martes, 19 de julio de 2022

"Con caballos buenos la vida es más fácil y Didia es diferente”, dijo Ignacio Correas, tras el notable debut de la campeona en EE.UU.

 

Más importante que el resultado, la conclusión del entrenador sobre la primera actuación de la yegua criada en La Manija, en los Estados Unidos es que respondió a la forma en que hizo todo durante su preparación en Lexington, Kentucky  



La yegua argentina ya está doblegando a Gogo Shoes (Captura de video-Colonial Downs)


El debut de Didia (Orpen) en los Estados Unidos fue impecable. Ganó una condicional con reclamo opcional sobre los 1700 m de césped de Colonial Downs, hipódromo ubicado en Virginia, al volver a competir luego de ganar la Copa de Plata (G 1) en San Isidro, en diciembre último. Pero más importante que el resultado fue la manera en que lo obtuvo y la respuesta que le dio a Ignacio Correas, que la entrena en Keeneland, el hipódromo de Lexington, Kentucky.

“Andaba muy bien, pero va a quedar mucho mejor después de esta carrera, porque por mi manera de entrenar se va a poner mejor en la medida en que compita”, cuenta el preparador. Esa forma a la que se refiere consiste en dejarles un margen a sus caballos para que ajusten sus formas en carrera. Quizá sea algo así como lo que algunos cuidadores ilustran cuando debuta un potrillo “jugosito”, es decir sin exigirlos con todo en la puesta a punto.

Didia, con el francés Vincent Cheminaud en la montura, ganó por un cuerpo sobre Gogo Shoes (Carpe Diem) y fue la única que pudo superarla, porque durmió el desarrollo en la punta (25s2/5 los 400 m, 1m14s los 1200), en una táctica para hacer estériles las atropelladas. Sin embargo, la yegua criada en La Manija se hizo fuerte para pasar entre rivales e ir a buscar el triunfo, y lo consiguió en 1m43s4/5.

“Ganó espectacular, venían caminando, en 50 la primera media milla. Lo importante es que Didia se relajó, porque en esta carrera salieron despacio pero acá se corre siempre fuerte”, describe Correas, que disfrutó de un fin de semana soñado, con la esperada primera victoria norteamericana de Bellagamba (Grand Reward), el sábado, en Laurel Park.

La pregunta sobre el futuro de la ganadora de las distinciones Carlos Pellegrini a la Yegua del Año y Mejor 3 años dispara un minucioso detalle de Ignacio: “Voy a ver cómo está el calendario. No creo que lo mejor de ella sea esté en 1700 m; lo que pasa es que en Estados Unidos te vas de 1800 a 2200 y 2400, no hay 2000”. Y de paso sí anuncia el próximo escalón de Bellagamba: “Tiene el 21 de agosto un Grupo 2 sobre 1800 m en Canadá [el Canadian Stakes, sobre césped, en Woodbine]”.

En cambio, para la ganadora en Colonial Downs, el cuidador quiere ir de a poco: “Para Didia me gustaría otra carrera fácil más. Ya no tiene condicionales y esta carrera que ganó era una rareza, la vimos con mucha suerte. No creo que vuelva a encontrar una condición así; fue un buen lugar para empezar”.

Ignacio Correas y su equipo, con su asistente es Hiram Rosario y Jim Newman, un ex jockey y entrenador que presentó a Bellagamba, por caso, inició un nuevo camino con caballos argentinos clásicos. “Siempre les digo a mis propietarios que en este punto –el debut- empezamos, es el comienzo”, afirma. Y por si hace falta opina sobre Didia: “Yo creo que es una yegua diferente; su triunfo es una felicidad enorme. Con caballos buenos, la vida es más fácil”.

 El video: https://rosiesgaming.com/race-replays/















lunes, 18 de julio de 2022

El jockey sin estribos y el hilo de la historia que une a los Pavlovsky, desde el Clásico Correas de Soviet Catch al Chevalier de Ibero

 

La yegua de Carampangue volvió a dar la nota; ahora, a Leandro Francisco Gonçalves se le corrió la montura, lo que le da un enorme valor al segundo éxito al hilo de la yegua y trajo a la memoria un triunfo de hace 32 años con Juan Jarcovsky como protagonista


Soviet Catch con Gonçalves haciendo equilibrio; adentro, Joy Nima y el frustrado festejo de Pereyra (Foto Hapsa)



Soviet Catch siempre se las arregla para llamar la atención. Para que sus victorias ganen los titulares, como en el Distaff de las Estrellas, o como el domingo, cuando la defensora de Carampangue, que además es su criador, se impuso en el Clásico Ignacio e Ignacio F. Correas (G 2-2500 m), una carrera que desde el año próximo agregará al recientemente fallecido Ignacio, Bebe, a su nomenclatura, en un justo homenaje de Palermo.

