miércoles, 4 de agosto de 2021

Endrigo Gennoni, el hijo de Enzo, el criador por herencia y por pasión que cumplió el sueño de su padre

De anteojos oscuros, Endrigo, con el Turco Sahagian, su hijo Pablo y Vivo Enamorada Gza. Turf Diario


Enzo Gennoni le dejó a su hijo Endrigo dos caminos señalados, dos pasiones fáciles de transmitir. El Tano, futbolista consagrado, puntero izquierdo en Vélez, Platense, Rosario Central, River e Independiente en los 60 y 70, hasta que emigró a México para jugar en Torreón, tenía su segundo amor en los caballos de carrera. Endrigo coqueteó con ambas y se inclinó hacia el lado del turf cuando su padre ya no estaba.

“Papá falleció en el 98, a los 55 años; yo tenía 28”, arranca el criador y propietario que no podía menos que bautizar El Wing a su stud y su haras. Padre e hijo nacieron en Moreno, provincia de Buenos Aires. Zurdo, figurita difícil en una colección de jugadores en siluetas que de chicos lo desvelaban a uno y a todos, en el barrio y el colegio, Enzo debutó en Vélez “y le toca la colimba, entonces se va a Uruguay, era un desertor”.  Allí alcanzó a jugar en Racing de Montevideo. “Después, un militar lo llevó a Platense; le dijo que él arreglaba todo y así, ya de vuelta, pudo ir al entrenamiento a la mañana y a la tarde cumplía con la colimba”. Los papeles estaban en orden.

“Lo compró Rosario Central y anduvo bárbaro [un inolvidable equipo con Spilinga, Mesiano, Griguol, luego Poy, el Oreja Giribet], siguió River y de ahí a Independiente, donde sale campeón con Pancho Sá, Pato Pastoriza, el Zurdo López, hasta que surge lo de México; yo tenía 1 año y volví a los 12. Fue jugador y técnico de Torreón, y más tarde intermediario, lo que era una novedad en 1973. Se había retirado a los 29, tuvo varias lesiones, desgarros. Jugó un partido en la Selección e hizo un gol, lo que le dio 100% de eficacia (se ríe); lo contaba cuando le hacían reportajes en la radio…”

¿Y las carreras? Acá empieza a entrar en escena Endrigo. “Mi abuelo era burrero y mi viejo tenía 12 años cuando lavaba copas en el restaurante en el que trabajaba su padre”. Enzo le robaba las monedas al dueño para ir a jugar. “Desde que tengo uso de razón me acuerdo de ir a los studs, el de Ever Rivero, Rabanito López, Maldotti, a lo de Toto Molina en la calle. Mi papá decía ‘algún día vamos a tener un haras’. Había comprado dos hijos de Shy Tom en La Biznaga, Vago Tom y Valentino Tom, y cuando murió me hice cargo de todo, entre otras cosas de los caballos, porque soy el mayor de cuatro hermanos, un poco obligado pero también porque me gustaba. Habían sido precios récords en remate –como para no serlo, sus madres eran Vaga Toss y Vacacionante-; Vago Tom ganó tres. Ahí me enganché y arranqué”.

 

Aparece Pellegatta

 El último empujón, si es que a Endrigo Gennoni le faltaba eso, era cruzarse con un entrenador como Roberto Pellegatta. “Cuando lo conocí empecé a aprender sobre conformación, vareo. Trabajaba en el Centro y los lunes y viernes venía a las partidas en Palermo. Compramos yeguas madres a medias, aprendí mucho con él. Había alquilado un campo detrás del zoológico de Luján y compré algunas potrancas y potrillos; sacamos a Little Jim, que fue Mejor 2 Años y Caballo del Año en 2003; quedó tuerto antes de venderlo a Arabia y lo compraron igual. Corrió la Triple Corona de Dubai: entró primero en la UAE 2000 Guineas, segundo y tercero en las otras dos. Era un hijo de Roar y Clavija, hermano materno de Lord Jim, aquel Lode que cuidaba Derli Gómez”.




