jueves, 4 de junio de 2026

Pablo Giovanetti, el nuevo entrenador del stud Gran Muñeca: “No me imaginaba estar donde estoy hoy”

 


Pablo Giovanetti (izq) en la premiación del Clásico Adolfo y Aníbal Giovanetti; a la derecha, Valdi



De apellido histórico en el turf, nieto de Bernardo, hijo de Adolfo y sobrino de Aníbal “Chiquito”, estuvo alejado de las carreras por más de diez años y volvió tras su último paso por el haras La Pasión, convocado por Hernán Gasibe




“Me fui en pandemia a Pinamar con mi mujer y mis tres hijos. Ahora me vine en esta aventura a la que me trae Gran Muñeca que se une al deseo de volver acá, donde fui tan feliz. Una oportunidad que me llega de la nada, en este momento de mi vida” cuenta Pablo Giovanetti en el hipódromo de San Isidro.

“En Pinamar no quería mirar carreras porque me generaba mucha nostalgia. Me costó alejarme, tengo una personalidad difícil. Mi última etapa como entrenador había sido muy desgastante y preferí dar un paso al costado”


En aquel momento Pablo trabajaba en el haras La Pasión. “Ahí me di cuenta de que debía salir de la zona de confort, de lo que bien o mal aprendí a hacer desde chico”, recuerda. Así, a los 55 años, el cuidador tiene ahora la chance de volver sobre sus pasos en una organización grande, ganadora, clásica, con un notable manejo profesional desde la crianza de SPC hasta la competencia.

“No me imaginaba estar acá hoy, porque al margen de Dany, Carly [los Etchechoury], que son mis primos, no me quedé con contactos y tampoco los busqué, entonces que se hayan acordado de mí es para agradecer. A lo mejor no fue por mi trayectoria, sino porque soy buena persona y eso me genera orgullo”, redondea.

Luego, se manifiesta optimista sobre el futuro del turf: “Estoy convencido de que la actividad es sana; al hipódromo puede venir la familia, por eso, para el que nació en un stud cuesta dejarla. Y ojalá que esta vuelta sea por mucho tiempo”, se ilusiona Pablo, que está separado de su mujer, que se quedó en Pinamar con sus hijos. Giovanetti fue gastronómico allí, tenía la concesión del buffet del club CET, de hockey. Ahora vive en la oficina de Gran Muñeca, en la caballeriza de San Isidro.

“No conocía nada después de tantos años, salvo a Hernán Gasibe, de cuando trabajé con Dany Etchechoury, pero él empezaba a insertarse cuando yo me estaba yendo. No tuvimos contacto por más de diez años. Y un día, volviendo de llevar a mi hija al colegio, me llamó para pedirme reunirnos porque tenía una propuesta. “Ahora trato de disfrutar, aunque cada carrera es un examen”.

Giovanetti vive un proceso lógico. Confiesa que no conoce algunos padrillos, a los jockeys jóvenes. “De los que conozco y me corrían está Noriega, Rodri Blanco que está volviendo y ya ganó; quedan pocos corriendo de mi generación. A Brian Enrique lo conocí por Gran Muñeca y estoy encantado, me parece un pibe bárbaro y corre muy bien. Estoy haciendo una escuelita de nuevo con los jockeys”.

Claro que había una base. En el haras hay una estructura armada, su dueño es un tipazo [Maximiliano Enzweiler], el manager Hernán Gasibe, el veterinario Pablo Rivera, con el que había trabajado en La Pasión, todo el grupo de trabajo.

Pablo es hijo del gran Adolfo y sobrino de Aníbal, “Chiquito”, quienes fueron homenajeados ayer en San Isidro con el nombre del clásico que ganó Tiffony Mo. Y es nieto de Bernardo, el que inició el linaje. “Yo no hice mucho”, dice Pablo. “Mi papá falleció cuando yo terminaba el secundario entonces lo perdí además como maestro, y me acerqué a Chiquito primero y a mis primos después, hasta que surgió La Pomme”.

