viernes, 15 de mayo de 2026

Tres Jotas disfruta a El Resero Con Capa en la pista y se ilusiona con el proyecto de El Fruto en el haras

 


Hizo todo sencillo El Resero Con Capa / RRPP Hip. La Plata


Con Adrián Giannetti en las riendas, el velocista se impuso en el Clásico Julio Corte (L), corrido en las doce cuadras de La Plata, la distancia de tres de sus cinco victorias; mientras tanto el director de la organización de las familias Caligiuri y Cifuentes, Francisco Niso Ulloa, ofreció detalles sobre la incorporación de El Fruto como padrillo



La campaña de El Resero Con Capa no roza la perfección porque en el stud Tres Jotas ha habido una búsqueda por mejorarle la campaña con pruebas cercanas a la milla, por esa condición de atropellador nato que tiene el hijo de Angiolo y una entrega que en cada salida parece pedir más distancia, como si el tiro de sus presentaciones fuera corto para lo que tiene que ofrecer por sus condiciones.

Ayer ganó en La Plata el Clásico Julio Corte (L-1100 metros) casi con suficiencia, aunque Adrián Giannetti no esperó mucho para ubicarlo al acecho de los punteros, Rugiente y Voy Al Baile, y los superó en el final del codo, sin dudas calculando el trecho corto de la carrera. Así, El Resero Con Capa pasó al frente sin oposición y consiguió su quinto triunfo por cinco cuerpos ante Rugiente, que mantuvo la segunda posición por la cabeza sobre Magyar.

Por ahora, la próxima carrera para el caballo que fue presentado el jueves por Carlos Vigil será el 29 de este mes, el Clásico Asociación Bonaerense de Propietarios de Caballos de Caballos de Carrera (G 3-1200 metros). En Tres Jotas, mientras tanto, están en el proceso de incorporación de El Fruto como padrillo. “Ya está en el haras Los Lirios”, revela Francisco Ulloa, director del grupo de propietarios que encabezan los hijos de Juan José Caligiuri y Juan Cifuentes.

Hijo de dos notables como Il Campione (Scat Daddy y Wait (Angiolo), El Fruto ganó cuatro carreras a los 3 años y fue segundo en el Estrellas Sprint (G 1) y el Ciudad de Buenos Aires (G 1). Y muestra una familia que no necesita presentación, empezando por el padrillo líder de la estadística y Padrillo del Año tres veces consecutivas, en la madre de otro reproductor de enormes logros como Angiolo, su exitoso hermano. Y en la base, claro, los genes de La Quebrada.

“Se han vendido 10 acciones hasta ahora y seguimos recibiendo consultas”, comenta Niso Ulloa, que destaca la sanidad que le viene además por el lado de Angiolo, lo que lo mantiene en los primeros puestos del ranking desde hace diez años. “Lo que fortalece las posibilidades de El Fruto es que de las dos ramas del pedigree recibe la precocidad en los 2 años, la forma en que corren todos los hijos a los 3 años, las distancias, los clásicos…”, concluye Niso.
















































































sábado, 9 de mayo de 2026

Otra oportunidad para que Blessed Shine demuestre que está apta para sumar en la milla de Palermo

 


Hay un lote breve y equilibrado eel Clásico Círculo de Propietarios de S.P.C (G 3), una carrera que Casa Pueblo, Duffy, Increpante, Lancara y Souq querrán convertir en un trampolín para sus campañas  



La defensora de Aguas Buenas va por su 9° triunfo / Archivo - Prensa Palermo


Sin mucho ajuste de sintonía fina, la semana hípica se va encauzando en sus fechas habituales y hoy toca reunión en Palermo, con pozos en todas las carreras y un clásico interesanteel Círculo de Propietarios de Caballerizas de Sangre Pura de Carrera (G 3 - 1600 metros), que tiene nombres más fuertes precisamenten las seis caballerizas represntadas que en las yeguas que saldrán a la pista, por ahora con casilleros por llenar en sus cartillas en cuanto a la jerarquía de sus triunfos.




