viernes, 7 de agosto de 2026

Marlotte y Tres Jotas reescriben su historia con otra victoria espectacular



Grita Giannetti, celebrando el triunfo sobre Full Talent y Los Llanos (8) / Hip. de La Plata - LDM

 

 

La yegua, que no pudo competir por una lesión, sumó su quinto ganador clásico sobre cinco crías en edad de correr, con Autorretrato, que se impuso en la Polla de Potrillos (G 3), en La Plata, con los colores de la caballeriza que fundaron el recordado Juan José Caligiuri, y Juan Cifuentes   
 

 

La historia de Marlotte se reescribe cada año. Tiene cinco crías, todos ganadores clásicos y Francisco Niso Ulloa, el veterinario que dirige el haras y el stud Tres Jotas, tendrá en Autorretrato un motivo más para recordar a Juan José Caligiuri. “Juan me pidió que fuera a ver a Marlotte a La Quebrada. Me generó dudas por ser hija de El Corredor, que no había rendido mucho, y porque tenemos todo el pedigree de Angiolo dando vueltas. Le hice caso, incluso alguna vez que necesitábamos le pregunté si la vendíamos y por supuesto dijo que no. Siempre tuvimos ese ida y vuelta. Él eligió a Irina, a Souriante… Fue un excelente seleccionador de yeguas.”

Lo cierto es que la yegua tenía una herida grande en una pata, que se redujo luego pero le impidió competir, pero en el haras dio a Mery Laurent, Madonna Benois, Qué Tarde Gris, El Resero Con Capa y este Autorretrato, que ayer ganó la Polla de Potrillos (G 3-1600 metros) en La Plata. Cuatro hijos de Angiolo y uno, Qué Tarde Gris, por Il Campione.

En una pista fangosa, y luego de algún caprichito antes de largar Autorretrato atropelló en la recta final, tras venir expectante, y superó a Full Talent y al favorito Los Llanos por pescuezo y media cabeza justo sobre la raya, en 1.41.50.

Adrián Giannetti llevó las riendas de Autorretrato, como en los últimos tiempos en el stud platense: “Estoy contento por haber ganado con toda la gente de Tres Jotas y con un gran entrenador como Arnaldo Vigil, que siempre pone los caballos 10 puntos como para que uno venga y le dé el toque final”, comentó. La gente de Tres Jotas son Juan Cifuentes (socio de toda la vida de Caligiuri) y sus hijos, junto con Camila Caligiuri y el propio Niso Ulloa.




“Esta vez era una carrera de otro nivel al que venía corriendo, con una pista bravísima –continúa el jockey, entrevistado por Danil Sinegub-; había que traerlo tranquilo, cosa que no me preocupaba porque había velocidad, y él trajo buena acción. En un momento lo iba a llevar por afuera pero justo se hizo un claro por dentro y acorté, entonces respondió a pleno”.

Sobre la inconducta de Autorretrato en la previa a largar, explicó Adrián: “Es un poquito indócil en las gateras y Pablo Sotelo, que lo trabaja siempre, me dijo cómo había que tratarlo para que superara esos problemas. Lo habían llevado tres o cuatro veces al partidor. Hizo un gran trabajo el equipo”.   

Vigil dice que prepara sus caballos para que corran de atropellada y encontró en Adrián Giannetti el socio ideal para ese objetivo, del que Autorretrato es la última expresión clásica, como lo son Madonna Benois, Qué Tarde Gris y El Resero Con Capa. Los hijos de Marlotte, un monumento de madre. 





















































miércoles, 5 de agosto de 2026

Personal Filly se pasó en su reivindicación: ganó por seis cuerpos la Polla de Potrancas platense

 



Paoloni ya le alivió los metros finales a Personal Filly, en su segundo éxito / Prensa Hip. La Plata

 

 

Dirigida por primera vez por Juan Pablo Paoloni, la yegua que tiene los genes de las históricas Doria, Dorine, Personal Ensign y Forty Doriana, todas campeonas, se recuperó del fallido en el GP Jorge de Atucha (G 1) y se afirmó en el barro platense
 
 

 

 Un triunfo reivindicatorio alcanzó Personal Filly en el Gran Premio Polla de Potrancas (G 2-1600 metros). Tres carreras en Palermo y un paso en falso en su segundo encuentro clásico obligaron, casi, a que Juan Franco Saldivia, su entrenador, mirara al Sur ahora. Por eso el final contundente de la alazana fue como retomar el camino.

La yegua tiene la genealogía profunda que viene de los años 60, la de Doria y Dorine, que en los Estados Unidos se consagró a través de la invicta en 13 actuaciones Personal Ensign, ganadora de la Breders’ Cup Distaff (G 1) de 1988, por caso y con origen en el legendario haras Ojo de Agua.

