conmigo hace un tiempo y ahora compraron esta potranca, me la ofrecieron y acepté con gusto. Es una gente espectacular, son amigos”, detalla el entrenador Jorge Mayansky Neer. “Los tocó la varita. No compran caballos caros y viene a las carreras con amigos. Son de Gödeken (Santa Fe). Es una yegua que pinta. Se hizo todo para esta parte de la temporada. Se dio lo que habíamos pensado; lo que no estaba previsto era que corriera tanto”.

Sonríe el cuidador, que lo que hizo fue debutar a su pupila en abril, correr la segunda carrera en mayo –en ambas terminó segunda en San Isidro- y, luego de un intento en Palermo –cuarta-, donde es entrenada, empezó julio con una amplia victoria por siete cuerpos, en los 1400 m de codo. La sonrisa de Mayansky permanece un rato más, cuando anuncia que Pinball Wizard (Orpen), elegido Mejor Fondista y Mejor Caballo Adulto de 2020, está recuperado de su lesión en una mano y ya hizo una partida sobre 1200 metros.


EL VALOR DE TETAZE








sábado, 7 de agosto de 2021

Julio Menditeguy tiene en mente al posible sucesor de Equal Stripes: nació en Abolengo y está a punto de correr su segundo clásico

 

La victoria de Nifty (Equal Stripes) ayer, en el Clásico Sierra Balcarce                                       Hapsa

Cuando Nifty desequilibró su lucha con Joy Nima (Fortify) por el pescuezo, en el Clásico Sierra Balcarce (2200 m), sobre el césped de Palermo, fue como si la lógica absoluta, que no tienen las carreras, hubiera caído a plomo y nada sorprendiera. De hecho, una carrera de semejante distancia y con sólo cuatro yeguas en las gateras invitaba a quedarse en ese molde. Después, una hija del notable Equal Stripes, dirigida por Juan Carlos Noriega, entrenada por Nicolás Martín Ferro y proveniente del haras Abolengo haría lo suyo, aunque con el matiz que le dio la intensa lucha del final, en el que Joy Nima demostró tener agallas para pelear después de correr en la punta desde el vamos.

Julio Menditeguy, criador y propietario de Nifty estaba entre la mayoría que esperaba que su yegua ganara, tal vez no por tan escasa diferencia, pero hace muchos años que sabe cómo es el turf y la competencia. Le viene en la sangre. La curiosidad de uno radicaba en la madre de la ganadora, Nesher, pero su comentario derivó en el padre. “La madre se la compramos en un remate a Santa Inés. Ya nos ha dado dos ganadores clásicos (None Like Her, None Like Him, ambos por Equal Stripes). A Nifty la guardamos, es una Orpen, con una buena familia abajo. Tenía roce contra yeguas buenas, había entrado quinta en las Estrellas Distaff; a veces pensás que estas carreras poco numerosas tenés que ganarlas sí o sí y sufrís un poco”.




Después la pregunta, un poco ingenua, de cuáles fueron los servicios que siguieron para Nesher. “Está casada con Equal Stripes desde antes de que saliera Tetaze, que tiene madre Orpen; y antes de Marignac -ganador del Jockey Club el año pasado-. Con Equal Stripes tenemos muchos problemas de consanguinidad; cuando empezó no le podíamos dar las Candy Stripes, no le podíamos dar las Equalize, la familia de Empiric, que es lo que más tenemos en Abolengo. Compramos algunas yeguas de buen origen para apoyarlo. No tuvimos esa apertura que debimos tener desde el principio y él cada vez fue dando mejor, es como el buen vino”. Luego están los criadores que hicieron otros aportes, que confiaron de movida, como Juan Cruz Ramallo. “El Doguito nos acompañó en la sociedad desde el inicio y sigue con nosotros. Ellos sacaron a Nicholas, que este año entró de padrillo al igual que Tetaze, y hay otro hijo que da muy bien aún con pocas chances, Equal Talent. Además está prendiéndose como abuelo materno, lo es del ganador del Pellegrini del año pasado (Cool Day, por John F Kennedy) y de la ganadora del Selección (Mumy Beach, por Treasure Beach), es un monstruo. Dobló al segundo en la estadística en 2020, en la clásica lo triplicó”.


