A la izquierda, Calandagan quiebra a Masquerade Ball; el tordillo Admire Terra había desmontado a su jockey en la suelta, sin consecuencias
El caballo del Aga Khan Studs sumó su cuarta victoria de Grupo 1 en el año en su primera actuación en el Tokyo Racecourse, donde venció por la cabeza al local Masquerade Ball, marcando un récord para los 2400 metros
El notable Calandagan le puso cemento a la base sobre la cual sentó su título de Horse of The Year, por el que recibió la máxima distinción de los Cartier Racing Awards hace diez días, al imponerse en la Japan Cup (G 1-2400 metros), hoy, en el Tokyo Racecourse, que entregó un premio total equivalente a US$ 6.943.000, conducido milimétricamente por el francés Mickael Barzalona y entrenado por Francis-Henri Graffard.
El hijo de Gleneagles, castrado de 4 años, pertenece al Aga Khan Studs, que lo crió en su haras de Irlanda en el vientre de Calayana, por Sinndar. Calandagan doblegó al 3 años local Masquerade Ball (Duramente), favorito de la carrera, por la cabeza, para volver a darle un triunfo en la Japan Cup a un caballo extranjero en 20 años, y el segundo entrenado en Francia desde que Le Glorieux lo consiguiera en 1987. Además, el ganador estableció el nuevo récord de 2.20.3, mejorando los 2.20.6 de Almond Eye, registrados en este clásico, en 2018.
Calandagan coronó un año excepcional, en el que las victorias en el Prix de Saint Cloud (2400 m), el King George VI & Queen Ellizabeth Stakes (G 1-2400 m) y el Champion Stakes (G 1-2000 m) ya lo habían acreditado como el mejor del mundo. Masquerade Ball venía de ganar el Tenno Sho (G 1-2000 m), había arrimado en el Derby y las 2000 Guineas japonesas, y ahora dejó 3° a dos cuerpos y medio a Danon Decile (Epiphaneia), un local de perfil internacional, ganador del Japanese Derby 2024 y del Dubai Sheema Classic (G 1-2400 m), y 5° de Ombudsman en el Juddmonte International Stakes (G 1-2000 m), que estuvo cotizado en 3er término. Cuarto a un largo finalizó el potrillo nipón Croix du Nord (Kitasan Black), que a pesar de resultar 14° en el Prix de l’Arc de Triomphe (G 1-2400 m), aquí fue cotizado como enemigo.
Asistieron 77.029 aficionados al hipódromo de Tokyo, para la carrera más importante del país.
Por dentro, El Resero con Capa doblegó a Es Aristocrático /Hipódromo de La Plata
El haras y stud del
recordado Juan José Caligiuri y Juan Cifuentes celebró en el Ciudad
de La Plata y el Asociación Cooperativa con dos caballos que
volvieron a ganar, encontrando su distancia el potrillo, y la yegua, recuperándose de una lesión
En los dos triunfos
del stud Tres Jotas en los clásicos más fuertes de la corta, el 19
de noviembre en La Plata, El Resero con Capa y La Meninha demostraron
su aptitud para encontrar su tiro propicio, el potrillo, y para
recuperarse tratando de volver a los primeros planos, la hija de Le
Blues. El primero ganó el Clásico Ciudad de La Plata (G 2-1200
metros), la mejor carrera que podía tocarle para refirmar que su
distancia es esa, luego de superar un reclamo en su contra. La yegua,
de 4 años, se impuso en el Clásico Asociación Cooperativa de
Criadodres (L-1100 metros).
Los dos, de la mano
de Adrián Giannetti, el jockey que ocupó la montura que dejó
Francisco Fernandes Gonçalves
entre su lesión y el viaje a Dubai (ayer debutaba en los Emiratos
Árabes Unidos); los dos, entrenados por Arnaldo Vigil; los dos en
finales aguerridos, de márgenes estrechos, indescifrables
hasta el disco, en los
que demostraron capacidad de lucha.
El Resero Con Capa,
ganador clásico en doce cuadras en Palermo, donde venció por amplio
margen, venía de un intento fallido en la recta – finalizó
segundo -, en una condicional. En el Ciudad de La Plata, dominó en
el codo y se sostuvo al frente cuando el favorito Es Aristocrático,
lo peleó al entrar en la recta sin poder quebrarlo, para finalizar a
la cabeza. Gonzalo Borda, jockey de éste, entabló reclamo contra el
ganador, que no prosperó.
“El caballo puso
una garra bárbara, me ayudó mucho”, comentó Giannetti tras el
prolongado suspenso de la bandera amarilla. “Nunca me pudo quebrar
el de Gonzalo y me quedó la duda, me había asustado porque tardaban
en definir el fallo; no soy un jockey de buscar trampa, fue un roce
de carrera”.
Francisco Niso
Ulloa, director de Tres Jotas, explicó sobre la forma en que se
definió la actuación del caballo en esta carrera: “A El Resero
con Capa le estuvimos buscando la distancia adecuada; la Polla de
Potrillos le quedó larga y tuvimos que bajar a 1000 metros porque no
había carreras; eso le costó. En 1200 metros había ganado muy bien
en Palermo, así que el Ciudad de La Plata estaba a la medida de él.
