| Iván Monasterolo festeja la victoria en que el zaino menos trabajo le dio |
Néstor Funes, el propietario que manejó su trailer durante
más de dos años los 700
kilómetros desde Villa Mercedes, San Luis, para traer al
notable hijo de Lenovo a competir a Buenos Aires, prefirió dejarlo 30 días tras
su última actuación para un relax que le abrió la puerta a su triunfo más
sobresaliente, en el Gran Premio San Isidro – Copa Melchor Posse (G 1)
Muchos de los que el sábado observaban el Gran Premio San
Isidro – Copa Melchor Posse (G 1-
Otros sólo veían cómo el caballo del stud El Ranquel corría cómodo, con ventajas amplias, “mejor que nunca”, se oyó entre la gente del tablón. Los dos grupos admiran a un millero que compró a la afición con esa entrega que ya se vio mil veces pero que no aburre, ahora con Iván Monasterolo en las riendas, hace rato disfrutando del gesto de Joaquín Cano, que prefirió no manejar la fusta con el hijo de Lenovo y “limitarse” a entrenarlo y varearlo, en la cancha de tierra puntana.
Colifato Novo le volvió a ganar a Vundu, pero por un margen
más amplio que el de media cabeza que los separó en el Clásico Ecuador (G 2-
Néstor Funes, propietario del ganador, quizá dio la clave por la que el triunfo fue así de holgado: “El caballo se quedó 30 días acá, en San Isidro, en el sector Tránsito. Monasterolo lo entendió rápido desde el primer día (a mediados de 2025). Con el descanso fue otro caballo; no es lo mismo que venga a una maratón corriendo desde Luján. Si este caballo hubiera estado acá habría hecho otra campaña”. ¿Mejor todavía? ¿Habría ampliado la capacidad de asombro o la admiración, ganando clásicos como lo hizo siempre?
“Va a continuar su campaña en la Argentina”, dice con naturalidad el propietario, alejando acaso la posibilidad de una venta al exterior. “Y seguramente con actuaciones más espaciadas, por el desgaste, para cuidarlo”. Funes destaca el hecho de que Colifato Novo haya entrado en el corazón de la gente del turf. Basta con asistir a al paseo o en el trote camino de las gateras, con el palafrenero, para observarlo. “Es muy lindo compartirlo con la gente; cada vez se siente más y nos alegra”.
Colifato Novo superó todas las vivencias de Néstor Funes en las carreras, incluso la que le dio Subir Salarios, su primer caballo, al que el propietario también traía conduciendo su trailer desde Villa Mercedes, San Luis, para competir en Buenos Aires. “Lo cuidaban Pellegatta y Saldivia, pero Colifato Novo tiene otro corazón, otra máquina”, compara.
Y con su voz calma y pausada, después de los festejos por el gran triunfo, agrega, como desprendiéndose de su rol y agradeciendo al gran escenario que lo recibe (¡pero si es al revés!): “Colifato Novo hizo la campaña acá, con ustedes”.


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