EL VALOR DE TETAZE



Cuando se le menciona la precocidad que ofrece el padrillo, no tan típica en Abolengo, Julio asegura: “No son precoces de correr 1000 metros pero ganan a los 2 años; correr la distancia ha sido un poco la historia nuestra pero hemos tenido campeones de 2 años. Nosotros ya estamos pensando en quién lo puede suceder, porque ya tiene 22 años. Hoy empezó a servir, sirvió una yegua a la mañana y otra a la tarde. Esperemos que nos acompañe unos añitos más pero está en la edad en que cualquier problema es más importante que cuando son jóvenes”.

 Ante eso, es una tentación preguntar si hay un sucesor en mente, acaso en el haras y da uno, potencial claro. “Corre las Dos Mil Guineas [este sábado 7]. Cuando ganó el Criterium se acercaron intermediarios a preguntar si lo vendíamos y les dijimos que no. Es muy temprano y sería hacer castillos en el aire”. Menditeguy sorprende al mencionar a Shy Friend, que tiene madre por Halo Sunshine. Todo fatto in casa. “Nosotros no guardamos machos, de hecho Shy Friend se vendió y como no lo pagaron nos quedó. Es muy parecido al padre, tiene su temperamento. Perdió debutando en el Zubiaurre, que para muchos es mufa, y después ganó el Criterium, el 2 de junio. Es un caballo con nacimiento a fines de octubre. Ahora corre su segundo Grupo 1 pero es su tercera carrera. Decidimos llevarlo de a poco, no carrerearlo, porque es Equal Stripes y la distancia no le va a hacer mella; al revés, me parece que se va a expresar en una condición que le va avenir bien”.









viernes, 6 de agosto de 2021

En La Plata habrá carreras, habrá mesas de diálogo, pero los problemas tienen una inercia incontenible

Se anotará hoy y se correrá el martes, luego de que los gremios conocieron las renuncias del administrador Oriolo y su segundo, Denis, y que el jockey Walter Maturán será operado tras los incumplimientos del hipódromo con el centro de salud


La movilización de ayer                                                                                                             Todo Galope

Justo cuando el hipódromo de La Plata necesita un manejo profesional como nunca, los gobiernos de la provincia se empeñan en hundirlo. Funcionarios sin experiencia en la hípica, como Pablo Oriolo, administrador, y Javier Denis, subadministrador cuyo mayor mérito consiste en ser cuñado de Omar Galdurralde, titular de Lotería y Casinos bonaerense, no sólo forman parte de un nepotismo rancio, sino que hace naufragar toda la pompa que rodeó al entonces candidato a Gobernador Axel Kicillof en su supuesto interés al visitar haras, y la de su ministra de Gobierno, Teresa García, que no hizo honor a sus palabras en los zooms de los que participó con sectores del turf.

 El problema no es el parentesco, el problema es la ineficacia, y el turf sigue siendo el sumidero para ubicar amigos en cargos para los que no están preparados. Eso sí, armaron en el Bosque un acto partidario por el aniversario de la muerte de Eva Perón y estaban todos, funcionarios y precandidatos, algunos en su doble función: Galdurralde ahora es candidato a concejal por Lanús. Quizá por el posible “traslado” de su jefe, Oriolo y Denis renunciaron tras esta crisis. O tal vez se dieron cuenta… El presidente del instituto no tuvo tiempo de terminar o empezar las tres obras a las que se comprometió: la renovación y puesta a punto de la pista principal, la construcción de una nueva empalizada y la incorporación de luminarias led. En alguna comida en Criadores a la que asistió el funcionario, muchos sacaron la conclusión de que esto podría pasar.



Le podrán echar la culpa a la pandemia, pero los problemas son graves desde hace décadas y ninguna administración se preocupó por solucionarlos. Peor, alguna, como la anterior, pretendió resolver todo aboliendo las carreras.

