domingo, 2 de agosto de 2026

“Estamos iluminados; después de Belleza de Arteaga, todos los que trajimos han ganado”, dijo Cacho Valenzuela, luego del gran triunfo de Fletcher en el Cané

 


Kevin Banegas fuel cuarto jockey que se subió a Fletcher, en cinco salidas / Prensa Palermo 



Lo más importante para el propietario del stud Chos Malal y el entrenador Juan Franco Saldivia es que el hijo de Gershwin se rehabilitó después del traspié en el Estrellas Juvenile (G 1), donde no se adaptó al pasto, y gano por amplio margen, sin dejar dudas con la mira en la Triple Corona 

 

La manera en que Fletcher despejó cualquier duda sobre su clase quedó grabada en el final del Clásico Miguel Cané (G2-1600 metros), la carrera que tiene ese propósito en el calendario, como paso previo a la Polla de Potrillos (G 1). Ayer, la pista de arena de Palermo estaba pesada, prohibitiva para correr por dentro, pero el caballo del stud Chos Malal se sintió a sus anchas, con una demostración demoledora en la recta final, para imponerse por seis cuerpos – y parando, diría un relator – ante Linguado.

Fletcher venía de gestar un debut problemático en el césped, donde no hizo pie y terminó fuera del marcador en el Estrellas Juvenille (G 1-1600 metros), tras crear cierta expectativa entre lo que hacía en privado y su victoria en el Clásico Pedro Goenaga (G 2-1500 metros) por buen margen, en La Plata. “Esta es su casa”, ratificó aquel pensamiento Juan Franco Saldivia, entrenador del hijo de Gershwin, refiriéndose al hipódromo porteño, donde lo prepara todos los días. 



Con Kevin Banegas en la montura (el cuarto jockey que se alterna en sus cinco salidas) vino cerca de los punteros Mr Morris y Kenakir y al entrar en el derecho el piloto no esperó y lo dejó ir al frente para terminar en 1.36.28, un registro que el mismo Banegas sugirió que pudo mejorar, a juzgar por el cierre aliviado.

“Juan me avisó, mostrándome el catálogo: voy a comprar éste y si te gusta correrá para Chos Malal. Yo le dije que esperara que saliera al remate; salió y se pagó barato, así que le dije ‘dejámelo’. Entró mi hijo Jorge en la sociedad y como para asegurarme le regalé un 10% a Juan”, cuenta Eduardo Valenzuela, Cacho, que acompañó toda esa breve narración con sonrisas que se colaron en cada frase. Juan es Saldivia, claro.

Valenzuela interrumpe la charla para saltar a la tarima de la premiación, donde lo esperan todos los que vinieron de Chos Malal, la localidad neuquina a 400 km de la capital provincial. “Son 18”, revela, luego de la multitudinaria foto, en la que no faltan sus nietos. “Quedaron mis dos hijas allá, porque alguien tiene que trabajar, jajaja”. No cambia el tono Cacho y uno, que lo conoce de los tiempos de la gran Belleza de Arteaga (como casi tods los cronoistas), sabe que entre los caballos, en el hipódromo o en una caballeriza de Dubai, está disfrutando, más cuando puede compartirlo. “No hay nada mejor que disfrutar esto en familia”.




 

Y sobre la llegada al stud, recordó: “Juan no es de hablar mucho, pero me dijo desde el principio que era bueno. Y después lo escuché a Pella, que para mí es palabra santa; me dijo, ‘mirá que este es bueno, vas a ganar varias carreras; y después de que aparecieron otros potrillos se afirmó; ‘van a estar cabeza a cabeza con el tuyo’. Ahí dije, ya está”. Roberto Pellegatta tampoco es de hablar de más y esto corre por cuenta de uno.

“La verdad es que estamos iluminados; después de Belleza, todos los que trajimos han ganado. Cima de Areco, que ganó las cuatro que corrió, y ahora este potrillo, que venía de fracasar medio feo en el pasto y nos abrió una duda, pero esta vez fue una máquina”. Ese recorrido virtuoso de una yegua casi deshauciada para la cartelera grande a la ganadora clásica incontenible, junto con el potrillo que hubo que descubrir en un remate del haras La Pasión para hacerlo de cero, no es otra cosa que la razón de la alegría de Cacho Valenzuela. “Qué más le puedo pedir al turf; me puedo retirar tranquilo”, enfatiza y a que no saben cómo remata el comentario. Sí, a pura risa. 

