| William Pereyra festejó con ganas la victoria de Le Cornette / Prensa Palermo |
Le Cornette dominó sin oposición el Jerry Honor, una prueba con todos los condimentos y los rivales como para que fuera un Grupo 1; y Ninguneando le dio al entrenador la victoria en 2200 metros de césped, en el Listado Expressive Halo
Había que observar más de una vez el encabezado de la 10ª carrera del sábado en Palermo para corroborar que no se trataba de un clásico de Grupo y desmentir eso de “Clásico Jerry Honor” a secas. Nombrados en orden de numeración, El Epecuen, Le Cornette, Naranccello, Aires de Gloria y Bailarín de Venecia conformaban un grupo de primer nivel, con aires más pretenciosos que los de ese título despojado de pompas.
Pero este non-grade, el segundo cotejo fuera de lo común del día, después del Clásico Expressive Halo (L-2200 metros, césped) se volvió sencillo para Le Cornette, que superó por dos cuerpos a Naranccello, de punta a punta. Gerardo Alteño entrena al defensor de la caballeriza Chajarí, de Gualeguaychú, para redondear un doblete clásico que empezó con Ninguneando en el clásico previo.

Le Cornette había llegado a su actual stud en Gualeguaychú tras superar problemas físicos. “Ya era ganador de tres cuando lo compramos (estuvo en Garabo, con Roberto Pellegatta); creo que soy el cuarto o el quinto cuidador que tuvo”, rebobina Gerardo, que está a gusto en el hipódromo de Gualeguaychú, donde trabaja, y confiesa que tiene preferencia por las carreras largas. El sábado, con un fondista y un velocista, Alteño demostró que no hay que encasillarlo.
Y que las tres horas de viaje con los caballos, que hay que anotar como una desventaja, se compensa con la tranquilidad entrerriana para preparar un sangre pura de carreras.
"Este clásico no era fácil; el anterior era un poquito más accesible; Ninguneando es un muy buen caballo. En cambio Le Cornette chocaba con El Epecuen, que venía de ganarle acá en Palermo, con Bailarían de Venecia, que le había ganado en San Isidro y Naranccello, que es un potrillo en ascenso”. El cuidador menciona las carreras como al pasar, pero habla de las de Grupo 1, Maipú, Unzué, Suipacha. Nunca terminó a menos de un cuerpo su caballo.
“Tuvo un percance cuando fracasó en San Isidro – en el Clásico Cyllene (G 2) venía peleando adelante con Bailarín de Venecia y retrocedió desde la mitad de la recta – y después entró segundo en los tres Grupo 1 que siguen; perdió con Labrado, con El Epecuen y con El Fortín. Tres carreras que no merecía perder, pero casi las perdía en el último salto porque no estaba 10 puntos”, reflexiona Alteño con la misma convicción con que asegura que “hoy está 10 puntos y vuelve a ser el caballo que era”.
“Tuvo un percance cuando fracasó en San Isidro – en el Clásico Cyllene (G 2) venía peleando adelante con Bailarín de Venecia y retrocedió desde la mitad de la recta – y después entró segundo en los tres Grupo 1 que siguen; perdió con Labrado, con El Epecuen y con El Fortín. Tres carreras que no merecía perder, pero casi las perdía en el último salto porque no estaba 10 puntos”, reflexiona Alteño con la misma convicción con que asegura que “hoy está 10 puntos y vuelve a ser el caballo que era”.

Le Cornette había llegado a su actual stud en Gualeguaychú tras superar problemas físicos. “Ya era ganador de tres cuando lo compramos (estuvo en Garabo, con Roberto Pellegatta); creo que soy el cuarto o el quinto cuidador que tuvo”, rebobina Gerardo, que está a gusto en el hipódromo de Gualeguaychú, donde trabaja, y confiesa que tiene preferencia por las carreras largas. El sábado, con un fondista y un velocista, Alteño demostró que no hay que encasillarlo.
Y que las tres horas de viaje con los caballos, que hay que anotar como una desventaja, se compensa con la tranquilidad entrerriana para preparar un sangre pura de carreras.




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