domingo, 12 de julio de 2026

Gustavo Calvente fue capaz de mejorar a El Gazpacho, aunque llevara por primera vez las riendas del veterano millero



Calvente se dio el lujo de sostener a El Gazpacho en el cierre


El jockey de Rojas dio otra muestra de su profesionalismo al llevar al defensor de La Frontera desde el fondo del lote en el Clásico 9 de Julio (G 2), en San Isidro, y darle un nuevo impacto a la dupla que forma con Nicolás Martín Ferro, el entrenador que cumple una larga inhabilitación emanada del Jockey Club



Ya es conocida la simbiosis entre Gustavo Calvente y Nicolás Martín Ferro, una sociedad de jockey con entrenador que estaba signada para funcionar bien. La victoria de El Gazpacho en el Clásico 9 de Julio (G 2 - 1600 metros), sobre la pista de césped de San Isidro, es una muestra de que el trabajo de cada mañana es fundamental, sobre todo cuando el piloto está montando por primera vez a un caballo de 6 años y no hubo nada que objetar.

Además, Calvente, como lo declaró luego, siguió las instrucciones del cuidador, con lo cual la idea fue acertada en planeamiento y ejecución, por más que la atropellada haya sido acaso más ajustada que lo deseado, con el triunfo del defensor del stud La Frontera, de Mendoza, por un cuerpo ante Don Griego, después de una larguísima carga que desató desde la penúltima posición que ocupaba en el codo.

“No lo había corrido nunca y me sorprendió, porque yo lo tengo bien visto. Lo quería traer escondido”, comentó Calvente. “Nico me había pedido que viniera tranquilo y lo cierto es que lo corrí tranquilo más de la cuenta; el tren se había hecho violento, con parciales ligeros (47.24 los 800 metros y 1.12.83 los 1200). Traté de quedarme por dentro pero el caballo después tuvo una atropellada bárbara”.


-¿Habías podido trabajarlo?
-No lo había trabajado nunca; como es un caballo veterano… ahora no me bajo más (se ríe). Pero estaba corriendo muy bien; la anterior [Clásico Pippermint {G 2 1400 m}, entró 4°] fue buena, así que la milla parece que le viene mejor.

Desde finales de 2025, cuando acordó trabajar con Nicolás Martín Ferro, en San Isidro, Calvente se reparte la semana de trabajo con tres jornadas en la pista de entrenamientos del Jockey Club y dos en el vareo del hipódromo de Palermo. “Estamos ganando muchos clásicos desde que arrancamos; hay un buen grupo de trabajo”, dice Gustavo sobre el binomio con el cuidador hoy suspendido y reemplazado en los programas por su padre, Enrique.


(Una digresión: Nicolás Martín Ferro y su señora, Rocío Menditeguy, acaban de celebrar el nacimiento de su tercera hija).

“Nos llevamos muy bien con Nico, que es muy trabajador y lo admiro por eso. Además, confía mucho en mi opinión, lo que para mí es fundamental. Yo soy muy responsable y los buenos caballos te obligan a estar siempre”, aseguró Gustavo Calvente, que con caballos entrenados por el joven Martín Ferro – aunque no siempre presentados por él – obtuvo once victorias clásicas.

























































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