                                                                                          

                                                   
















































sábado, 1 de agosto de 2026

Good Time, el caballo argentino que ganó dos clásicos en 24 horas en Brasil, en 1963, una hazaña parecida a la que intentó Lake Forest en Goodwood sin suerte

 


Cieren Fallon, jockey de Lake Forest (2) improvisó en un trámite inesperado / Sam Stephenson-Goodwood



Entrenado por Julio Félix Penna, el hijo de Jerry Honor se impuso en los Clásicos Major Suckow y Presidente de La República; el inglés, se llevó el martes el Lennox Stakes y al día siguiente fue 7° en el Sussex Stakes (G 1)


Un día antes de que el 3 años Bow Echo consumara la hazaña de ganar el Sussex Stakes (G 1-1600 metros), el miércoles último en el festival de Goodwood, en el Reino Unido, Lake Forest ganaba el Lennox Stakes (G 2-1400 metros), en la jornada inaugural del hipódromo cercano a Londres, en una trabajosa gestión, en la que tuvo que dejar el resto para batir por el pescuezo a Rogue Diplomat.





Semejante esfuerzo no estaba en los planes de William Haggas, entrenador del hijo de No Hay Never, pero eso no hizo a que los propietarios cambiaran de idea sobre presentarlo al día siguiente en el durísimo Sussex Stakes. Maureen Haggas, asistente de su marido William, explicó tras el Lennox que ambos cuidadores pensaron que habría mucha velocidad en el desarrollo, “lo que no ocurrió”.

Ese esfuerzo no arredró a los propietarios, que insistieron en correr 24 horas después. “No tendrá carreras hasta que comience la temporada de York, así que si está bien ¿por qué no?”, había comentado Maureen, y lo justificaba: “Lo hemos hecho una o dos veces cada año. La otra noche con una yegua, que entró segunda las dos veces... y definitivamente corrió mejor en la segunda noche. Martin Pipe – un legendario entrenador, ya retirado – siempre decía que si corren en días consecutivos, en el segundo les va mejor. Si tienen un día en el medio, no tanto”.

Finalmente, Lake Forest terminó 7° en el Sussex, a seis cuerpos del notable Bow Echo, ante rivales mucho más prestigiosos y con algunos problemas de tráfico.


La hazaña de Good Time en Brasil

En las décadas del 40, 50 60 y 70, los caballos argentinos competían seguido en los hipódromos de América del Sur, que formaban parte de una agenda casi tan común como tener hoy el Gran Premio Latinoamericano. Eran tiempos de dominio de los nacidos en la pampa húmeda, cuando viajar y ganar era natural, sin los complejos de estos tiempos.





En 1963, Julio Félix Penna llevó a Good Time a Brasil, para correr en el mitin de Gávea, Rio de Janeiro. Y el hijo de Jerry Honor ganó el Clásico Major Suckow (1000 metros), el sábado del festival del Gran Premio Brasil, y al día siguiente, el Presidente de la República (1600 metros), ambos actualmente de Grupo 1, una convención que se impondría años más tarde.

Hace 25 años, Julio y Guilllermo Penna, hijos de Julio y entrenadores, recordaron en una nota en La Nación, que Ramón Ciafardini fue el jockey de Good Time en todas sus victorias aquí, pero su trágica muerte en un accidente automovilístico hizo que en Brasil lo reemplazara su hermano Héctor.

A pesar de la diferencia en la distancia de las carreras, del viaje, de los complejos, Good Time pudo ganar dos clásicos emblemáticos de Brasil. Debo confesar que el argentino, al igual que Lake Forest y todos los caballos que intentaron e intenten una empresa parecida van a tener toda mi admiración. Aunque terminen juntando gorras.


















































“Estamos iluminados; después de Belleza de Arteaga, todos los que trajimos han ganado”, dijo Cacho Valenzuela, luego del gran triunfo de Fletcher en el Cané

  K evin Ban e gas fu e  e l cuarto jock e y qu e  s e  subió a Fl etch er,  e n cinco salidas / Pr e nsa Pal ermo   Lo más importante para...