La protesta por la demora en los pagos y los seguros de los jockeys son cuestiones elementales. Los gremios, que en su momento también han sido parte del problema, ya no pelean por los montos de los premios sino para que se cumpla con los pagos; y dejaron de lado por un rato la cuestión del eterno y grave deterioro de las pistas y de todas las instalaciones. Ahora tienen que discutir por lo básico y encima sin tener eco para sus demandas. Una chispa se encendió cuando se canceló la cirugía prevista para sanar un hombro del jockey Walter Maturán, por la deuda del hipódromo con el centro de salud que presta el servicio.  

Hoy, el Barrio Hipódromo es el que más sufre, porque el peón no cobra porque no cobra el propietario. Se creó un círculo vicioso. Todos esperan el momento en que se liberen los premios, ya nadie pretende que en el corto plazo se vuelva a los tiempos no tan lejanos en los que un premio al caballo ganador de una carrera podía solventar un año de pensión en La Plata, que era el criterio que se trataba de aplicar. Ahora no alcanzaría para tres meses, si se pagaran. La recaudación de cada jornada, aún sin el aporte de las tragamonedas, podría alcanzar para cubrir esa deuda, si es que en el Sur no se empecinan en pelear por fechas improductivas por ausencia de agencias, por caso los domingos. Y que algunas obras esperen.


EL VALOR DE TETAZE



Mientras los restaurantes, cafés, bares y en general los locales gastronómicos están llenos –la explosión luego del encierro-, los hipódromos bonaerenses están vacíos. El instituto responde a directivas del gobierno, explican, y San Isidro debió dar marcha atrás con su intención de abrir las puertas al público mañana, sábado 7, “ante la situación epidemiológica”.

Los trabajadores anunciaron que este viernes anotarán para las reuniones del domingo 15 y el jueves 19 y que se levanta la medida de fuerza, por ahora. En medio de la recta final, se escuchó ayer a un vocero del gremio: “Oriolo y Denis no están más (aplausos). Tuvimos una reunión con Leo Castellano, que es el que viene a poner orden, nos dieron una reunión para el lunes en Lotería, con el director de Hipódromos y Casinos, Cristian Segal. El tema de Walter Maturan está solucionado,  tenemos que ir al San Martín, lo va a trasladar y se comprometieron a hacerle todo lo que le tengan que hacer”.

También, el gremialista señaló: “Ponemos nuestra buena voluntad y saben que tenemos ganas de trabajar. El viernes vamos a anotar y el martes vamos a correr; hay un compromiso de dialogar todas las semanas en una mesa, para ponerlos al día lo antes posible. No somos necios, vamos a presionar y a confiar en su palabra. Viene gente nueva con ganas de laburar  y saben que nosotros también y tenemos predisposición para el diálogo”. Con una fe veterana, que así sea.







 

 


miércoles, 4 de agosto de 2021

Endrigo Gennoni, el hijo de Enzo, el criador por herencia y por pasión que cumplió el sueño de su padre

De anteojos oscuros, Endrigo, con el Turco Sahagian, su hijo Pablo y Vivo Enamorada Gza. Turf Diario


Enzo Gennoni le dejó a su hijo Endrigo dos caminos señalados, dos pasiones fáciles de transmitir. El Tano, futbolista consagrado, puntero izquierdo en Vélez, Platense, Rosario Central, River e Independiente en los 60 y 70, hasta que emigró a México para jugar en Torreón, tenía su segundo amor en los caballos de carrera. Endrigo coqueteó con ambas y se inclinó hacia el lado del turf cuando su padre ya no estaba.

“Papá falleció en el 98, a los 55 años; yo tenía 28”, arranca el criador y propietario que no podía menos que bautizar El Wing a su stud y su haras. Padre e hijo nacieron en Moreno, provincia de Buenos Aires. Zurdo, figurita difícil en una colección de jugadores en siluetas que de chicos lo desvelaban a uno y a todos, en el barrio y el colegio, Enzo debutó en Vélez “y le toca la colimba, entonces se va a Uruguay, era un desertor”.  Allí alcanzó a jugar en Racing de Montevideo. “Después, un militar lo llevó a Platense; le dijo que él arreglaba todo y así, ya de vuelta, pudo ir al entrenamiento a la mañana y a la tarde cumplía con la colimba”. Los papeles estaban en orden.