El presente es intenso para Adolfo Pablo Giovanetti, que sigue siendo Pablo en una segunda vida en las carreras, algo que tiene en la sangre y que no piensa dejar en los triunfos de su padre y su tío. Y hasta piensa en la chance de Gran Muñeca cuando se entusiasma por la calidad de los productos que la cabaña venderá en el remate del martes próximo, en el haras. “Hay unos potrillos y potrancas increíbles, por padrillos que ganan a cada rato, así que es una linda chance para tener algo bueno. Es un privilegio estar donde estoy”, remata, con un toque de marketing genuino, que revela que ya tiene puesta la camiseta turquesa y negra a cuadros.




 




























































martes, 2 de junio de 2026

Alfredo Gaitán Dassie y el triunfo de Narancello en el Clásico Coronel Pringles (G 3): “Un día se nos tenía que dar”

 


Sobre el disco sacó la ventaja Narancello sobre Le Cornette, para su primer clásicoPrensa Hip. de Palermo



El entrenador celebró la victoria del caballo de Establecimiento Mariana Eva, tenaz animador de las pruebas de velocidad en Palermo, donde había arrimado ante El Epecuen, Labrado y Le Cornette, al que ahora venció por medio cuerpo



Hasta la mitad del trayecto del Clásico Coronel Pringles (G 3-1000 metros) daba la impresión de que Le Cornette iba a responder a su condición de favorito e iba a hacer pesar su experiencia ante rivales a los que duplicaba en edad pero sólo con medio kilo más, como Naranccello. Pero hacia el final de la carrera, llegando al disco de la recta de Palermo, este defensor de Establecimiento Mariana Eva tuvo un paso más, y lo quebró en 20 metros, superando incluso alguna maña de Le Cornette, al que William Pereyra le fue cerrando su línea, a contrapelo de la tendencia general de terminar lo más cerca posible de la verja en estas carreras.





Medio cuerpo fue el fallo en el final; Martinique resultó tercero por igual margen. Solo en lo alto de la tribuna Paddock, una atalaya que conoce bien, Alfredo Gaitán Dassie pegó algún grito quizá como desahohogo, mientras iba escaleras abajo rumbo a la premiación. “Un día se nos tenía que dar. Corrimos un par de clásicos el año pasado, después el Gran Premio Álzaga Unzué, donde corrían 24 caballos y entramos décimos a cuatro cuerpos y medio. Todas carreras buenas con Le Cornette, en Palermo, entramos cerca de Labrado…”, resumió el entrenador.

Narannccello ganó cuatro carreras de diez y el Félix de Álzaga Unzué (G 1) fue la única que corrió en pasto, casi una rareza tratándose del cuidador de Riton, Seaborg, Repartija...

“Estamos muy contentos; este caballo fue criado por Francisco (Pérez Werten, dueño de Establecimiento Mariana Eva), que tiene a la madre (La Huracana, por Hurricane Cat); hoy llegaba al stud la hermana, (La Campionessa, por Il Campione), que va a cumplir 3 años y recién la trajimos ahora para darle tiempo, tiene un físico extraordinario”, se entusiasma Gaitán.

Francisco Pérez Werten tiene a Cool Day de padrillo en el haras Chenaut, donde cría bajo la batuta de Fernando Urdapilleta y Hugo Arrieta. Alfredo elogia a Pérez Werten porque cría además con otros padrillos, diversifica; con la chaquetilla de Mariana Eva, cuidador y dueño ganaron Grupo 1 con Cuan Chef (Nacional), y el propio Cool Day (Copa de Oro y Carlos Pellegrini).

“Si hubiera clásicos en 1200 metros, Naranccello arrasaría; acá no hay carreras tan importantes en 1200, 1300 y 1400 metros. En la Argentina tenés que saltar de 1000 metros a 1600 en este nivel”, lamenta.

En la definición del clásico del lunes, la persistencia de su jockey fue vital: “A Martín Montoya diría que lo tengo como monta oficial de Francisco; lo fui haciendo yo y le doy todas las montas de él. También ganó un par de carreras de RdI con nosotros. Hoy no puedo tener a los mejores jockeys porque están contratados en otras caballerizas, entonces tengo que hacer uno”, analiza Alfredo.

