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| Ronan Whelan le dio una gran conducción a Christmas Day / Megan Rose Photography/The Jockey Club |
El triunfo del pupilo de Aidan O’Brien fue espectacular, indiscutible, pero otro pupilo del entrenador irlandés, el favorito Benvenuto Cellini, fue “retirado” mientras ya se corría la segunda etapa de la Triple Corona inglesa por un tropiezo en las gateras, con lo cual se decidió devolver todas sus jugadas en detrimento del pozo total
“¡Es Christmas Day, en el Derby Day!”, denota su euforia el relator de Epsom, el
hipódromo de Surrey, en el área de Londres. Sorprendió el caballo que hasta este sábado
había ganado dos clásicos de Grupo 3 en Leopardstown, el último en 2400 metros, la
distancia del Epsom Derby (G 1) y que por primera vez era dirigido por Ronan Whelan, un
irlandés de 33 años de no muy extensa campaña con el entrenador Aidan O’Brien, que
presentó a tres de los trece ejemplares de 3 años que salieron a dirimir la segunda gema
de la Triple Corona británica.
Whelan ubicó al hijo de Camelot en persecución de Action, un hijo de Frankel que formó ese trío de O’Brien que marcó la punta bajo un diluvio que no dio respiro en la tarde.
“Cuando vino la lluvia me sentía tranquilo porque el caballo ama la pista blanda y en el desarrollo me dio una buena sensación. Además, sé que Wayne [Lordan, jockey de Action, del trío de Ballydole] corre con parciales francos adelante”, comentó el jinete que una vez reemplazó a Ryan Moore, que había tenido una caída, y ahora aprovechó aquella oportunidad.
Action dio por cumplida su misión a poco de entrar en la recta final y Christmas Day pasó al frente alejándose del resto. En el disco superó por 2 y ¾ cuerpos a Maltese Cross (Sea The Stars) en 2.43.75.
Para Aidan O’Brien fue la duodecima conquista en el Derby de Epsom, una de las cuales fue con el mencionado Camelot, que se impuso dirigido por su hijo Joseph, esta vez clasificado 3° como cuidador de James J Braddock (Zarak). Y fue el 50° Classic (Derby o 2000 Guineas o St Leger o Grupo 1 histórico) para el entrenador.
Benvenuto Cellini y una controversia que recién empieza
En el turf de Gran Bretaña hubo una mezcla de estupor e incredulidad. Sensaciones quevan a permanecer un buen tiempo, auguran los aficionados de siempre, en un país de
profunda tradición en el juego y sobre todo en las apuestas hípicas. Porque ocurrió en el
Epsom Derby, seguramente el clásico más célebre, el que al instituirse hace más de 250
años marcó a fuego un nombre que luego utilizarían otros países y hasta otros deportes,
en forma oficial o como sinónimo de cualquier encuentro clásico, como el Derby de la
Madonnina, Inter-Milan.
Benvenuto Cellini era el favorito de la carrera del sábado en la previa y en la pista se clasificó 10° luego de largar retrasado, sin poder recuperarse de una largada lenta, con Ryan
Moore en sus riendas. Las autoridades mostraron más tarde un video tomado desde
dentro de la gatera en el que se observa que la pata izquierda del caballo parecía rozar un
parante mientras se abrían las puertas. Luego de cruzado el disco se supo que el caballo,
que completaba el terceto de Aidan O’Brien ya mencionado, había sido declarado “no
competidor”, es decir que a los efectos estadísticos y del juego figuraba como “retirado”,
según prevé la Regla 4 de las leyes del turf inglés.
La situación hizo que la cotización a ganador de Christmas Day fuera de 7 a 1 en lugar de los 20 a 1 con que cerraron las operaciones en la pizarra. ¿Por qué? Porque se resolvió reducir en 25% el sport del caballo que ganó para repartirlo en la bolsa total, algo que podría entenderse como lo inverso a los pozos que aquí incrementan jugadas como “pozos sorpresa” o similares.
Sin embargo, un par de casas de apuestas, Ladbrokes y Coral, anunciaron que no aplicarán la Regla 4, por lo que asumirán el costo de abonar los tickets ganadores aun habiendo devuelto parte de lo apostado a quienes hicieron sus posturas por Benvenuto Cellini.
Para muchos, el precedente que se sienta es peligroso, “un tiro en los pies”, un “auto sabotaje”, como calificaron algunos medios hípicos, porque cualquier roce en las gateras o una suelta perezosa generaría un análisis de video o una convulsión en las pizarras. Casi como un VAR del turf.






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