viernes, 8 de mayo de 2026

Palermo 150

 



 

 

 La verdad, no recuerdo dónde se publicaron las líneas que van a continuación, cuyo título original era “Palermo 140”. Las removí de un archivo de Word olvidado y si no quedaron en un mero borrador, fueron publicadas en 2016. La intención era sacar alguna data ahora, para Turf Class, por el sesquicentenario –vocablo dedicado a Marcelo Durán- de la inauguración del hipódromo. Pero todas me sonaban a mutilación hacia un texto que Carlos Cardoso habría calificado como “peladito”, es decir, no pasible de correcciones o agregados.
Así que, perdón por esta pereza:

 

Cada uno de los millones que pasaron por Palermo desde 1876 sería capaz de escribir una historia. Aunque haya ido sólo una vez, cada crónica hablaría de momentos únicos, de experiencias que quisieran repetir o del serpenteante derrotero de los aficionados de siempre, que al trasponer las puertas de Dorrego, de la Oficial o de la Especial, saben bien que volverán. Palermo sigue vivo, luchando para no perdeel tren de las innovaciones sin perder su escencia.





Desde los tiempos en que un uruguayo, Natalio Botana, decidió a comienzos del siglo XX que su diario, Crítica, dispusiera que tres de sus nueve páginas fueran para la sección Turf, Máximo Sáenz, otro oriental, conocido como Last Reason (un nombre que venía de un caballo, claro, hijo de Diamond Jubilee, ganador clásico) empezó a pintar en 1924 aquel hipódromo con crónicas costumbristas, sociales o ácidas. Nadie volvería a hacerlo como él.

Sylvia Saitta, Ana Cecchi y Gabriela García Cedro (todas mujeres, sí, ¿qué tal?) se metieron en el mundo de “La Última Razón” (el seudónimo escasamente encantador que habría tenido el gran cronista, de agarrarle un fuerte sentimiento castizo), abrevando en esos textos gloriosos, que, por caso, fueron compilados en “A Rienda Suelta”, un libro que publicó Colihue, con prólogo de García Cedro.

El hombre que con su pluma ilustre hizo hablar a Botafogo y a Plutarco, describió en mil crónicas que se conseguían por los módicos 10 centavos que costaba Crítica, el mundo del hipódromo “en el que todos somos iguales”. Entonces habló de los impiadosos “ventanilleros” de aquellos años, que cerraban su ventana de golpe a riesgo de quedarse con los dedos del apostador, cuando se cerraba el sport, aunque más tarde escribiría una especie de retractación.

Pero es en la Popular de Palermo, a la que todos llaman la Perrera, donde puede hacer la radiografía de los patos, que emprenden con “honor turfístico” el camino de regreso, tras una jornada sin aciertos; los líneas, capaces de ofrecer una buena opinión, a los que diferencia de los rusos –los agarrados, no los inmigrantes que vemos hoy-, que especulan jugando fuerte a placé alejados del “espíritu sportivo”; los flojos, que juegan a más de un caballo y buscan ganancias fáciles, o los cajeros, que se tapan la cara, apuestan cuando todos están en las tribunas observando la carrera previa y se esconden en los transportes, con culpa. “Si la humanidad entera fuese, por fortuna, aficionada a las carreras, cesarían de inmediato las luchas de clase, de raza y de partidos”, recuerda García Cedro una sentencia de Last Reason.




En Crítica, los relatos más hípicos, técnicos, sobre la carrera en sí, estaban a cargo de los hermanos Ottone, fundadores luego de la revista Palermo.

Para el filósofo y escritor español, Fernando Savater “el hipódromo de Palermo es el locus (lugar) por excelencia del turfismo porteño….Antes de ser reformado a fondo hace no muchos años, Palermo tenía algo de viejo palacio viscontiniano, arrebujado en su decadente nostalgia. Allí corrieron las leyendas del turf porteño, aquellos Mingo, Naciano, Botafogo... Ahora Palermo ha sido remozado, ha ganado mucho en funcionalidad y guarda aún retazos de su viejo encanto, «como el perfume que queda en un jarrón vacío». Su pista de arena es envidiable, una de las mejores que conozco en su género...” 

Palermo es Kentucky, la antigua pizzería de Santa Fe y Godoy Cruz (reproducida hasta lo indecible hoy, gracias a las “franquicias”) en la que los catedráticos se reunían en “la previa” (no se llamaban así entonces) de las reuniones hípicas, en los años 60. Son los taxis “colectivos”, los micros a Plaza Italia, a Flores, a Liniers, a Boedo, en la esquina de Dorrego, con los choferes voceando para llamar a los pasajeros; el tranvía que terminaba en Pacífico (hoy es la línea 34) la florida galería del Paddock con el cafetero “Cosenza”, bautizado así por su parecido al jockey Orestes Cosenza; los “punters” o “bookmakers” de guardapolvo blanco que recibían apuestas sin hacer cola; las ventanillas de Libertador, por número del competidor y según las llaves, con sus filas que llegaban hasta lo que hoy es la sala de arte, en la que correspondía al favorito. La tribunita de seis escalones acompañando como una tangente el inicio del codo de Dorrego; la ola que cruzaba Libertador para ganar Pacífico; la barra que acertó al batacazo de la última y cruza en Ortega y Gasset acompañando al héroe de cuatro patas a su stud, al peón y a sus propietarios. Las discusiones en la tribuna, en las que se trenzaban veinte; los caballos, de vuelta de la carrera, entrando por la calle que separa al Paddock de la Oficial.