Es una carrera de oportunidades para todas y quizá la aproveche la veterana Blessed Shine, capaz de seguir con eenvión de su victoria en el Clásico Jamelao (L-1400 metros), donde batió a Pecadora Joy por dos cuerpos, para mostrar la conquista más importanten esta nómina. Ganó de una hebra y el desafio ahora es volver a la milla.

Allí la espera Casa Pueblo, que gana en pasto y arena y quizá la atosigue desde la salida. En tanto, podrán correr más expectantes Lancara, por primera vez en manos del entrenador Jorge Mayansky Neer, Increpante, que supo ganar eeste nivel y fue segunda de Grupo 2 en pos de Orpen Rimout. Souq trae fogueo como para prendersen la discusión temprana, y Duffy buscará sumar experiencia, pero está aquí para algo más.


















































































viernes, 8 de mayo de 2026

Palermo 150

 



 

 

 La verdad, no recuerdo dónde he publicado las líneas que van a continuación, cuyo título original era “Palermo 140”. Las removí de uno de mis archivos de Word olvidado y, si no quedaron en un mero borrador, fueron publicadas en 2016. La intención era sacar alguna data ahora, para Turf Class, por el sesquicentenario –vocablo dedicado a Marcelo Durán- de la inauguración del hipódromo. Pero todas me sonaban a mutilación hacia un texto que Carlos Cardoso habría calificado como “peladito”, es decir, no pasible de correcciones o agregados, como alguna otra vez el Jefe dictamlinó sobre un artículo mío en La Nación.

Así que, perdón por esta pereza:

 

Cada uno de los millones que pasaron por Palermo desde 1876 sería capaz de escribir una historia. Aunque haya ido sólo una vez, cada crónica hablaría de momentos únicos, de experiencias que quisieran repetir o del serpenteante derrotero de los aficionados de siempre, que al trasponer las puertas de Dorrego, de la Oficial o de la Especial, saben bien que volverán. Palermo sigue vivo, luchando para no perdeel tren de las innovaciones sin perder su esencia.





Desde los tiempos en que un uruguayo, Natalio Botana, decidió a comienzos del siglo XX que su diario, Crítica, dispusiera que tres de sus nueve páginas fueran para la sección Turf, Máximo Sáenz, otro oriental, conocido como Last Reason (un nombre que venía de un caballo, claro, hijo de Diamond Jubilee, ganador clásico) empezó a pintar en 1924 aquel hipódromo con crónicas costumbristas, sociales o ácidas. Nadie volvería a hacerlo como él.

Sylvia Saitta, Ana Cecchi y Gabriela García Cedro (todas mujeres, sí, ¿qué tal?) se metieron en el mundo de “La Última Razón” (el seudónimo escasamente encantador que habría tenido el gran cronista, de agarrarle un fuerte sentimiento castizo), abrevando en esos textos gloriosos, que, por caso, fueron compilados en “A Rienda Suelta”, un libro que publicó Colihue, con prólogo de García Cedro.

El hombre que con su pluma ilustre hizo hablar a Botafogo y a Plutarco, describió en mil crónicas que se conseguían por los módicos 10 centavos que costaba Crítica, el mundo del hipódromo “en el que todos somos iguales”. Entonces habló de los impiadosos “ventanilleros” de aquellos años, que cerraban su ventana de golpe a riesgo de quedarse con los dedos del apostador, cuando se cerraba el sport, aunque más tarde escribiría una especie de retractación.

Pero es en la Popular de Palermo, a la que todos llaman la Perrera, donde puede hacer la radiografía de los patos, que emprenden con “honor turfístico” el camino de regreso, tras una jornada sin aciertos; los líneas, capaces de ofrecer una buena opinión, a los que diferencia de los rusos –los agarrados, no los inmigrantes que vemos hoy-, que especulan jugando fuerte a placé alejados del “espíritu sportivo”; los flojos, que juegan a más de un caballo y buscan ganancias fáciles, o los cajeros, que se tapan la cara, apuestan cuando todos están en las tribunas observando la carrera previa y se esconden en los transportes, con culpa. “Si la humanidad entera fuese, por fortuna, aficionada a las carreras, cesarían de inmediato las luchas de clase, de raza y de partidos”, recuerda García Cedro una sentencia de Last Reason.