Con todo ese bagaje y su propia campaña llegó ayer a su estreno en La Plata: un triunfo, la segunda colocación en el Jorge de Atucha (G 1-1500 metros) y la 7ª en el Manuel J. Güiraldes (G -1400 metros), después de largar 1 y correr apretada por dentro un tramo, para terminar sin fuerzas. En el Bosque, Personal Filly estrenó un tercer jockey en su corta campaña, Juan Pablo Paoloni.




El entrenador Juan Franco Saldivia instruyó al jinete a actuar expectante, bien escondida detrás de Siesta, Niña Pastori y American Model, y en la recta final su atropellada fue tan firme, que su acción convida a pensar con optimismo en las distancias más extensas que vienen. Seis cuerpos fue la diferencia que marcó Personal Filly sobre su escolta, finalmente Siesta; Niña Pastori terminó tercera, a otros dos largos, en 1.39.07, sobre pista pesada. 

Paoloni, de San Genaro, Santa Fe, comentó para la TV del hipódromo de La Plata: “Era una carrera bastante dura, con muy buenas rivales, y la potranca llegaba bien. Juan y su equipo hicieron un trabajo bárbaro”. Al piloto lo alienta el futuro, con mayores distancias.  “Es tranquila, dócil, noble, hace todo bien”, resume.

Tiene una familia muy ganadora, la abuela fue campeona n la Argentina, le apunta Daniel Sinegub, refiriéndose a Forty Doriana, aquella yegua clásica de La Biznaga que ganó el Félix de Álzaga Unzué, el Suipacha y el Ciudad de Buenos Aires, todos de Grupo 1 y con Jorge Valdivieso.

Sin dudas, Personal Filly puede retomar impulso ahora, incluso agregando un escenario a su portfolio, para afrontar la segunda mitad del año.

 


















































domingo, 2 de agosto de 2026

“Estamos iluminados; después de Belleza de Arteaga, todos los que trajimos han ganado”, dijo Cacho Valenzuela, luego del gran triunfo de Fletcher en el Cané

 


Kevin Banegas fuel cuarto jockey que se subió a Fletcher, en cinco salidas / Prensa Palermo 



Lo más importante para el propietario del stud Chos Malal y el entrenador Juan Franco Saldivia es que el hijo de Gershwin se rehabilitó después del traspié en el Estrellas Juvenile (G 1), donde no se adaptó al pasto, y gano por amplio margen, sin dejar dudas con la mira en la Triple Corona 

 

La manera en que Fletcher despejó cualquier duda sobre su clase quedó grabada en el final del Clásico Miguel Cané (G2-1600 metros), la carrera que tiene ese propósito en el calendario, como paso previo a la Polla de Potrillos (G 1). Ayer, la pista de arena de Palermo estaba pesada, prohibitiva para correr por dentro, pero el caballo del stud Chos Malal se sintió a sus anchas, con una demostración demoledora en la recta final, para imponerse por seis cuerpos – y parando, diría un relator – ante Linguado.

Fletcher venía de gestar un debut problemático en el césped, donde no hizo pie y terminó fuera del marcador en el Estrellas Juvenille (G 1-1600 metros), tras crear cierta expectativa entre lo que hacía en privado y su victoria en el Clásico Pedro Goenaga (G 2-1500 metros) por buen margen, en La Plata. “Esta es su casa”, ratificó aquel pensamiento Juan Franco Saldivia, entrenador del hijo de Gershwin, refiriéndose al hipódromo porteño, donde lo prepara todos los días. 



Con Kevin Banegas en la montura (el cuarto jockey que se alterna en sus cinco salidas) vino cerca de los punteros Mr Morris y Kenakir y al entrar en el derecho el piloto no esperó y lo dejó ir al frente para terminar en 1.36.28, un registro que el mismo Banegas sugirió que pudo mejorar, a juzgar por el cierre aliviado.

“Juan me avisó, mostrándome el catálogo: voy a comprar éste y si te gusta correrá para Chos Malal. Yo le dije que esperara que saliera al remate; salió y se pagó barato, así que le dije ‘dejámelo’. Entró mi hijo Jorge en la sociedad y como para asegurarme le regalé un 10% a Juan”, cuenta Eduardo Valenzuela, Cacho, que acompañó toda esa breve narración con sonrisas que se colaron en cada frase. Juan es Saldivia, claro.

Valenzuela interrumpe la charla para saltar a la tarima de la premiación, donde lo esperan todos los que vinieron de Chos Malal, la localidad neuquina a 400 km de la capital provincial. “Son 18”, revela, luego de la multitudinaria foto, en la que no faltan sus nietos. “Quedaron mis dos hijas allá, porque alguien tiene que trabajar, jajaja”. No cambia el tono Cacho y uno, que lo conoce de los tiempos de la gran Belleza de Arteaga (como casi tods los cronoistas), sabe que entre los caballos, en el hipódromo o en una caballeriza de Dubai, está disfrutando, más cuando puede compartirlo. “No hay nada mejor que disfrutar esto en familia”.