Nadie se salva, en esta ciudad, de la magia de Palermo, de la anécdota que lo tiene como escenario. Como la del maestro Horacio Malvicino. “Era un chico cuando vine con mi padre a Buenos Aires desde Santa Fe, para que me operaran de estrabismo. Un día él subió a un taxi y descubrió que ya estaba ocupado. Iba a Palermo. Desde ese momento él aprendió a disfrutarlo y me lo transmitió”, cuenta el músico, guitarrista de todas las agrupaciones de Astor Piazzolla y más tarde un subyugado criador y propietario.

Cuenta Juan Carlos Bagó que cuando pasaba en auto por el hipódromo, dejando Dorrego para meterse en Libertador, junto con su padre, Sebastián, éste pronunciaba casi invariablemente una filípica sobre el juego. Aquel catalán valiente, encargado de la filial argentina del laboratorio español Cusí al que, al estallar la Guerra Civil, dejaron aquí para que “se arregle solo”, veía apenas el lado oscuro del turf. Mientras, por dentro, Juan Carlos guardaba la secreta esperanza de franquear esas puertas para ver una carrera, atraído por el magnífico escenario. El bioquímico y farmacéutico no defraudó a su padre en el espíritu emprendedor y corajudo (junto con su hermano, Sebastián, presiden el laboratorio nacional número 1), pero no pudo esquivar la pasión por el turf y el caballo que ya lo dominaba.

Malvicino, ya fallecido, y Bagó no sólo corrieron y corren caballos sangre pura con sus colores, el sueño máximo del burrero de a pie, sino que llevaron el impulso que genera uno de los animales más nobles hasta crear sus propios haras, San Antonio y Firmamento (uno de los grandes líderes entre los criadores). Dos entusiastas a los que Palermo captó para siempre. Dos presas del increíble espacio que está cumpliendo 150 años.
















































domingo, 3 de mayo de 2026

Las razones que explican el triunfo de Golden Tempo, el primero de una entrenadora en el Kentucky Derby

 


Jose Ortiz sofrena a Golden Tempo, y su hermano Irad lo saluda / Charlotte Camp - Coady Media 


El pupilo de Cherie DeVaux le ganó por el pescuezo a Renegade, uno de los favoritos, después de lanzar una larga atropellada desde el último puesto, con José Ortiz en la montura; el ganador pertenece a la familia Phipps y corrió con los colores que lucieron las yeguas argentinas Doria y Dorine


Hay tantas razones para explicar el triunfo de Golden Tempo en el Kentucky Derby que volverían inexplicable ese dividendo de 48,24 que pagó en el hipódromo de Churchill Downs y en los circuitos de apuestas de los Estados Unidos. Pero todas podrían ponerse en una línea, sin ser una más preponderante que otra, al margen por supuesto de las virtudes del ganador, que atropelló desde el último puesto y le ganó por el pescuezo a Renegade (Into Mischief), favorito hasta un minuto antes de la largada, en un final de película.

La entrenadora Cherie DeVaux es desde ayer la primera mujer entrenadora que gana la Carrera por las Rosas, en 152 versiones. Y lo hizo no por casualidad, sino porque está en un gran momento de su trayectoria. Empezó con una decisión férrea para sostener al requerido Jose Luis Ortiz como su jockey luego de que el portorriqueño dirigiera al hijo de Curlin en sus cuatro actuaciones. Casi le rogó al agente del jinete, uno de los cinco más ganadores de los Estados Unidos en una estadística que encabeza su hermano Irad, esta vez jockey de… Renegade. “Cuando cruzamos el disco, Irad me dijo que lo merecía porque había trabajado duro. Ganar el Derby es su sueño también”, según contó el Daily Racing Form.

Pero no fue una lealtad unilateral. “Siempre me apoyó en mi carrera así que me sentía obligado a responderle”, remarcó Jose, que le dio una victoria similar a DeVaux en la Breeders’ Cup Mile (G 1) de 2024, donde Ortiz llevó de atrás a More Than Looks, para darle la primera conquista en la serie a la cuidadora. El jockey vivió un enorme fin de semana en el hipódromo de Louisville: el viernes ganó el Kentucky Oaks (G 1-1800 m), la versión para hembras del Derby, con la invicta Always a Runner (Gun Runner) y otras cinco carreras del programa.