“Lo compró Rosario Central y anduvo bárbaro [un inolvidable equipo con Spilinga, Mesiano, Griguol, luego Poy, el Oreja Giribet], siguió River y de ahí a Independiente, donde sale campeón con Pancho Sá, Pato Pastoriza, el Zurdo López, hasta que surge lo de México; yo tenía 1 año y volví a los 12. Fue jugador y técnico de Torreón, y más tarde intermediario, lo que era una novedad en 1973. Se había retirado a los 29, tuvo varias lesiones, desgarros. Jugó un partido en la Selección e hizo un gol, lo que le dio 100% de eficacia (se ríe); lo contaba cuando le hacían reportajes en la radio…”

¿Y las carreras? Acá empieza a entrar en escena Endrigo. “Mi abuelo era burrero y mi viejo tenía 12 años cuando lavaba copas en el restaurante en el que trabajaba su padre”. Enzo le robaba las monedas al dueño para ir a jugar. “Desde que tengo uso de razón me acuerdo de ir a los studs, el de Ever Rivero, Rabanito López, Maldotti, a lo de Toto Molina en la calle. Mi papá decía ‘algún día vamos a tener un haras’. Había comprado dos hijos de Shy Tom en La Biznaga, Vago Tom y Valentino Tom, y cuando murió me hice cargo de todo, entre otras cosas de los caballos, porque soy el mayor de cuatro hermanos, un poco obligado pero también porque me gustaba. Habían sido precios récords en remate –como para no serlo, sus madres eran Vaga Toss y Vacacionante-; Vago Tom ganó tres. Ahí me enganché y arranqué”.

 

Aparece Pellegatta

 El último empujón, si es que a Endrigo Gennoni le faltaba eso, era cruzarse con un entrenador como Roberto Pellegatta. “Cuando lo conocí empecé a aprender sobre conformación, vareo. Trabajaba en el Centro y los lunes y viernes venía a las partidas en Palermo. Compramos yeguas madres a medias, aprendí mucho con él. Había alquilado un campo detrás del zoológico de Luján y compré algunas potrancas y potrillos; sacamos a Little Jim, que fue Mejor 2 Años y Caballo del Año en 2003; quedó tuerto antes de venderlo a Arabia y lo compraron igual. Corrió la Triple Corona de Dubai: entró primero en la UAE 2000 Guineas, segundo y tercero en las otras dos. Era un hijo de Roar y Clavija, hermano materno de Lord Jim, aquel Lode que cuidaba Derli Gómez”.




La sociedad con Little Jim era con Pellegatta y el doctor Dellagiovanna. Y gracias a la transacción hizo realidad el sueño de su padre. “Con la venta de Little Jim compré el campo donde estoy criando ahora, cerca de La Quebrada, en el límite entre Luján y Pilar. Tengo 22 yeguas y acciones de varios padrillos; tuve el 10% de Not for Sale, algo de Lizard Island, y ahora Portal del Alto, que murió hace unos días. Pero no busco ya. Estaba todo negociado, me quedo con lo que tengo y después veré de comprar un par de servicios para las yeguas que me dieron ganadores clásicos. Desarrollar padrillos con pocas yeguas es difícil, por eso compro acciones de padrillos que sabés que van a ser apoyados. Lo que hizo Not for Sale con quince o dieciocho servicios es muy raro. Con La Pasión, que me da gusto negociar por el trato, quise entrar en el Constitution que trajeron, Governor Morris, pero ya estaba todo cerrado”.

Endrigo no se olvida de mencionar a la notable Eivissa Jet. “Una pinga que corrió nueve y ganó diez. Hicimos una sociedad con Daniel Mautone y Pablo Maggio; está de madre en el haras Vacación. A mí me falta sacar el gran caballo”, la última frase es del criador. “Tengo 12 o 15 crías por año, empecé con seis. Y vendo todo, aunque siempre algo te quedás, por un motivo u otro. A veces pedía un poco más por alguna que te gusta y si no se vende se queda”. Con los colores de El Wing ganaron Forty Licks (Nacional) y Strawberry Lake (Joaquín de Anchorena), un hijo de Salt Lake. “Se los prestaba a los Balbi”, recuerda.  