Si bien no había corrido nunca en el hipódromo de La Plata, él
vive y trabaja allí, así que es evidente que la distancia ideal
para él esta”.
La Meninha doblegó
por medio pescuezo a Calle de Tierra en un final inesperado, porque
vino tercera, espiando la lucha entre Gran Celestial y Calle de
Tierra, y cuando Giannetti le soltó las riendas las dominó sobre el
disco. “No esperaba que las punteras siguieran a ese ritmo arriba”,
dijo el jinete ganador, que montó por primera vez a La Meninha.
Respecto del lapso
que estuvo inactiva la yegua, Niso Ulloa explicó: “La Meninha tuvo
una lesión arriba, en el anca y se le movió un poquito la
articulación, así que la paramos, fijamos la articulación y quedó
bien. Reprisó como lo que es ella, sin sentir los cuatro meses sin
competir”. La notable cosecha de Tres Jotas, con el aporte que le
dio Adrián Giannetti al equipo, mantiene la jerarquía clásica
intacta.
La concluyente victoria del hijo de Hat Ninja en La Plata continúa
la saga de grandes logros del stud de Carlos Felice en los últimos
quince años; la reunión contó con una enorme asistencia y la
presencia del gobernador Axel Kicillof, acompañado por Gonzalo
Atanasof y Mariano Cowen
Haras El Ángel de Venecia puede pasar por las mismas situaciones que
cualquier caballeriza que compite en el alto nivel, desde tener que
ceder a un jockey que tenía contratado, al que el éxito lo superó,
hasta meterse en la aventura de la cría de caballos sangre pura de
carrera, por ejemplo. Y lo mejor, obtener resultados; salir airoso de
cada encrucijada no sólo ganando, sino haciéndolo en los clásicos
más importantes, como el Carlos Pellegrini (G 1), con el caballo
consagrado, Village King, y con un tapado, The Punisher, en
temporadas consecutivas. Con el caballo comprado en las ventas y con
el que ha criado, incluso con el padrillo propio.
Por eso la victoria de The Gladiator’s Hat en el Dardo Rocha (G
1-2400 metros) no suena extraña, al contrario: las grandes carreras
y la chaquetilla colorada y oro se llevan muy bien, esta vez con
Eduardo Ortega Pavón llevando las riendas y con Carlos Daniel
Etchechoury volviendo al primerísimo plano después de una sanción
que él mismo comentó en Turf Class y de la que se hizo cargo como
primer responsable de su stud.
Carlos Felice suele invocar a su inolvidable hija Venecia como
inspiradora, después de cada triunfo, y esta vez basta recordar que
The Gladiator’s Hat es el caballo de aquel error por el cual se le
suministró Lasix indebidamente, para pensar en que hay caminos que a
veces se juntan. El propietario no deja de mencionar, asimismo, a los
profesionales y a los trabajadores en el establo de San Isidro, y
ante cada cronista que se le acercó habló de su padre turfista, que
estudió en La Plata y era Pincha, de la sorpresa que le dio Hat
Ninja como padrillo, de los triunfos de Grupo 1 y de Eduardo Ortega
Pavón.
“Lo corrí con fe, para ganar - dijo el jockey -; el caballo andaba
muy bien”. El paraguayo se acordó de las dos anteriores del
caballo que tiene a Plaska (Easing Along) como madre. “El Clásico
Pueyrredón (G 3-3000 metros) lo corrió adelante; sale a una
velocidad y sigue, por eso decidimos venir cerca ahora, cuarto o
quinto, y hay que tener suerte porque corren 20 caballos. En los 700
se hizo un espacio y dije ‘ya está’, porque él no afoja”.
Luego del Pueyrredón, The Gladiator’s Hat fue 3° a cabeza y
cabeza de Don Martir, en los 2400 metros de arena de San Isidro. “Esa
la perdimos el caballo y yo, porque le dolía un poco la paleta
(comprobaron más tarde), se echaba para adentro y no lo pude
acomodar, entonces vino el de San Benito y me quebró en el disco”.
Ayer, The Gladiator’s Hat y Ortega evitaron sufrir otra pesadilla
con un caballo del stud San Benito, Don Champagne, que en gran
carrera terminó segundo, pero a siete cuerpos del notable ganador
del Dardo Rocha. “Dany lo preparó para esta carrera – pasaron
dos meses de la anterior – y le llegó 10 puntos”.
Felice recordó ayer a Lingote de Oro, otro defensor de El Ángel de
Venecia, Caballo del Año en 2010, que “ganó cuatro Grupo 1, pero
no pudo ganar el Dardo Rocha [fue 3° aquel año]”, y sobre Unico
Happy, favorito ayer en el Joaquín V. González (G 2-1600 metros),
que ganó hace un año, y clasificado 10° ahora, dijo que “es un
caballo con genio, que estaba bien, pero cuando los caballos no
quieren correr, no corren”.
Aquellas situaciones que pasan y que son parte de las carreras, como
los grandes triunfos.