Con las piernas en el aire, sin estribos y la montura corrida hacia adelante, Francisco Leandro Gonçalves puso más de lo que pedían las circunstancias y quebró sobre el disco a Joy Nima (Fortify), que venía con el triunfo en el bolsillo hasta 20 metros antes.


Aquella victoria por medio cuerpo hace menos de un mes no le alcanzó a la hija de Catcher in The Rye para ser favorita. Se llevaron más boletos Scarpetta (Super Saver, 4ª en las Estrellas) y La Validada (Valid Streipes, 2ª), que fueron 4ª de nuevo, y 3a. La que sí pudo arrimarse más fue la defensora de San Benito, finalmente escolta tras una actuación enorme y una prolongada bandera verde que se dirimió por el hocico. No podía creerlo William Pereyra, su jockey, que hizo todo bien al rematar por dentro luego de venir bien abierta hasta la recta final. Incluso esbozó un festejo el formoseño al cruzar la meta.

Tampoco podía dar crédito a las chapas Gonçalves, aunque su confianza es tan inquebrantable como su sonrisa. “En los 500 se me corrió la montura; o estribaba o ganaba”, dijo el brasileño, que tenía una tercera opción, “caerme”, dijo. “Yo venía incómodo, la yegua no”, bromeó o no tanto con la sonrisa amplia como nunca. Lo cierto es que apretó las piernas como pudo y siguió exigiendo con la fusta de derecha.     

También es cierto que, dando una sorpresa o corriendo sin estribos, Soviet Catch domina el panorama en los clásicos para yeguas fondistas, cada vez más fuerte a sus 5 años, y lo primero que trajo a la mente fue a Ibero (Cinco Grande) y su victoria de 1990 en el entonces Gran Premio Raúl y Raúl E. Chevalier (G 1), donde se le rompió un estribo a su jockey, Juan Jarcovsky, y con otro hilo conductor en la historia: aquel potrillo que entrenaba Juan Udaondo tenía como dueño y criador a San Ignacio de Loyola, del gran Ignacio Pavlovsky, padre de Ignacio, director de Carampangue, y de Agustín, cuidador de Soviet Catch. Un círculo se cerró.

 

 

El increíble Luthier Blues

 

Ya la expectativa de observar en la recta a Luthier Blues (Le Blues) se mide con el “aplausómetro”, en la cantidad de público que le saca fotos cuando va rumbo al cánter, en el populoso festejo en el pesaje. Y es tan generoso el zaino del stud Kirby’s, de Azul, que con su triunfo por seis cuerpos en el Clásico Diamond Jubilee (1000 m) le permitió a Rodrigo Blanco, su jockey, celebrar sin la atadura que lo contuvo cuando se impuso en el Estrellas Sprint (G 1), hace menos de un mes, cuando lo montó en reemplazo de Jorge Peralta, su colega que tuvo un accidente en la misma reunión.

“No lo había podido disfrutar”, dijo el cordobés ahora, tras la décima victoria consecutiva del caballo entrenado por Gonzalo Sarno, humilde hasta la timidez cuando habla de Luthier Blues porque solo quiere resaltar los méritos del equipo, además de los de un caballo para la historia. 

 





















domingo, 17 de julio de 2022

Ignacio Correas IV explica por qué los "blinkers" y la distancia fueron las claves del primer éxito de Bellagamba en los Estados Unidos

 

Hubo que esperar hasta la sexta actuación en su nuevo medio para observar el triunfo de la Mejor 3 Años de 2020, en los 1800 m de césped de Laurel Park, Maryland; su jockey fue paciente en el último puesto y atacó en la recta, para ganar con luz el Big Dreyfus Stakes



 

Ni aquí ni en Estados Unidos Bellagamba había usado anteojeras, hasta ayer



“¡Estos cheaters blinkers se ve que eran los que le hacían falta para enfocarse un poquito más!”, exclama Ignacio Correas desde el Estado de Virginia, en los Estados Unidos, donde siguió la primera victoria de Bellagamba (Grand Reward) en ese país, después de cinco intentos, por lo menos cuatro de ellos arrimes. Los “cheaters blinkers” son anteojeras de bordes reducidos, que apenas bloquean algo la visión a los lados y el entrenador argentino empleó para el Big Dreyfus Stakes (1800 m-césped), que se corrió en Laurel Park.  