 

Y sobre la llegada al stud, recordó: “Juan no es de hablar mucho, pero me dijo desde el principio que era bueno. Y después lo escuché a Pella, que para mí es palabra santa; me dijo, ‘mirá que este es bueno, vas a ganar varias carreras; y después de que aparecieron otros potrillos se afirmó; ‘van a estar cabeza a cabeza con el tuyo’. Ahí dije, ya está”. Roberto Pellegatta tampoco es de hablar de más y esto corre por cuenta de uno.

“La verdad es que estamos iluminados; después de Belleza, todos los que trajimos han ganado. Cima de Areco, que ganó las cuatro que corrió, y ahora este potrillo, que venía de fracasar medio feo en el pasto y nos abrió una duda, pero esta vez fue una máquina”. Ese recorrido virtuoso de una yegua casi deshauciada para la cartelera grande a la ganadora clásica incontenible, junto con el potrillo que hubo que descubrir en un remate del haras La Pasión para hacerlo de cero, no es otra cosa que la razón de la alegría de Cacho Valenzuela. “Qué más le puedo pedir al turf; me puedo retirar tranquilo”, enfatiza y a que no saben cómo remata el comentario. Sí, a pura risa. 

                                                                                          

                                                   
















































sábado, 1 de agosto de 2026

Good Time, el caballo argentino que ganó dos clásicos en 24 horas en Brasil, en 1963, una hazaña parecida a la que intentó Lake Forest en Goodwood sin suerte

 


Cieren Fallon, jockey de Lake Forest (2) improvisó en un trámite inesperado / Sam Stephenson-Goodwood



Entrenado por Julio Félix Penna, el hijo de Jerry Honor se impuso en los Clásicos Major Suckow y Presidente de La República; el inglés, se llevó el martes el Lennox Stakes y al día siguiente fue 7° en el Sussex Stakes (G 1)


Un día antes de que el 3 años Bow Echo consumara la hazaña de ganar el Sussex Stakes (G 1-1600 metros), el miércoles último en el festival de Goodwood, en el Reino Unido, Lake Forest ganaba el Lennox Stakes (G 2-1400 metros), en la jornada inaugural del hipódromo cercano a Londres, en una trabajosa gestión, en la que tuvo que dejar el resto para batir por el pescuezo a Rogue Diplomat.





Semejante esfuerzo no estaba en los planes de William Haggas, entrenador del hijo de No Hay Never, pero eso no hizo a que los propietarios cambiaran de idea sobre presentarlo al día siguiente en el durísimo Sussex Stakes. Maureen Haggas, asistente de su marido William, explicó tras el Lennox que ambos cuidadores pensaron que habría mucha velocidad en el desarrollo, “lo que no ocurrió”.

Ese esfuerzo no arredró a los propietarios, que insistieron en correr 24 horas después. “No tendrá carreras hasta que comience la temporada de York, así que si está bien ¿por qué no?”, había comentado Maureen, y lo justificaba: “Lo hemos hecho una o dos veces cada año. La otra noche con una yegua, que entró segunda las dos veces... y definitivamente corrió mejor en la segunda noche. Martin Pipe – un legendario entrenador, ya retirado – siempre decía que si corren en días consecutivos, en el segundo les va mejor. Si tienen un día en el medio, no tanto”.

Finalmente, Lake Forest terminó 7° en el Sussex, a seis cuerpos del notable Bow Echo, ante rivales mucho más prestigiosos y con algunos problemas de tráfico.


La hazaña de Good Time en Brasil

En las décadas del 40, 50 60 y 70, los caballos argentinos competían seguido en los hipódromos de América del Sur, que formaban parte de una agenda casi tan común como tener hoy el Gran Premio Latinoamericano. Eran tiempos de dominio de los nacidos en la pampa húmeda, cuando viajar y ganar era natural, sin los complejos de estos tiempos.





En 1963, Julio Félix Penna llevó a Good Time a Brasil, para correr en el mitin de Gávea, Rio de Janeiro. Y el hijo de Jerry Honor ganó el Clásico Major Suckow (1000 metros), el sábado del festival del Gran Premio Brasil, y al día siguiente, el Presidente de la República (1600 metros), ambos actualmente de Grupo 1, una convención que se impondría años más tarde.

Hace 25 años, Julio y Guilllermo Penna, hijos de Julio y entrenadores, recordaron en una nota en La Nación, que Ramón Ciafardini fue el jockey de Good Time en todas sus victorias aquí, pero su trágica muerte en un accidente automovilístico hizo que en Brasil lo reemplazara su hermano Héctor.

A pesar de la diferencia en la distancia de las carreras, del viaje, de los complejos, Good Time pudo ganar dos clásicos emblemáticos de Brasil. Debo confesar que el argentino, al igual que Lake Forest y todos los caballos que intentaron e intenten una empresa parecida van a tener toda mi admiración. Aunque terminen juntando gorras.


















































Marlotte y Tres Jotas reescriben su historia con otra victoria espectacular

Grita Giannetti, celebrando el triunfo sobre Full Talent y Los Llanos (8) /   Hip. de La Plata -  LDM     La yegua, que no pudo competir...