| Foto: RRPP Hipódromo de La Plata |
La concluyente victoria del hijo de Hat Ninja en La Plata continúa la saga de grandes logros del stud de Carlos Felice en los últimos quince años; la reunión contó con una enorme asistencia y la presencia del gobernador Axel Kicillof, acompañado por Gonzalo Atanasof y Mariano Cowen
Haras El Ángel de Venecia puede pasar por las mismas situaciones que
cualquier caballeriza que compite en el alto nivel, desde tener que
ceder a un jockey que tenía contratado, al que el éxito lo superó,
hasta meterse en la aventura de la cría de caballos sangre pura de
carrera, por ejemplo. Y lo mejor, obtener resultados; salir airoso de
cada encrucijada no sólo ganando, sino haciéndolo en los clásicos
más importantes, como el Carlos Pellegrini (G 1), con el caballo
consagrado, Village King, y con un tapado, The Punisher, en
temporadas consecutivas. Con el caballo comprado en las ventas y con
el que ha criado, incluso con el padrillo propio.
Por eso la victoria de The Gladiator’s Hat en el Dardo Rocha (G
1-2400 metros) no suena extraña, al contrario: las grandes carreras
y la chaquetilla colorada y oro se llevan muy bien, esta vez con
Eduardo Ortega Pavón llevando las riendas y con Carlos Daniel
Etchechoury volviendo al primerísimo plano después de una sanción
que él mismo comentó en Turf Class y de la que se hizo cargo como
primer responsable de su stud.
Carlos Felice suele invocar a su inolvidable hija Venecia como
inspiradora, después de cada triunfo, y esta vez basta recordar que
The Gladiator’s Hat es el caballo de aquel error por el cual se le
suministró Lasix indebidamente, para pensar en que hay caminos que a
veces se juntan. El propietario no deja de mencionar, asimismo, a los
profesionales y a los trabajadores en el establo de San Isidro, y
ante cada cronista que se le acercó habló de su padre turfista, que
estudió en La Plata y era Pincha, de la sorpresa que le dio Hat
Ninja como padrillo, de los triunfos de Grupo 1 y de Eduardo Ortega
Pavón.
“Lo corrí con fe, para ganar - dijo el jockey -; el caballo andaba
muy bien”. El paraguayo se acordó de las dos anteriores del
caballo que tiene a Plaska (Easing Along) como madre. “El Clásico
Pueyrredón (G 3-3000 metros) lo corrió adelante; sale a una
velocidad y sigue, por eso decidimos venir cerca ahora, cuarto o
quinto, y hay que tener suerte porque corren 20 caballos. En los 700
se hizo un espacio y dije ‘ya está’, porque él no afoja”.
Luego del Pueyrredón, The Gladiator’s Hat fue 3° a cabeza y
cabeza de Don Martir, en los 2400 metros de arena de San Isidro. “Esa
la perdimos el caballo y yo, porque le dolía un poco la paleta
(comprobaron más tarde), se echaba para adentro y no lo pude
acomodar, entonces vino el de San Benito y me quebró en el disco”.
Ayer, The Gladiator’s Hat y Ortega evitaron sufrir otra pesadilla
con un caballo del stud San Benito, Don Champagne, que en gran
carrera terminó segundo, pero a siete cuerpos del notable ganador
del Dardo Rocha. “Dany lo preparó para esta carrera – pasaron
dos meses de la anterior – y le llegó 10 puntos”.
Felice recordó ayer a Lingote de Oro, otro defensor de El Ángel de Venecia, Caballo del Año en 2010, que “ganó cuatro Grupo 1, pero no pudo ganar el Dardo Rocha [fue 3° aquel año]”, y sobre Unico Happy, favorito ayer en el Joaquín V. González (G 2-1600 metros), que ganó hace un año, y clasificado 10° ahora, dijo que “es un caballo con genio, que estaba bien, pero cuando los caballos no quieren correr, no corren”.
Aquellas situaciones que pasan y que son parte de las carreras, como los grandes triunfos.















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