  La yegua criada por el haras Indio Rubio, que nunca había actuado con una careta –algo que fue puesto de relieve incluso en la transmisión oficial-, tuvo algún roce en la suelta y el jockey francés Vincent Cheminaud esperó que se acomodara para entrar en el primer codo en el fondo del lote, pero cerca de la punta. “Había corrido muy bien en Chicago [tercera a cabeza y cabeza] y elegí correr de atrás para aprovechar su velocidad, pero el desarrollo fue lento”, explicó el jinete. Para Correas, en esa prueba de  Hawthorne Park, sobre 1700 m, en la que reaparecía tras seis meses, faltó suerte.




  Siempre por la línea externa en el opuesto, ahora Bellagamba viajó en la segunda curva y atacó por media cancha en el derecho final. Pasó al frente ante punteras que se fueron  relevando y en el disco superó por un cuerpo y medio a Deciding Vote (Mr Speaker), muy cómoda. Correas continuó, más analítico: “Andaba bárbaro y fue la primera vez que la pude correr en 1800 m; siempre estaba corriendo 1700 y eso parecía que la obligaba. Le pasa como a Blue Prize, esos 100 metros son una diferencia muy grande.

  Hubo lluvias fuertes por la mañana en Maryland y la pista estaba blanda.




  “Le pedí al jockey que la trajera por afuera, por eso le puse los blinkers finitos; por dentro corre mucho menos, lo principal era venir por afuera. Me gustaba muchísimo”. Entonces se le pregunta por el origen de Cheminaud. “Es un buen jockey; en Francia era monta de André Fabre, de Juddmonte… Está en Estados Unidos desde marzo, vive en Louisville –a dos horas de Lexington, donde trabaja Nacho-, pero me corre mucho a mí. Creo que de 60 carreras que tiene hasta ahora acá, me montó en 35 a mí. Todavía no lo conocen mucho”.

  La razón por la que Nacho está en Virginia es que mañana, lunes 18, debutará otra yegua argentina a su cargo en los Estados Unidos, Didia (Orpen), en Colonial Downs. También campeona 3 años y además Yegua del Año de 2021.

  Con el primer éxito de Bellagamba se sacó un peso de encima Ignacio Correas. Mejor 3 Años Hembra en la Argentina en 2020, cuando ganó el Enrique Acebal (G 1) y el Federico de Alvear (G 2) y fue 3ª en la Polla de Potrancas (G 1), seguramente esperaba que la yegua ganara antes en Norteamérica. “Pero ya está, ya ganó y muy bien”, concluye. Se avecina una nueva etapa.
















sábado, 16 de julio de 2022

Sumaba contras Happy Cross, pero los Calvente decidieron tomar los riesgos y el resultado fue otra victoria clásica en San Isidro


Una inactividad de cinco meses, con cirugía incluida, y el hecho de correr por una línea impensada, no fueron impedimentos para que la yegua del stud Aladino ganara el Producción Nacional (L) con garra, en un espectacular final en la recta


Gustavo Calvente ya notó que Happy Cross les ganó a Elveda (oro y azul), la tordilla Vigata y Shades of Rose (HSI)

 


Otra vez los velocistas dando espectáculo. Las velocistas, las yeguas, en este caso. Happy Cross (Knockout), con muchas contras, ganó en un final de media cabeza, cabeza y cabeza ante Elveda (Manipulator, 55 kg), Vigata (Luck Money, 55) y Shades of Rose (Sebi Halo, 61, el peso máximo) el Clásico Producción Nacional (L-1000 m), en el césped de San Isidro. ¿Las contras? Pocas, pero rotundas. Los cinco meses sin competir, primero, y luego el hecho de que Gustavo Calvente, su jockey, eligiera venir junto por entro, adherido casi a la empalizada, como si saliera de un codo en el que no quiso dar ventajas. El peso que le asignaron a Happy Cross, que en aquel febrero había ganado el Clásico Viamonte (G 3), fue de 60 kilos.

El desenlace se llenó de suspenso cuando la defensora del stud Aladino empezó a quedarse con menos fuerzas a medida que se acercaba el disco y la diferencia se adelgazaba, como era lógico casi. Pero sacó algo más en el momento en que todos pensaban que la derrota era inexorable. Calvente nunca dejó de exigir con el látigo de zurda y dio la impresión de que en realidad había elegido una línea buena apenas largó, porque Happy Cross no levantó ni una brizna de polvo, mientras que a su derecha el malón sí lo hacía en ciertas partes, lo que daba la idea de un césped desparejo.