“Cuando se remató La Biznaga lo lementé por los años de selección que había ahí. En la liquidación se fueron muchas yeguas afuera. Hoy las mejores yeguas madre las tiene Firmamento. Me gustan los caballos de la media y la larga distancia. Nunca corrí los de dos años, no me gusta. A Pellegatta y al Turco Sahagian, que también me está cuidando ahora, se los mando en marzo; les hago pre-training en el campo a los pocos que me quedo. Los caballos que empiezan en noviembre no llegan a diciembre del año siguiente, salvo excepciones. Prefiero preservarlos más”.

Por un tiempo, Endrigo sí estuvo vinculado con el fútbol. “Fui intermediario hasta 2012, cuando me dediqué a los caballos y a comprar propiedades, reconstruir”. Enzo sufrió Esclerosis Lateral Amiotrófica, la que padeció Roberto Fontanarrosa y en estos días el senador Esteban Bullrich. “Fue a los mejores médicos de Europa y Estados Unidos y le dijeron lo mismo que acá. Se lo llevó en dos años, un tipo deportista, sano… Es tan poca la gente que lo tiene que casi no se investiga”. Mamá Graciela va al campo porque le gustan las plantas, las flores, la huerta, nada que ver con los caballos. “Me plantó árboles ahí. Somos cuatro hermanos y papá tuvo otras dos hijas de su segundo matrimonio, así que somos seis y nos llevamos bien, todos. Yo tengo dos hijas, una de 21 y otra de 17”.

Ahora tengo pocos caballos en training. El viernes 30, en San Isidro, ganó Ian, una potranca hija de Cisne Branco y una madre Intérprete mía, Iliniza. El mejor que tuve fue Little Jim, pero no lo crié yo, y de los criados por mí Kohinoor (Cima de Triomphe), Thunder Baby, que la cuidaba yo y la presentaba Bismarck Molina (sonríe con la mención); Vivo Enamorada, una Not for Sale que murió cuando iba en el trailer para ser servida… a veces es muy ingrato esto y el camino hasta que debute el caballo se hace largo”. En el campo hay una veterinaria residente, Lucía Romero, que “hizo mucho tiempo training y quería aprender un poco de reproducción; está hace dos años, y de veterinaria jefe de reproducción tengo a Celeste Silva. Además, Tito Rendine se ocupa del la caballeriza en San Isidro. El domador es Gabriel Cinarelli”.

La gran amistad de Enzo Gennoni con Roberto Moya, legendario cronometrista de La Nación en San Isidro, no podía quedar afuera en la charla. “De chico me acuerdo de ir a la cancha y subir con mi papá a la cabina para ver a Moya”.

 

La anécdota del Bambino Veira y John Wayne

 Héctor Veira jugó en Torreón y en su rival, Santos. Sale inevitable la referencia:  “Torreón está en el Norte, en el límite con EE.UU. En Torreón y en la contra, Santos, jugó el Bambino Veira cuando tuvo la famosa anécdota con John Wayne, con el que trabajó de extra en una película y que después le cerró la puerta en la cara dos veces.  “Lo que pasa es que me conoce de indio”, le dijo al amigo al que iba a presentarle al actor.  “Me acuerdo que yo iba a la casa del Bambino, que vivía con Lidia, su primera mujer, me llevaban a comer. Cuando nos vemos siempre lo recuerda, me da un abrazo, buen tipo”.



EL VALOR DE TETAZE















lunes, 2 de agosto de 2021

Eduardo Solveyra (h): "Desde los 6 años iba con mi abuelo a la cancha para ver trabajar a Alfonso Salvati"

El criador de Ciudad de la Furia, la ganadora del Clásico Luis María Campos (G 2), dirige el haras Don Yayo en una recuperación de sus mejores tiempos, con buenas sociedades 


Ciudad de la Furia ya reaccionó, para ganarle a la valiente Super Zan por 3/4 de cuerpo                                   Hapsa      

La victoria de Ciudad de la Furia (Equal Stripes) en el Clásico General Luis María Campos (G 2-1600 m) trajo al haras Don Yayo al primer plano otra vez. Y parece que no será un ave de paso la yegua que se impuso sin luz ante Super Zan (Super Saver), a juzgar por lo que cuenta Eduardo Solveyra (h.), que dirige la cabaña que sale del ostracismo o al menos del cono de sombra en el que entró luego de décadas de eficacia en las pistas.