En Crítica, los relatos más hípicos, técnicos, sobre la carrera en sí, estaban a cargo de los hermanos Ottone, fundadores luego de la revista Palermo.

Para el filósofo y escritor español, Fernando Savater “el hipódromo de Palermo es el locus (lugar) por excelencia del turfismo porteño….Antes de ser reformado a fondo hace no muchos años, Palermo tenía algo de viejo palacio viscontiniano, arrebujado en su decadente nostalgia. Allí corrieron las leyendas del turf porteño, aquellos Mingo, Naciano, Botafogo... Ahora Palermo ha sido remozado, ha ganado mucho en funcionalidad y guarda aún retazos de su viejo encanto, «como el perfume que queda en un jarrón vacío». Su pista de arena es envidiable, una de las mejores que conozco en su género...” 

Palermo es Kentucky, la antigua pizzería de Santa Fe y Godoy Cruz (reproducida hasta lo indecible hoy, gracias a las “franquicias”) en la que los catedráticos se reunían en “la previa” (no se llamaban así entonces) de las reuniones hípicas, en los años 60. Son los taxis “colectivos”, los micros a Plaza Italia, a Flores, a Liniers, a Boedo, en la esquina de Dorrego, con los choferes voceando para llamar a los pasajeros; el tranvía que terminaba en Pacífico (hoy es la línea 34) la florida galería del Paddock con el cafetero “Cosenza”, bautizado así por su parecido al jockey Orestes Cosenza; los “punters” o “bookmakers” de guardapolvo blanco que recibían apuestas sin hacer cola; las ventanillas de Libertador, por número del competidor y según las llaves, con sus filas que llegaban hasta lo que hoy es la sala de arte, en la que correspondía al favorito. La tribunita de seis escalones acompañando como una tangente el inicio del codo de Dorrego; la ola que cruzaba Libertador para ganar Pacífico; la barra que acertó al batacazo de la última y cruza en Ortega y Gasset acompañando al héroe de cuatro patas a su stud, al peón y a sus propietarios. Las discusiones en la tribuna, en las que se trenzaban veinte; los caballos, de vuelta de la carrera, entrando por la calle que separa al Paddock de la Oficial.




Nadie se salva, en esta ciudad, de la magia de Palermo, de la anécdota que lo tiene como escenario. Como la del maestro Horacio Malvicino. “Era un chico cuando vine con mi padre a Buenos Aires desde Santa Fe, para que me operaran de estrabismo. Un día él subió a un taxi y descubrió que ya estaba ocupado. Iba a Palermo. Desde ese momento él aprendió a disfrutarlo y me lo transmitió”, cuenta el músico, guitarrista de todas las agrupaciones de Astor Piazzolla y más tarde un subyugado criador y propietario.

Cuenta Juan Carlos Bagó que cuando pasaba en auto por el hipódromo, dejando Dorrego para meterse en Libertador, junto con su padre, Sebastián, éste pronunciaba casi invariablemente una filípica sobre el juego. Aquel catalán valiente, encargado de la filial argentina del laboratorio español Cusí al que, al estallar la Guerra Civil, dejaron aquí para que “se arregle solo”, veía apenas el lado oscuro del turf. Mientras, por dentro, Juan Carlos guardaba la secreta esperanza de franquear esas puertas para ver una carrera, atraído por el magnífico escenario. El bioquímico y farmacéutico no defraudó a su padre en el espíritu emprendedor y corajudo (junto con su hermano, Sebastián, presiden el laboratorio nacional número 1), pero no pudo esquivar la pasión por el turf y el caballo que ya lo dominaba.

Malvicino, ya fallecido, y Bagó no sólo corrieron y corren caballos sangre pura con sus colores, el sueño máximo del burrero de a pie, sino que llevaron el impulso que genera uno de los animales más nobles hasta crear sus propios haras, San Antonio y Firmamento (uno de los grandes líderes entre los criadores). Dos entusiastas a los que Palermo captó para siempre. Dos presas del increíble espacio que está cumpliendo 150 años.
















































Tres Jotas disfruta a El Resero Con Capa en la pista y se ilusiona con el proyecto de El Fruto en el haras

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