Lo cierto es que, sobre el disco, el jockey miró hacia sus rivales para saber si el último esfuerzo de su dirigida había dado resultado. Después de pegar un pique de festejo en el patio del Paddock cuando vio la chapa del 5 arriba de todo, y de la premiación, Héctor Calvente, papá del jinete y entrenador de la guapa ganadora, relató: “Al otro día de ganar el clásico acá apareció con un nudo inflamado. Hubo que hacer una cirugía porque se le había desprendido un chip en el nudo”.

Y detalla, con una sonrisa: “Pasaron cinco meses y volvió de la mejor manera. La operó el doctor Verna en San Isidro. Siempre que corría tenía una molestia en esa mano, entonces le hicimos las placas”. Valen todas las menciones. Una ligera de valor volvió por sus fueros.

“Entonces la trajimos”, continúa el cuidador, y admite: “Estaba medio faltona y teníamos alguna duda en correrla. Aunque yo pensaba que como es una yegua muy veloz le iba a alcanzar. La corrimos nada más que con una partida de 600”. Y vaya que le alcanzó, cortito pero suficiente. “Por suerte salió todo bien y la verdad es que la grité un poquito (la sonrisa no se le fue, recordando cómo celebró de entrada); lo que pasó es que la quebraron y volvió. Es una pinga. A los kilos está acostumbrada, porque la vareo yo”.




No todo fue remar con la corriente desfavorable este viernes en San Isidro, para Happy Cross. “Pesó 20 kilos más que en la carrera anterior, está más musculosa, se ha hecho más yegua”, describe Héctor Calvente, ya con un panorama optimista que superó a la incertidumbre anterior a que sonara la campana. “Ahora veremos qué clásico viene y apuntaremos a fin de año. Sus dos últimas carreras son las mejores de su campaña. Esta fue espectacular, por la reprise…”.















jueves, 14 de julio de 2022

"Tuvimos diferencias en la forma de pensar una caballeriza", afirma Jose Luiz Correa Aranha, sobre su alejamiento de Gran Muñeca

 
El  entrenador brasileño, que se quedará en el país, enfatiza la buena relación que mantuvo con los trabajadores tras la sorpresiva decisión en un momento de éxito, con su pico máximo en Tan Gritona; y asegura que la divisa "ganó muchas carreras y no estaba preparado"


El pesaje de Tan Gritona en el Atucha; a la derecha, Correa Aranha (G. Duprat)



Fue una sorpresa. La renuncia de Jose Luiz Correa Aranha, como entrenador hasta la semana pasada del stud Gran Muñeca -lo adelantó Revista Palermo-, en un momento de resultados positivos, no se esperaba. Pero no es infrecuente en el turf y en cualquier orden, en verdad. Las relaciones humanas, los egos y las discrepancias, tienen una influencia que escapa a veces del marco de lo profesional. Esta vez, aquello de que los éxitos tapan las desavenencias, no se aplica. El mejor resultado de Gran Muñeca en estos tiempos fue con Tan Gritona (Full Mast), ganadora de dos Grupo 1 y con el título de Mejor 2 Años Hembra asegurado.

   “La forma en que las cosas pasaron me puso en situación de alejarme”, dice Correa Aranha, pero prefiere no explayarse ni dar detalles, sobre todo porque mantiene una buena relación con el staff de la caballeriza. “No tuvimos ninguna pelea con nadie, pero sí diferencias en las formas de pensar una caballeriza”, aclara el cuidador, y enfatiza que esa correcta relación incluía a Hernán Gasibe, el manager.

  “Los empleados pertenecen a Gran Muñeca, entonces yo no tenía injerencia”, agrega para apuntar un sistema que es común aquí y que consiste en que los profesionales trabajan por administración, algo que el brasileño sabía antes de asumir la responsabilidad, en enero último, relevando a Carlos Daniel Etchechoury, pero sin dudas esperaba que no fuera rígido hasta el punto de no poder hacer cambios en el personal, por ejemplo. Este punto tal vez quedaba reducido al trabajo en la cancha, no en el establo directamente.

“Un entrenador debe ser una persona responsable, que debe dirigir el equipo, es la forma de trabajar según lo veo. Creo que Gran Muñeca ganó muchas carreras y no estaba preparado”, opina Jose Luiz. “Teníamos la esperanza de correr las Mil Guineas y la Polla de Potrancas con Tan Gritona”, añade, amargado.