Golden Tempo había ganado el Lecomte (1700 m-G 3), y fue 3° en el Risen Star (G 2-1800 m) y el Louisiana Derby (G 2-1900 m), siempre en Fair Ground, donde había debutado con un éxito. Y ayer todos sabían que sería uno de los caballos que aprovecharía la posible velocidad en el desarrollo y cuando observaron que el puntero Six Speed venía en 22.68 (los 400), 46.44 (800) y 1.10.90 (1200) ya no hubo dudas.

Con los colores históricos de la familia Phipps – más motivos que explican el resultado -, criador y propietario junto con St Elias Stables (negra y gorra colorada), será fácil identificar en el video a Golden Tempo, además de encontrarlo en el cierre del lote. Su poderosa atropellada, por afuera; el rostro de asombro de Irad Ortiz viendo a su hermano pasar a su derecha como una luz, cuando parecía el ganador, y los festejos interminables ya están en la historia. Como lo está esa misma chaquetilla que llevaron al triunfo las argentinas Doria y Dorine en los 60; y sus ilustres descendientes Personal Ensign, My Flag, Heavenly Prize (la madre de Pure Prize), y Easy Goer.








































































sábado, 2 de mayo de 2026

“He criado caballos buenos, pero Need You Tonight es el mejor por varios cuerpos”

 


Need You Tonight, un caballo clásico y con agallas / Prensa Palermo



Endrigo Gennoni celebró en el República Argentina el segundo triunfo consecutivo del hijo de Hat Ninja, que superó a Vota Bien por un cuerpo, y a sus rivales de la reprise en el Honor: Butterfing (4° ayer), Billion (5°), El Emporio (6°) y Buen Escosés (7°); Private Blend resultó tercero




Los cronistas de carreras, a veces perezosos, siempre apurados por los cierres, y en muchas ocasiones flacos de vocabulario, recurrimos al autoindulgente “este caballo agotó todos los adjetivos”, cuando vemos un sangre pura de carrera como Need You Tonight y queremos describir una actuación como la del defensor de stud El Wing en el Gran Premio República Argentina (G 1-2500 metros), en la multitudinaria fiesta de ayer en Palermo.

En este espacio se calificó de “generoso” al caballo que fue al césped carioca de Gavea a correr un Latinoamericano con sentencia casi cantada o el General San Martín (G 1) en el pasto de Palermo, donde uno de los buenos, Acento Final, le ganó sin luz. Y se le adosó “notable”, entre otras cosas, al que ganaba por primera vez el República hace un año, desquitándose de Crazy Talent, que lo había vencido en el Gran Premio de Honor (G 1).

Por eso Endrigo Gennoni, criador y parte del grupo propietario con Nicolás Nappe, también tiene que recurrir a frases que ya pronunció en charlas anteriores, luego de esta carrera. “He criado caballos buenos pero este es el mejor por varios cuerpos”. Arranca despacio el hijo del siempre recordado Enzo, que le transmitió los genes hípicos. “Ganar dos República Argentina es un sueño hecho realidad”.

-¿Y ahora?, pregunta uno, en otro alarde de originalidad.

-Las Estrelllas. Tenemos que hablar entre los socios. Lo que pasa es que, como el año pasado, hay que pagar [el derecho por no estar inscripto] y lo más seguro es que paguemos, aunque no es poco, porque el caballo no va a tener problemas en el pasto.

Gennoni sabe que van a analizar la relación que haya entre la suma a pagar y el premio del Classic de las Estrellas, que él calcula que será 18 millones contra 60 de retribución al 1°. En el República, la recompensa fue de 100 millones al ganador. “Pero en Estrellas lo pone la Fundación Equina Argentina y en el República, el hipódromo de Palermo”, diferencia.

El camino de Need You Tonight luego de cruzar 7° el Latino de Brasil, a 5 cuerpos de Obataye, incluyó un descanso. “Reprisó espectacular – segundo de Butterfing en el Honor –, lo teníamos de vuelta. No es muy trabajador a la mañana, y ahora está más potente, con unos kilos más, está más ancho”. Y consultado sobre la madre del campeón, recordó que “es una Easing Along que tengo porque compré a la abuela – de Need You Tonight -, una Lode, de Santa María de Araras, que ganó clásicos con ‘Pella’ padre y me dio una línea corredora”.

El porqué de la elección del padrillo Hat Ninja parece sencillo. Ahora. “Fue por el pedigree, que me parece extraordinario para seguir la línea de Sunday Silence, y como ya conté, de potrillo nadie lo quiso (cuando estaba en venta). Crío 15 potrillos por año. Esto no es fácil para nadie y vivo en el haras, por eso la felicidad”.

Son días de gloria para Need You Tonight, recientemente galardonado Caballo del Año 2025, la distinción Carlos Pellegrini más importante de las electivas. También para el Stud El Wing, Roberto Andrés Pellegatta y William Pereyra. Y para Endrigo Gennoni, el hijo que más orgullo puede darle a un padre apasionado por la hípica.

































































Palermo 150

        La verdad, no recuerdo dónde se publicaron las líneas que van a continuación, cuyo título original era “Palermo 140” . Las removí de...