La sociedad con Little Jim era con Pellegatta y el doctor Dellagiovanna. Y gracias a la transacción hizo realidad el sueño de su padre. “Con la venta de Little Jim compré el campo donde estoy criando ahora, cerca de La Quebrada, en el límite entre Luján y Pilar. Tengo 22 yeguas y acciones de varios padrillos; tuve el 10% de Not for Sale, algo de Lizard Island, y ahora Portal del Alto, que murió hace unos días. Pero no busco ya. Estaba todo negociado, me quedo con lo que tengo y después veré de comprar un par de servicios para las yeguas que me dieron ganadores clásicos. Desarrollar padrillos con pocas yeguas es difícil, por eso compro acciones de padrillos que sabés que van a ser apoyados. Lo que hizo Not for Sale con quince o dieciocho servicios es muy raro. Con La Pasión, que me da gusto negociar por el trato, quise entrar en el Constitution que trajeron, Governor Morris, pero ya estaba todo cerrado”.

Endrigo no se olvida de mencionar a la notable Eivissa Jet. “Una pinga que corrió nueve y ganó diez. Hicimos una sociedad con Daniel Mautone y Pablo Maggio; está de madre en el haras Vacación. A mí me falta sacar el gran caballo”, la última frase es del criador. “Tengo 12 o 15 crías por año, empecé con seis. Y vendo todo, aunque siempre algo te quedás, por un motivo u otro. A veces pedía un poco más por alguna que te gusta y si no se vende se queda”. Con los colores de El Wing ganaron Forty Licks (Nacional) y Strawberry Lake (Joaquín de Anchorena), un hijo de Salt Lake. “Se los prestaba a los Balbi”, recuerda.  

“Cuando se remató La Biznaga lo lementé por los años de selección que había ahí. En la liquidación se fueron muchas yeguas afuera. Hoy las mejores yeguas madre las tiene Firmamento. Me gustan los caballos de la media y la larga distancia. Nunca corrí los de dos años, no me gusta. A Pellegatta y al Turco Sahagian, que también me está cuidando ahora, se los mando en marzo; les hago pre-training en el campo a los pocos que me quedo. Los caballos que empiezan en noviembre no llegan a diciembre del año siguiente, salvo excepciones. Prefiero preservarlos más”.

Por un tiempo, Endrigo sí estuvo vinculado con el fútbol. “Fui intermediario hasta 2012, cuando me dediqué a los caballos y a comprar propiedades, reconstruir”. Enzo sufrió Esclerosis Lateral Amiotrófica, la que padeció Roberto Fontanarrosa y en estos días el senador Esteban Bullrich. “Fue a los mejores médicos de Europa y Estados Unidos y le dijeron lo mismo que acá. Se lo llevó en dos años, un tipo deportista, sano… Es tan poca la gente que lo tiene que casi no se investiga”. Mamá Graciela va al campo porque le gustan las plantas, las flores, la huerta, nada que ver con los caballos. “Me plantó árboles ahí. Somos cuatro hermanos y papá tuvo otras dos hijas de su segundo matrimonio, así que somos seis y nos llevamos bien, todos. Yo tengo dos hijas, una de 21 y otra de 17”.

Ahora tengo pocos caballos en training. El viernes 30, en San Isidro, ganó Ian, una potranca hija de Cisne Branco y una madre Intérprete mía, Iliniza. El mejor que tuve fue Little Jim, pero no lo crié yo, y de los criados por mí Kohinoor (Cima de Triomphe), Thunder Baby, que la cuidaba yo y la presentaba Bismarck Molina (sonríe con la mención); Vivo Enamorada, una Not for Sale que murió cuando iba en el trailer para ser servida… a veces es muy ingrato esto y el camino hasta que debute el caballo se hace largo”. En el campo hay una veterinaria residente, Lucía Romero, que “hizo mucho tiempo training y quería aprender un poco de reproducción; está hace dos años, y de veterinaria jefe de reproducción tengo a Celeste Silva. Además, Tito Rendine se ocupa del la caballeriza en San Isidro. El domador es Gabriel Cinarelli”.

La gran amistad de Enzo Gennoni con Roberto Moya, legendario cronometrista de La Nación en San Isidro, no podía quedar afuera en la charla. “De chico me acuerdo de ir a la cancha y subir con mi papá a la cabina para ver a Moya”.