Correa Aranha piensa quedarse en San Isidro para continuar trabajando aquí codo a codo con su esposa, Marina, que lo asiste desde el comienzo. Ambos le habían comentado hace unos días a Turf Class cuán a gusto se sentían en Buenos Aires. “Tengo un  departamento alquilado y una fuerza de trabajo buena; voy a esperar una oportunidad. Alquilaré algunos boxes; hay gente que ha trabajado conmigo de los tiempos en que estaba en Haras Phillipson [entre 2017 y 2020 en la Argentina]. Estoy buscando boxes para alquilar”, señaló, con la ilusión intacta de consolidarse en un turf exigente.

 


 



    


 


 


  


 

 

 

 

 

 

 


miércoles, 13 de julio de 2022

Ahora sí, se confirma que el festival de Carreras de las Estrellas volverá a San Isidro en 2023, tras cinco años de ausencia

 
Desde el año próximo -y ojalá que por mucho tiempo- la serie de la Fundación Equina Argentina tendrá una alternancia entre el hipódromo del Jockey Club, que fue la sede en exclusiva en los comienzos, y Palermo, en cuyo escenario se organizó desde 2018 



Crazy Icon ganó el último Estrellas Classic que se corrió en San Isidro, en 2017 (La Nación) 



Carreras de las Estrellas vuelve a San Isidro. Lo que fue un el rumor de una noticia impactante unas semanas antes de la última versión, del 26 de junio, pero que finalmente no se concretó porque se corrió en Palermo como en los últimos cinco años, ahora es una realidad. “Vuelve la alternancia”, anunció Darío Serino, gerente de Fundación Equina Argentina, creadora del festival de clásicos que lleva 32 años ininterrumpidos, y que no deja de aportar incentivos para que el acontecimiento vaya más allá de la espectacular jornada del último sábado del primer semestre de cada año.

Así, los hipódromos de San Isidro y Palermo podrán programar año de por medio la reunión que concentra a los mejores de cada categoría. En 2023, Fundación Equina Argentina ya está evaluando duplicar el monto de los premios, con lo que la bolsa para los seis clásicos de Grupo 1, el de Grupo 3 y el Provincias Argentinas superará los 100 millones de pesos.


Además, habrá el año próximo en el Interior, como mínimo, 17 clásicos para ejemplares inscriptos en Carreras de las Estrellas, con lo quedará conformado el Campeonato Estrellas Federal, cuya próxima fecha será en Entre Ríos.


El próximo vencimiento

Vale la pena recordar que el viernes 29 de julio será el último día para que los propietarios inscriban a la generación nacida en 2021 -siempre que tengan la cuota del criador abonada- y si lo hacen dentro del plazo estipulado, con un costo de 35.000 por producto, contarán con la posibilidad de obtener un descuento del 20 por ciento en ese importe. De ese modo, los ejemplares quedan inscriptos de por vida en Carreras de las Estrellas y podrán competir por el Bono Estrellas Plus, que se incorpora en los clásicos del proceso selectivo de potrillos y potrancas con incentivos por 80 millones de pesos, además de quedar habilitados para ser incluidos en los clásicos que organizan los hipódromos provinciales junto con FEAR, en el caso de los que se encuentren estabulados en el Interior. 



 

Los festivales que vienen en 2022

24/7  Clásico Carreras de las Estrellas Entrerrianas - Productos de 3 años - Hipódromo de Gualeguay.

31/7 Clásico Estrellas Cordobesas de Villa María - Productos de 3 años -1200 m. Bolsa: 1 millón de pesos. Hipódromo de Villa María.

11/8 Clásico Estrellas Azuleñas - Productos de 3 años – 1200 m – Bolsa: 1.200.000 pesos. Hipódromo de Azul.

21/8 Clásico Estrellas Cordobesas de San Francisco –Todo caballo de 4 años y más-1400 m – Bolsa: 1.600.000 pesos

4/9 Clásico para productos de 3 años - Hipódromo Córdoba.

24/9 Clásico Estrellas Tucumanas (1500 m) – Todo caballo de 4  años y más. Hipódromo de Tucumán.

24/9 Clásico Fundación Equina Argentina (1200 m) – Productos de 3 años – Hipódromo de Tucumán.