Ciudad de la Furia dio una muestra de agallas que habrá que tomar en cuenta para las distancias que vienen, pero que ahora le dio su mejor triunfo y la mantiene invicta en dos actuaciones. Con Wilson Moreyra en las riendas, se hizo de la punta desde el vamos y se bancó el asedio de Super Zan, una potrancas que traía arrimes clásicos importantes –tercera en el Atucha, quinta en el Estrellas Juvenile Fillies- y que llegó a superarla en el medio de la recta final. La reacción junto a los palos de la potranca que entrena Jorge Mayansky Neer, al cambiar de mano tras el incentivo de zurda del jockey, cambió un panorama que no era optimista y fue para ponerla en un cuadro. El desquite en la Polla de Potrancas (G 1-1600 m) ya genera expectativa.

Solveyra, pura sonrisa tras la premiación, comentó sobre la madre de Ciudad de la Furia, Cazadora de Areco (Not For Sale): “La tengo en sociedad con David Gliksberg y a la potranca también. Es una yegua que cuidaba Roberto Pellegatta, que corrió cinco y ganó tres, incluso ante yeguas clásicas, y después le saltó una cuerda. Yo dirijo el haras; soy la tercera generación continuando a mi abuelo y mi papá (Eduardo), que sigue criando y maneja las cosas conmigo, me da una mano si lo necesito”.

Eduardo tomó la posta en un momento difícil, tras los últimos grandes éxitos de mediados de los 80, con una base horadada por los resultados negativos. “Me dediqué a cuidar –evoca- cuando el haras se liquidó, de a poco volvimos y aquí estoy. Fue una reducción grande porque una de las hermanas de mi padre no quiso seguir, pero los padrillos no acompañaron, era inviable. Él es médico y fue piloteando todo cuando murió mi abuelo; tuvo que empezar de cero y ahora se da el gusto de criar con su propio  nombre”.

Hoy, con el empuje de una topadora llamada Equal Stripes y un par de sus descendientes –uno nacido en su campo-, Solveyra ve la luz. “Tengo un padrillo, Valid Stripes, un hijo de Equal Stripes, del que conservo además algunos servicios, y una parte de Equal Talent (Equal Stripes), el más nuevo, que está en San Lorenzo de Areco. Lo criamos nosotros y ya está dando”.

Don Yayo no pudo escapar de una tendencia que se da en el mundo y en la historia, cuando el turf viene en la sangre pero no continúa en todas las familias, por arraigadas que estén en la actividad. “Mi primo, Patricio, hijo de Roberto [recordado presidente de la Comisión de Carreras del hipódromo de Las Plata] fue cuidador pero ya no se dedica, está en el campo y le va bien, nada que ver con los caballos, no era lo que gustaba. Yo tengo unos cuantos hermanos y el único que se dedica a esto soy yo. Es una actividad que a uno le tiene que gustar, porque 2 más 2 no es 4, se invierte mucho y por ahí el servicio no corre nada o se muere. No es sembrar soja y saber que si te acompaña la lluvia te va a dar, por eso hay que tener pasión y vocación y a mí me encanta”. Sencillo de sentir, arduo para llevar a cabo.

“Yo viví la época de Con Brío (aquel hijo de Ribot, gran padrillo en los 70 y 80), iba a la cancha a los 6 años con mi abuelo a ver trabajar a [el entrenador Alfonso] Salvati. El stud de San Isidro era el que últimamente fue de La Biznaga. Salvati cuidaba a Haras Don Yayo y Stud Lagrange, todo junto. De esa época salieron Eterna Fe, Vale más, Middle (tres hijas del tordillo Good Bloke), ganadoras de clásicos de Grupo, parecía que todo venía bien, que era fácil, pero después vino el problema de los padrillos. Desde siempre escucho que un buen padrillo te levanta un haras y que cuando no dan te lo desarman, te arruinan los vientres, no podés vender bien, no ganan y te fundís. Tengo 50 yeguas mías y mi papá 20. Y hay algunas en sociedades, como la que existe con David, que pone la yegua y nosotros el campo, la cría”.



EL VALOR DE TETAZE










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