 

La anécdota del Bambino Veira y John Wayne

 Héctor Veira jugó en Torreón y en su rival, Santos. Sale inevitable la referencia:  “Torreón está en el Norte, en el límite con EE.UU. En Torreón y en la contra, Santos, jugó el Bambino Veira cuando tuvo la famosa anécdota con John Wayne, con el que trabajó de extra en una película y que después le cerró la puerta en la cara dos veces.  “Lo que pasa es que me conoce de indio”, le dijo al amigo al que iba a presentarle al actor.  “Me acuerdo que yo iba a la casa del Bambino, que vivía con Lidia, su primera mujer, me llevaban a comer. Cuando nos vemos siempre lo recuerda, me da un abrazo, buen tipo”.



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lunes, 2 de agosto de 2021

Eduardo Solveyra (h): "Desde los 6 años iba con mi abuelo a la cancha para ver trabajar a Alfonso Salvati"

El criador de Ciudad de la Furia, la ganadora del Clásico Luis María Campos (G 2), dirige el haras Don Yayo en una recuperación de sus mejores tiempos, con buenas sociedades 


Ciudad de la Furia ya reaccionó, para ganarle a la valiente Super Zan por 3/4 de cuerpo                                   Hapsa      

La victoria de Ciudad de la Furia (Equal Stripes) en el Clásico General Luis María Campos (G 2-1600 m) trajo al haras Don Yayo al primer plano otra vez. Y parece que no será un ave de paso la yegua que se impuso sin luz ante Super Zan (Super Saver), a juzgar por lo que cuenta Eduardo Solveyra (h.), que dirige la cabaña que sale del ostracismo o al menos del cono de sombra en el que entró luego de décadas de eficacia en las pistas.

Ciudad de la Furia dio una muestra de agallas que habrá que tomar en cuenta para las distancias que vienen, pero que ahora le dio su mejor triunfo y la mantiene invicta en dos actuaciones. Con Wilson Moreyra en las riendas, se hizo de la punta desde el vamos y se bancó el asedio de Super Zan, una potrancas que traía arrimes clásicos importantes –tercera en el Atucha, quinta en el Estrellas Juvenile Fillies- y que llegó a superarla en el medio de la recta final. La reacción junto a los palos de la potranca que entrena Jorge Mayansky Neer, al cambiar de mano tras el incentivo de zurda del jockey, cambió un panorama que no era optimista y fue para ponerla en un cuadro. El desquite en la Polla de Potrancas (G 1-1600 m) ya genera expectativa.

Solveyra, pura sonrisa tras la premiación, comentó sobre la madre de Ciudad de la Furia, Cazadora de Areco (Not For Sale): “La tengo en sociedad con David Gliksberg y a la potranca también. Es una yegua que cuidaba Roberto Pellegatta, que corrió cinco y ganó tres, incluso ante yeguas clásicas, y después le saltó una cuerda. Yo dirijo el haras; soy la tercera generación continuando a mi abuelo y mi papá (Eduardo), que sigue criando y maneja las cosas conmigo, me da una mano si lo necesito”.

Eduardo tomó la posta en un momento difícil, tras los últimos grandes éxitos de mediados de los 80, con una base horadada por los resultados negativos. “Me dediqué a cuidar –evoca- cuando el haras se liquidó, de a poco volvimos y aquí estoy. Fue una reducción grande porque una de las hermanas de mi padre no quiso seguir, pero los padrillos no acompañaron, era inviable. Él es médico y fue piloteando todo cuando murió mi abuelo; tuvo que empezar de cero y ahora se da el gusto de criar con su propio  nombre”.

Hoy, con el empuje de una topadora llamada Equal Stripes y un par de sus descendientes –uno nacido en su campo-, Solveyra ve la luz. “Tengo un padrillo, Valid Stripes, un hijo de Equal Stripes, del que conservo además algunos servicios, y una parte de Equal Talent (Equal Stripes), el más nuevo, que está en San Lorenzo de Areco. Lo criamos nosotros y ya está dando”.

Don Yayo no pudo escapar de una tendencia que se da en el mundo y en la historia, cuando el turf viene en la sangre pero no continúa en todas las familias, por arraigadas que estén en la actividad. “Mi primo, Patricio, hijo de Roberto [recordado presidente de la Comisión de Carreras del hipódromo de Las Plata] fue cuidador pero ya no se dedica, está en el campo y le va bien, nada que ver con los caballos, no era lo que gustaba. Yo tengo unos cuantos hermanos y el único que se dedica a esto soy yo. Es una actividad que a uno le tiene que gustar, porque 2 más 2 no es 4, se invierte mucho y por ahí el servicio no corre nada o se muere. No es sembrar soja y saber que si te acompaña la lluvia te va a dar, por eso hay que tener pasión y vocación y a mí me encanta”. Sencillo de sentir, arduo para llevar a cabo.