23/10 Clásico Estrellas de Río Cuarto (Senior) – Todo caballo de 3 años y más (1400 m). Jockey Club de Río Cuarto.




















lunes, 11 de julio de 2022

Con el cuerpo sanado, Don Empeño volvió a La Plata y encontró todo como lo había dejado, para ganar el Clásico 9 de Julio

 

Andrés Bassombrio cuenta cómo el caballo de San Benito se recuperó de un desgarro que había sufrido en el GP Joaquín de Anchorena, en diciembre, y del regreso en el que consiguió su quinta victoria en seis actuaciones en el Bosque 



El abrazo de Manuela Bassombrio al peón, todo un reconocimiento (Gustavo Duprat)


 

El romance de Don Empeño (Exchange Rate) con el Bosque encontró un nuevo capítulo en el Clásico 9 de Julio-Día de la Independencia (G 3-1600 m), en el que se impuso por dos cuerpos y medio ante Storm Dynamico (Dynamix), a medio año de su última actuación. Seis salidas en el hipódromo de La Plata, cinco triunfos, incluido el del Clásico Joaquín V. González (G 2-1600 m), la Meca para los milleros allí.

Esta vez, el caballo criado y de propiedad de San Benito, corrió diferente que en las anteriores y quizá tuvo que ver que William Pereyra lo montó por primera vez. “Sí, en este clásico vino un poco más atrás, se le dio libertad a William pero que viniera por afuera, lo que se le hizo fácil por la largada –desde el partidor 5, entre 6- para ponerse de menor a mayor; en la recta se fue para adelante y dominó bien”. Quien describe el desarrollo y la modificación táctica es Andrés Bassombrio, dueño y criador del zaino. El trámite de la prueba había tenido buen ritmo, en un piso platense que es elogiado por su puesta a punto reciente.

La inactividad tan prolongada para Don Empeño vino después de su actuación en el Gran Premio Joaquín de Anchorena (G 1-1600 m), en el césped de San Isidro, en diciembre. Lo explica el veterinario Bassombrio –no ejerce, al menos oficialmente-, con un minucioso relato: “Le dimos un descanso en el haras obligados, porque en el Anchorena venía bárbaro, bien perfilado, pero en el codo, antes de entrar en la recta hizo un movimiento y la pata derecha se le fue para afuera; se hizo un desgarro impresionante, del que nos costó recuperarlo”. En el video de la carrera se aprecia el movimiento claramente.

“Lo llevamos al haras y nos insumió mucho tiempo recuperarlo, pero cuando estábamos haciendo un pre-training en el mismo campo se nos desgarró el pectoral. Incluso para esta carrera nos costó mucho ponerlo. La pasada fue un floreo en 1400 m, aunque Dany [Etchechoury, el entrenador,] sí le pidió más luego, en la partida final de 1000 m, lo fue llevando muy despacio”. [Dicho sea de paso, el cuidador venía de ganar 7 carreras, en una excepcional tarde de San Isidro, el sábado].

A los 6 años, Don Empeño debe ser el caballo que mejor le hace honor a un nombre. Una ligera epistaxis manifestada el año pasado hace que le deban suministrar suero, lo suficiente para que compita sin problemas. Nada, comparado con las lesiones musculares. “Estoy contento porque fue difícil ponerlo, siempre tenía algo, algún dolorcito. Los años pasan y a los viejitos les aparecen cosas –se ríe Andrés-; espero que quede bien con esta carrera y se vaya poniendo cada vez mejor. Así que estamos muy contentos”. El plural alude al equipo, los veterinarios Fernando Gándara, que trabaja desde el origen de San Benito en el haras, y Francisco Durreu, a cargo del training, y a la hija del cabañero, Manuela, infaltable en cada carrera donde está San Benito, y en el campo.

Y uno, quizá porque se pone un poco sensible ante caballos de semejantes agallas, quiere saber si Don Empeño podría ser padrillo en el futuro: “Nos encantaría. Lo que tenemos claro es que no va a ser padrillo en el haras, nunca vamos a tener un padrillo en nuestro haras, así sea un crack. Pero en el caso de él le daríamos alguna yegua para sacar un producto “líquido”, como dicen los que crían vacunos, o sea con un don y una doña de casa. Ojalá se pueda redondear esta segunda etapa con algo lindo y después lo trataríamos de ubicar en algún haras”, responde, muy seguro, Andrés Bassombrio. A su caballo le queda una temporada en la pista para responder a más retos.












Keeneland: las ventas doradas, las temporadas de carreras “boutique”, y ahora la subasta de Castleton Farm

  El campo de Castleton y su característica torre / Foto: Keeneland     En unión con Bluegrass Sotheby’s, la firma de Kentucky venderá ...