Y cierra con una de esas sentencias que le gusta dejar: “Es fácil ganar con buenos jockeys teniendo buenos caballos, más difícil es ganar con uno que estás haciendo. He ganado muchas carreras y Grupo 1 con aprendices. Así que estoy muy feliz por Martín Montoya, un pibe trabajador, liviano, que si sigue haciéndome caso y trabajando va a ser un gran jockey”.

Una frase a la que Gaitán Dassie podría ponerle su sello.




































































lunes, 1 de junio de 2026

“Ganar el clásico fue un sueño, todavía no caigo”, dijo el jockey aprendiz Leo Nicolás Acuña luego de la victoria de Tía Corazón en San Isidro

 



Tercer triunfo en cinco salidas del defensor del stud Adeodato



La hija de Besitos, de 3 años, venía de lograr su primer triunfo en la categoría alternativa y sin escalas saltó al Partícula (G 2) donde con un desempeño excepcional se impuso de punta a punta tras sacar una amplia e indescontable diferencia desde el vamos

 


Leo Acuña acaba de ganar con Tía Corazón el Clásico Partícula (G 2-2000 metros) y baja del palco de la premiación en San Isidro serio, luego de aclarar al ceremonial del Jockey Club quiénes lo acompañaron para que fueran anunciados al recibir los trofeos. Y cuando se prestaba a contar cómo ganó Tía Corazón, la primera pregunta fue capciosa:

-Sos de familia de turf ¿no?

-Sí, muy ligada al turf, mi abuelo, mi papá, mis tíos, mi mamá, una familia muy burrera. Mi hermano Diego corre acá aunque ahora está un poco alejado de las pistas por cuestiones de la vida, está un poco pesado y está corriendo en el Interior.

-Vos estás corriendo mucho…

-Estoy hace cuatro años en San Isidro trabajando todos los días para que se den estos resultados. Estoy muy cómodo en este momento.

Leo hizo la escuela de Aprendices en la Gremial de Profesionales. “El profesor que tuve, Edgardo Gramática, es un crack; le debo todo a él”, enfatiza y agradece. En agosto del año pasado empezó a competir formalmente como aprendiz, tras ingresar en marzo de 2022 en ese instituto.




Y de las influencias que le vienen en los genes a Leo Acuña ni hablar. “Comencé de muy chico, a los 7 años corriendo cuadreras de Santa Fe (su provincia natal). Acá tuve que terminar el secundario; hice un pequeño esfuerzo – se ríe – pero es obligatorio y cumplimos”.

Donde también Leo absorbió conocimientos indispensables para el trabajo y para adaptarse al medio fue “en el stud La Quebrada, de Elvio Bortulé, y en el de Armando Cervantes”. Ahora, con 84 victorias y su primer clásico de Grupo en el bolsillo, está más independiente, conviviendo “con amigos míos”.

Ganar el Clásico Partícula con Tía Corazón “fue un sueño”, dice el jockey, “todavía no caigo”.

-¿Tenías en la cabeza el desarrollo?

-Le tenía mucha fe porque venía de ganar muy bien, pero ahora eran contrincantes muy bravas y había que respetarlas. Gracias a Dios se me dio a mí.

-Venía de ganar la alternativa...

-Fue muy guapa, luchó desde el principio hasta el final. Mi duda fue si venía muy apurado, pero la traje tranquilo y en cuanto la contemplé un poco y le pedí el resto me respondió muy bien. La corrí cuatro veces y ganamos dos, las tres últimas vino en la punta.

El jockey ponderó la decisión del propietario del stud Adeodato, de Concepción del Uruguay, Luis María Ribol, de estirar a Tía Corazón a 2000 metros. “Le dio el toque perfecto porque se desprende fácil adelante y se aguanta”. Ribol es además quien figura como entrenador.

Paola, la mamá de Leo, esperaba cerca de la tribuna de profesionales, sin invadir el momento ‘deportivo’ del jockey, para darle el abrazo afectivo, de familia bien de turf.

  

























































Pablo Giovanetti, el nuevo entrenador del stud Gran Muñeca: “No me imaginaba estar donde estoy hoy”

  Pablo Giovan e tti (izq)  e n la pr e miación d e l Clásico Adolfo y Aníbal Giovan e tti; a la d er echa, Valdi De apellido histórico en ...