“Yo viví la época de Con Brío (aquel hijo de Ribot, gran padrillo en los 70 y 80), iba a la cancha a los 6 años con mi abuelo a ver trabajar a [el entrenador Alfonso] Salvati. El stud de San Isidro era el que últimamente fue de La Biznaga. Salvati cuidaba a Haras Don Yayo y Stud Lagrange, todo junto. De esa época salieron Eterna Fe, Vale más, Middle (tres hijas del tordillo Good Bloke), ganadoras de clásicos de Grupo, parecía que todo venía bien, que era fácil, pero después vino el problema de los padrillos. Desde siempre escucho que un buen padrillo te levanta un haras y que cuando no dan te lo desarman, te arruinan los vientres, no podés vender bien, no ganan y te fundís. Tengo 50 yeguas mías y mi papá 20. Y hay algunas en sociedades, como la que existe con David, que pone la yegua y nosotros el campo, la cría”.



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domingo, 1 de agosto de 2021

Las historias del propietario novato y el criador de primera se encuentran en los triunfos de Irwin

Roberto Soskin fue a comprar potrillos al haras Carampangue y se encandiló con uno que el criador pensaba reservar; los dos acertaron con el ganador del Clásico Miguel Cané (G 2)



La vida del propietario de caballos de carrera es todo lo sufrida y todo lo gozosa que puede ser cualquier otra que implique un emprendimiento y una inversión. Pero elegir por primera vez un caballo, comprarlo y que sea clásico es difícil, aunque la carta está en el mazo como una posibilidad. Y no es una utopía por aquello de que los buenos caballos nacen en la tierra que sea, o en el país que fuera, como piensa el jeque Mohammed al Maktoum, que rige los destinos de Dubai.

Cuenta Ignacio Pavlovsky, veterinario, director de haras y directivo del hipódromo de Palermo, que Roberto Soskin visitó Carampangue y después, de observar algunos potrillos, se detuvo en uno que apenas le habían mostrado. “Pensaba reservarlo –recuerda Nacho-, me gustaba el físico, con una buena paleta, pero la política es vender y 2020 fue muy difícil…”. Irwin (Seek Again), el sangre pura de carreras que atraía por su aspecto, ganó este sábado el Clásico Miguel Cané (G 2-1600 m), en la arena de Palermo, con una actuación que les dio la razón a ambos y ahora atrae por sus enormes condiciones de corredor.

El defensor del stud Volver al Futuro, entrenado por Juan Franco Saldivia,  deslumbró por la forma en que se sacó de encima a Storefront (Fortify) cuando fue a buscarlo en la recta final, como si lo rebotara para atrás. Así, se impuso por cuatro cuerpos. “Me emparejó, pero en cuanto lo moví salió fuerte y se fue. La verdad es que llegamos bien montados a la Polla”, comentó William Pereyra, el jockey ganador, desestimando que Storefront hubiera superado a Irwin en el momento en que se juntaron. Fue la segunda victoria clásica de Irwin, que se quedó con el Raúl y Raúl E. Chevalier (G 2) siendo perdedor y luego fue segundo en el Estrellas Juvenile (G 1).

                                                                            En los extremos, Pavlovsky y Saldivia; Soskin sostiene a Irwin


El año pasado, Pavlovsky y Soskin comenzaron esta historia. El vendedor describe al comprador: “Es muy carrerista, burrero, de venir a las carreras y tener algún caballo en sociedad, pero el año pasado compró diez, tres de ellos a mí, asesorado por Vaca García. Por suerte arrancó con el pie derecho; siempre le digo lo difícil que es esto y lo extraordinario que le está pasando. De la cantidad de propietarios que no pueden correr clásicos en años. Estoy contento por el padrillo, por el haras y por él. Es fundamental que los caballos que uno cría ganen en otras manos”.

Pavlovsky agradece que la viuda de Joaquín Barros continúe la operación de Carampangue en la Argentina. “No tiene hijos pero sí sobrinos a los que les gusta. Yo vivo día a día, las cosas no duran para siempre. Si un día terminó Ojo de Agua, por qué no va a terminar Carampangue. Es un lugar que quiero mucho –allí cría también con sus yeguas del haras La Manija-, es mi casa. Fue muy especial porque la plata no era mía, obviamente, y lo hice a mi modo, como yo quería, sin que opinara nadie. No me va a volver a pasar que un patrón me diga ‘hacé lo que sea’. El campo se compró en 1994, yo tenía 25 años”.

