| Cuarta conquista de Holy Holy Rim / Prensa Palermo |
Con Lucas González en las riendas y Roberto Andrés Pellegatta, el hijo de Remote ganó por cinco cuerpos ante Super Inter y Epityrum el Handicap Arturo A en los 2500 metros de Palermo
Había que esperar una carrera como la que hizo ayer Holy Holy Rim, en el Handicap Arturo A (2500 metros), por más dificultades que oponían rivales como Epityrum y Super Inter, por mencionar a los principales.
Un buen 2025, cerrado con el improbable Carlos Pellegrini (G 1), donde quedó lejos, obligó a Roberto Andrés Pellegatta, su entrenador, a darle una corta pausa al hijo de Remote, que había reprisado a fines de enero con un 4° de El Emporio en el Clásico Haras Argentinos (G 3-2000 metros), en Palermo.
Al hipódromo donde es entrenado volvió esta vez, en una distancia en la que sus allegados se están convenciendo de que llega bien. En este handicap, Holy Holy Rim, con 54 kilos, se mantuvo expectante. Lucas González, su jockey, no se preocupó por desempeñarse en una línea por dentro, y en la recta final, donde Super Inter venía en la punta, atropelló para dominarlo sin esfuerzo, por cinco cuerpos, para su alcanzar la cuarta victoria de su campaña. Tercero a un largo y medio finalizó Epityrum.
“Tengo caballos desde 1967, siempre con el stud O.S., y también tenía caballos en La Plata en el comienzo”, dice Jorge Iglesias, propietario de Holy Holy Rim, al que uno recuerda de su presencia en los remates de los 80 en el Tattersall de Palermo, por caso, y por Semilleta, claro. La tordilla, hija del gran Farmer, le dio al propietario el triunfo de la Polla de Potrancas (G 1) de 1984, y era parte de su relación con Ezequiel Fernández Guerrico, dueño del haras Argentino.
Al hipódromo donde es entrenado volvió esta vez, en una distancia en la que sus allegados se están convenciendo de que llega bien. En este handicap, Holy Holy Rim, con 54 kilos, se mantuvo expectante. Lucas González, su jockey, no se preocupó por desempeñarse en una línea por dentro, y en la recta final, donde Super Inter venía en la punta, atropelló para dominarlo sin esfuerzo, por cinco cuerpos, para su alcanzar la cuarta victoria de su campaña. Tercero a un largo y medio finalizó Epityrum.
“Tengo caballos desde 1967, siempre con el stud O.S., y también tenía caballos en La Plata en el comienzo”, dice Jorge Iglesias, propietario de Holy Holy Rim, al que uno recuerda de su presencia en los remates de los 80 en el Tattersall de Palermo, por caso, y por Semilleta, claro. La tordilla, hija del gran Farmer, le dio al propietario el triunfo de la Polla de Potrancas (G 1) de 1984, y era parte de su relación con Ezequiel Fernández Guerrico, dueño del haras Argentino.
Iglesias resaltó también, a Turf Class, su amistad con Juan Carlos Bagó. Seguramente esas dos fueron las influencias que tuvo para iniciarse. Y con el dueño de Firmamento, aclara, mantiene el vínculo. “Me ayudó mucho cuando tuve el haras. Yo tenía yeguas del haras Argentino y Bagó me las compró cuando tuvimos que liquidar el haras Los Amigos. El entrenador con el que más caballos cuidé fue Pochi Etchechoury”, detalla.
La caballeriza O.S. continuará dando de qué hablar, augura Jorge Iglesias: “Tengo dos caballos y mis hijos tienen otros dos. Hay un potrillo que anda bien, propio hermano de Gordianus, todavía no debutó”, se entusiasma. “Eligió bien”, asegura Iglesias, refiriéndose a Roberto Andrés Pellegatta.












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