| La espectacular aproximación de Magnum Fifth en la recta final le permitió quebrar a Curious Song |
El caballo
de 3 años del stud La Raya corrió el Grupo 1 como invicto en tres condicionales
porque Dany Etchechoury optó por darle la chance, a la que respondió con una ágil
atropellada y la acertada conducción de Adrián Giannetti
“Tardó en
ponerse bien. Le costó acomodarse de las pavadas que le surgen a los potrillos
al principio, sobre cañas, una patita, la otra patita, un dolorcito, un
esfuerzo arriba… Cosas que no son graves pero que le impiden hacer la campaña de
potrillo.
“Siempre
pintó”, dice Dany sobre Magnum Fifth, entonces aquello de esperar a un caballo
hasta que se ponga bien, que tantas veces se escucha en el stud, en la cancha o en el hipódromo se volvió la
razón principal por la que ayer, en la fecha patria, el Gran Premio 25 de Mayo
– Copa Dr. Enrique
Olivera (G 1-
“Nos
tentaba un poco el Clásico Porteño (G 3-
Adrián
Giannetti, casi un jockey fetiche de Carlos Daniel, ubicó a Magnum Fitz en una
posición en la que el hijo de Daniel Boone se siente cómodo, sexto por dentro,
mientras Sono Perfetto lideraba el desarrollo sobre Curious Song y Full Keynote
(dos potrillos, como el que sería ganador).
Cuando llegaron
a la recta final, Giannetti tanteó la chance de salir por la línea externa pero
la vio atascada, entonces volvió adentro y Magnum Fifth le dio una mano para
gambetear a Sono Perfetto, exhausto –finalizó último- y salir a la derecha de Curious
Song, al que doblegó por un cuerpo y
medio en los últimos 100.
El caballo
criado en el haras Santa María de Araras “es muy manso, puede venir más cerca o
más lejos, según como se haga la carrera, tiene mucha clase. Por supuesto,
Adrián lo maneja a la perfección, lo conoce, sabe en qué momento exigirlo; no es
un caballo difícil”.
Honest Boy,
el favorito, que venía por su doblete, tuvo un trámite parecido al del ganador,
atropellando de adentro hacia afuera, pero atacó desde más atrás y terminó
tercero a medio largo del escolta. También lo entrena Dany. Uno pregunta si
acaso vino algo lejos: “Honest Boy corrió su carrera, venía atrás del de
Adrián; no me pareció mal, está en su nivel”, opinó.
Lo cierto
es que dejar los apuros de lado rindió frutos con Magnum Fifth. Hubo tiempo y el
trabajo del veterinario Francisco Durrieu, para que respondiera a la idea que el
entrenador y su quipo tenían sobre lo que podía dar si competía en forma. También,
Etchechoury destaca la paciencia que mostraron los propietarios.
Hace 45
años, Campero, un hijo de Samos III y Celestine (el Centauro), corría el Gran
Premio 25 de Mayo como sencillo ganador de una y lo ganaba, con Eduardo Liceri en
la montura y los colores de Las Ortigas, de la familia Correas. Ignacio Correas
III, Bebe, padre de Nacho, el exitoso cuidador que acaba de
volver de Estados Unidos, era su propietario, y hoy, Fuchi Liceri, es uno de
los jueces de raya de San Isidro.
Más tarde,
Campero ganó en Francia e Italia y, de regreso en la Argentina fue padrillo en
Las Ortigas, sin mayor éxito.






.jpeg)










No hay comentarios:
Publicar un comentario