Nacho Pavlovsky falleció hace casi tres años y si fue una gran personalidad para el turf, es sencillo deducir que también lo fue para sus hijos. “Mi papá no influyó en cuanto a las decisiones, pero sí me formé con él, fue una persona de consulta imprescindible.  Yendo y viniendo de las carreras contaba que le pasó tal cosa o tal otra, fijate en aquello, y generalmente pasaba así. Papá tenía mucho potrero, experiencia, y era mucho más científico que yo, estudiaba mucho, era una especie de Indio Espinoza [el reconocido veterinario y cirujano equino], era muy hijo de su padre, Alfredo, que fue hematólogo e investigador. Él creó Fundaleu (la notable Fundación de Lucha contra la Leucemia) y papá tenía mucho de eso, siempre estaba probando drogas”.

Puede ser breve el recorrido de Irwin en el mundo de la hípica, pero todo lo que hay detrás, como la historia de su criador y de su propietario, es lo que lo vuelve singular, igual que el camino que los reunió y que quizá los lleve a la Polla de Potrillos (G 1), dentro de un mes.



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viernes, 30 de julio de 2021

Siempre En Mi Mente: de la delgada línea entre el acierto y el error al dominio sin discusión, en el Clásico Eudoro J. Balsa

                                                                   Hip. de San Isidro


Junto a los palos en el césped de San Isidro, la defensora de Haras Pozo de Luna volvió a superar a Linda Isabelle, que tuvo un desarrollo enredado hasta la recta, donde atropelló y quedó segunda a un cuerpo y medio 


Fue algo más que un desarrollo limpio lo que le dio el triunfo a Siempre En Mi Mente (Equal Stripes) en el Clásico Eudoro J. Balsa (G 3-1600 m), en el césped de San Isidro. Estuvo claro que Eduardo Ortega Pavón eligió un buen camino pegado a los palos y acertó, mientras que Linda Isabelle (Cityscape) sufrió unos pasos más atrás y terminó segunda a un cuerpo y medio después de casi llevarse por delante a las que la precedían, en especial en el codo. La yegua de Hs. El Ángel de Venecia parecía querer librarse de la embocadura y lanzarse, algo que no estaba en los planes de su jockey.

Después, en la recta, lo que Adrián Giannetti se resistió a hacer con Linda Isabelle por 1000 metros, lo tuvo que hacer obligado, cerradas todas las puertas en la tercera línea en la que venía, detrás de las punteras Yumara Chica (Cityscape) y Bless Candy (Señor Candy) y de Siempre En Mi Mente, la “menos culpable” de esa situación. Ya por la cuarta línea hacia afuera, Linda Isabelle descontó muchísimo, pero sólo le alcanzó para ser escolta, delante de Yumara Chica por el hocico, y Safona (Aerosol), que también atropelló fuerte y resultó cuarta a la cabeza. 

Es tan delgada a veces la línea entre el error y el acierto en las decisiones urgentes de los jinetes durante una carrera, y más en una definición, como incuestionable el resultado de ellas cuando se cruza el disco. La yegua criada por Haras Pozo de Luna –cuyos colores defiende- y Haras Cachagua, entrenada por  Nicolás Martín Ferro, domina a Linda Isabelle desde el día en que la dejó sin su invicto y sin su hegemonía de cuatro actuaciones –incluidos dos clásicos en el césped- y ahora ella, sin derrotas en el pasto, es la rival por vencer.

Siempre En Mi Mente demuestra que su valor está en sí misma, más allá de las circunstancias, con ese cambio de velocidad necesario que genera aún estando cerca del disco y que sólo le falló en el Distaff de Carreras de las Estrellas, sobre la arena, donde finalizó a casi 20 cuerpos de Mahagonny (Storm Embrujado), un día en que Linda Isabelle no estuvo en las gateras. Quizá le faltó ese incentivo.


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miércoles, 28 de julio de 2021

Andrea Marinhas y otras cinco jocketas dieron espectáculo en La Plata, pero el festejo fue partidario y proselitista

Con la excusa del homenaje a Eva Perón, funcionarios bonaerenses hicieron un acto político en un hipódromo y dentro de una actividad que necesita mucho más que eso



     De gorra dorada, Marinhas con La Murguita                                                                  RRPP-Hip. La Plata


La Murguita ni se enteró de que tenía que correr un clásico especial, si es que se lo puede calificar de esa manera. Ella hizo suyo el Clásico Eva Duarte de Perón (1200 m) con velocidad y con carácter, algo normal en su campaña de 17 actuaciones y 7 victorias, más 6 segundos puestos y sólo una colocación fuera del marcador, que ocurrió en su debut. La hija de Grand Reward no se enteró, tampoco, de la pompa que se armó en algunas gradas del hipódromo de La Plata, donde hubo funcionarios del gobierno de la Provincia de Buenos Aires como nunca, como tantas veces pidió el turf. Un acercamiento compuesto de militancia y proselitismo. Sería extraordinario que más adelante este súbito interés político por las carreras se reflejara en hechos más concretos que un homenaje como tantos que se hicieron el 27 de julio en cualquier calle, para una actividad que parece subsistir como si recibiera un plan más.

En la pista hubo seis yeguas dirigidas por seis jocketas, entre las que se destacó Andrea Marinhas que, además de contar con la mejor competidora del lote –fue favorita-, es la que está más en forma en los hipódromos. Pero también estuvo Lucrecia Carabajal, que volvió a subirse a la montura de un sangre pura de carreras después de cinco años. Y Yesica Diestra, Milagros Giuliano Campi, María Luján Asconiga y Agustina Valdez.

El desenlace fue a pura atropellada, entre tres yeguas que cruzaron la meta apretadas  en un margen de medio cuerpo, pero en el desarrollo casi todas fueron protagonistas: Beauty Romance (Roman Ruler) y Kali Mani (Manipulator) corrieron en la punta casi en una línea hasta la recta final, donde aparecieron a un tiempo y por media cancha Doña Angélica (Angiolo), Turista (Valid Stripes) y La Murguita, que pronto dominaron a Beauty Romance, la que más resistió adelante. En los 200 metros que faltaban para el disco, cualquiera de las tres que vinieron de atrás podía ganar. Por afuera de todas, la que sacó una diferencia, de medio cuerpo, fue La Murguita, después de que Valdez, la amazona de menor experiencia, estuviera a un par de pasos de dar una sorpresa con Turista, que quedó segunda. Giuliano Candia fue tercera a la cabeza en las riendas de Doña Angélica.

El 2 de mayo de este año es la fecha de la última victoria de Marinhas, que ahora suma 579, según los datos que compila el Stud Book. Está segunda en la estadística histórica de mujeres de este país por triunfos, que encabeza Lucrecia Carabajal, hasta este 27 de julio retirada de las competencias. Las seis que corrieron ayer se llevaron un diploma que les dio el Estado bonaerense como testimonio por participar de una fiesta que no fue de ellas.

 

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martes, 27 de julio de 2021

Juan Noriega y Sandino Ruler: "Cuanto menos lo monto a la mañana, mejor"

 El jockey del ganador del Clásico Perú (G 2) reconoce el genio del defensor de Egalité de 9, el trabajo de su vareador y no oculta su deseo de montarlo en el Gran Premo Latinoamericano (G 1) en octubre, en Maroñas





La segunda escala del viaje de regreso de Sandino Ruler (Roman Ruler) al turf argentino tras su fallida excursión por lo Estados Unidos, terminó en otra victoria, esta vez en el Clásico Perú (G 2-1800 m). Y fue una muy buena parada, porque enfrentaba a rivales más exigentes que en el día de su reaparición, cuando se impuso en el Clásico Invierno (1800 m), sin mayor esfuerzo. Uno de ellos era Power Up (Key Deputy), el regular pupilo de Enrique Martín Ferro, ganador de Grupo 1.

Estaba también Chemin du Ciel (Equal Stripes), que fue el que exigió al pupilo de Juan Franco Saldivia después de cederle la punta, a poco de largar, para no hacerle fácil el trayecto. Eso duró hasta la recta final, donde apareció Power Up, otro escollo. Juan Carlos Noriega debió trabajar un poco más para que Sandino Ruler cruzara el disco con un cuerpo de ventaja.

Describe el jockey cordobés: “Está bien el caballo, más relajado para correr; en la primera etapa en Argentina lo tenía otro peón, que también lo vareaba bárbaro. Es un caballo con mucho genio, medio pesado en la boca, hace fuerza, así que cuanto menos lo monto mejor porque me tiene mal; por ahí sí en algunas partidas o algún jueves para hacerle un largo. El peón ha logrado relajarlo y amansarlo”. El cambio de vareador fue solamente porque ahora Sandino Ruler está alojado en el stud de su propietario, Daniel Mautone -Egalité de 9 y Bingo Horse-, siempre en Palermo.

“Puede correr esta distancia, 2000 o 2500, cualquiera. Espero que la próxima sea en 2000 metros… y en el extranjero”, dice en voz alta Noriega, para que lo escuche Saldivia, que está a dos pasos de él. La referencia es al Gran Premio Latinoamericano (G 1-2000 m), que se correrá en Maroñas el domingo 24 de octubre. Saldivia asiente, aunque no será su decisión ni de la de los dueños competir (excepto que lo propongan como extra clasificado y, de ser aceptado, se pague un derecho). Antes, los directivos de los hipódromos de Palermo y San Isidro deberán ponerse de acuerdo para designar a tres representantes argentinos en el embarque a Montevideo, entre un grupo que, en principio, integrarían Emotion Orpen (Orpen), Village King (Campanologist), Miriñaque (Hurricane Cat) y Sandino Ruler. Un póquer para animarse a ganar la mano.



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jueves, 22 de julio de 2021

Análisis negativos en Carreras de las Estrellas 2021: cuando hacer lo que corresponde es noticia


El final del Classic 2020; a la izquierda, In Your Honor, 1° por la desclasificación de King Slew (Hapsa)


A veces, el Laboratoire de Courses Hippique, al que el turf argentino entrega las muestras de los caballos que compiten en los Grupo 1, da buenas nuevas. A veces, se ajustan los calendarios, se minimizan las distracciones, se dejan de lado los “experimentos” y no se generan infracciones a los reglamentos del doping. Ficha limpia. Entonces, lo de siempre: se cae en el poco agradable latiguillo de que lo que debería ser normal, en la Argentina es excepcional, elogiable y se convierte en noticia. Las Carreras de las Estrellas arrojaron resultados negativos en los análisis que se realizaron en Francia. Todas. Ningún competidor fue medicado. El informe, burocrático y corto, ya no se mete en términos químicos que son oprobiosamente familiares en los oídos hípicos, sobre todo para la tribuna.

La sentencia popular “no hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague” parece que calza a medias en el turf, como en tantas cuestiones argentinas. Los plazos de retiro de un medicamento para que no aparezca en los controles post-carrera son claros y dan cierto margen. Las deudas se pagan relativamente: los entrenadores se hacen sin mucho problema de un “asistente” para presentar los caballos a su cargo, que, en cambio, no tienen esa suerte, no cuentan con pantallas que corran por ellos, y así cumplen sus inhabilitaciones.

La versión 2020 de tres de las Carreras de las Estrellas puede ser calificada de muchas maneras: triste, escandalosa, torpe, dolosa. Las desclasificaciones de King Slew (Campanologist), 1° en el Classic en la pista, tras confirmarse el uso de dispropilamina;  Nixon Joy (Fortify), 2° Juvenile, por el mismo compuesto que el anterior, y La Reliquia (Qué Vida Buena), 1ª en el Sprint por hallarse clenbuterol. Ambos son vasodilatadores, mellaron el prestigio de la serie de la Fundación Equina Argentina, ya que hubo controles pre-competencia, y devaluaron a esos ejemplares y sus entrenadores. Sin contar los graves perjuicios a los apostadores y la imposibilidad de los ganadores verdaderos de tener su premiación y su foto.

En esta temporada no hubo manchas. King Slew y Nixon Joy, los caballos en infracción hace menos de un año, fueron llevados a los Estados Unidos para competir por cuenta de sus propietarios, San José de Ecuador, con tres decepcionantes colocaciones cada uno.



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La danza en torno de un favorito que no va, pero que definió la nómina final de los rivales de Full Serrano en la Breeders’ Cup

  El caballo argentino y su energía en los primeros vareos en Keeneland / Tere Poplin Varios propietarios y entrenadores esperaban la defi...