No hubo exigencias en el final para Teobaldo /Foto: Prensa Hip. de La Plata
El defensor
de la caballeriza La Frontera dejó tercero al favorito Los Llanos en el Clásico
José Pedro Ramírez (G 3), en su segunda actuación en La Plata
El stud La
Frontera se sacó un par de espinas con la victoria de Teobaldo en el Clásico
José Pedro Ramírez (G 3-1700
metros). Una, la que le quedó al hijo de Uncle Chuck
tras su derrota ante Los Llanos, en su debut en la pista de La Plata, después
de ganar cómodamente al iniciar su campaña en Palermo. Con atenuantes en este
caso por el hecho de pisar por primera vez la cancha del Bosque y porque se
topó con el mejor potrillo del Sur.
La otra
duda que despejó, seguramente, Nicolás Martín Ferro, su entrenador (hoy
suspendido, reemplazado por Enrique, su padre, en los programas) fue sobre el
real valor de Teobaldo, aunque apenas iban tres actuaciones para medirlo, hasta
ayer.
Los Llanos,
en cambio, compitió por novena vez ahora y tal vez allí esté la clave por la
cual no pudo alcanzar al conducido por Kevin Banegas, sin la potencia que había
mostrado en las anteriores presentaciones.
El jinete
ganador puso en el medio del lote a su caballo pero ya en el codo no lo contuvo
y entraron en la recta final con ventaja sobre El Pirata, para contener sin
exigencias al favorito.
Banegas le
comentó a Daniel Sinegub, locutor del hipódromo: “Había que correrlo más
tranquilo, según lo que pidió Nico Martín Ferro. Es un potrillo muy galopador,
así que se sintió cómodo viniendo más expectante que en las anteriores”. Con
esto, el piloto abre la puerta para lo que viene en distancias más extensas,
acaso de nuevo haciendo el viaje desde San Isidro. El Pirata resultó segundo a
un cuerpo y Los Llanos, tercero, a la cabeza.
Teobaldo,
criado en el haras Santa Inés, es la segunda cría en edad de correr de Joy
Tesalina (Fortify), ganadora de dos carreras (incluso el Clásico Güiraldes {G
3} de 2019).
Superada la exigencia a la que lo obligó Full Serrano, Knightsbridge ganó cómodamente /Foto: Benoit
El caballo
criado por Gran Muñeca resultó 3° en el Pacific Classic (G 1) tras protagonizar
una lucha valiente con el favorito Knightsbridge; Bill Mott, entrenador del
ganador, admitió que la puja por la punta de su pupilo con el hijo de Full Mast
le recordó el infausto resultado de 1996 con otro fenómeno que cuidó
La notable
actuación de Full Serrano en el Pacific Classic (G 1-2000 metros-US$ 1.003.000
en premios), en Del Mar, tiene varios aspectos positivos para prestarles
atención, todos ellos positivos. La tercera posición del caballo criado en el
haras Gran Muñeca es producto de su constancia para pelear por la punta en el
desarrollo, aún cuando su rival en ese cometido fue nada menos que
Knightsbridge, el favorito, en un lote durísimo.
Porque
además del hijo de Nyquist, el sensacional ganador, en las gateras estuvieron
Hit Show (Candy Ride), vencedor de la Dubai World Cup (G 1) 2025 ante Forever
Young; el japonés Finger (Gun Runner), dueño del Tokyo Derby y debutante en los
Estados Unidos; Navajo Warrior (Candy Ride), con tres éxitos consecutivos,
entre ellos el del Pimlico Special (G 3), y Subsanador, que reaparecía de tres
meses y finalizó penúltimo, a más de 25 cuerpos, tras correr cerca de la punta
por un trecho.
“Full
Serrano me emocionó. Obligó a su rival [Knightsbridge] y le dio pelea hasta que
pudo; estoy muy contento”. Las palabras del experimentado John Sadler fueron
todo lo elogiosas que merecía el caballo argentino, que lideró cabeza a cabeza
con Knightsbridge en 45.94 los 800 metros y 1:35.66 los 1600, lo que agotó al
caballo guiado por Joel Rosario, y facilitó el avance de la yegua Original Sin
(Curlin), finalmente segunda a 6 y ¼ cuerpo del ganador. Full Serrano quedó 3°
a 1 y ¼.
Otro punto
que debe sumarse a los méritos de la campaña de Full Serrano en los Estados
Unidos, donde se consagró al obtener la Breeders’ Cup Dirt Mile (G 1-1600 metros) en el
propio hipódromo de Del Mar, en 2024 (tras ser 2° en otro Pacific Classic), es
la manera en que sobrelleva sus problemas en los medios, que incluyeron una
fisura y le impidieron reaparecer en el San Diego Handicap (G 2) hace poco, con
lo que habría llegado al clásico de ayer en óptima forma, y no con cinco meses
sin competir.
Entre los
nombres de padrillos mencionados en este Pacific Classic se observan
descendientes de Candy Ride, Hit Show, Navajo Warrior, o de hijos de éste
(Vekoma, Gun Runner), como Forges Steel y el mencionado Finger. Candy Ride ganó
el Pacific Classic de 2003 ante Medaglia d’Oro, sumándose a Gentlemen, que en 1997
se impuso al brasileño Siphon. Jay Hovdey, laureado periodista de The Blood-Horse y Daily Racing Form, y
marido de la ex jocketa Julie Krone (que dirigió a Candy Ride en aquel Pacific
Classic), escribió en su artículo del TBH que habló con Bill Mott, entrenador
de Knightsbridge, que no estuvo en California para la carrera y la siguió por
streaming.
Los
parciales de Knightsbridge y Full Serrano les recordaron al cuidador y al
periodista el duelo entre el inolvidable Cigar, su pupilo, y Siphon, en el
Pacific de 1996. Richard Mandella puso al caballo brasileño a pelearle la punta
al crack de Allen Paulson y Dare And Go, también al cuidado de Mandella, ganó
de atropellada y cortó la serie de triunfos consecutivos de Cigar en 16.
Uno juego
de equipo que hizo historia en la gran carrera de Del Mar.
Brian Enrique montó a Don Logrado en sus nueve actuaciones
Entusiasma en cada actuación el alazán de San Benito, que ahora subió su
estatus al ganar cómodamente en los 3000 metros del Clásico Pueyrredón (G 3) y
solidifica su campaña en la que nunca bajó del tercer puesto, en nueve salidas.
Desde que empezó a competir, en octubre del año pasado, cuando Don
Logrado tenía 3 años, sumó nueve actuaciones, con cuatro victorias, una de
ellas en el Clásico Cocles (L-2400 metros),
la más reciente y la más importante hasta ayer. Su campaña es envidiable, por
más que la haya iniciado unos meses después de la etapa fuerte de cada
generación que sale a la luz, ya que nunca bajó del podio.
En el Clásico Pueyrredón (G 3-3000 metros), el alazán
criado en San Benito, cuyos colores defiende, hizo una carrera similar a la que
le dio el triunfo hace un mes, de nuevo en el césped de San Isidro: le ganó por
cuatro cuerpos a Playa Chopera, la única yegua del lote, que marcó el camino
desde la largada.
Para Don Logrado se abre el mejor panorama que pueden ofrecer los clásicos
para fondistas en el segundo semestre, un desafío que siempre animó a San
Benito, que explora en busca de las carreras fuertes del calendario y lo hace
con esa costumbre de buscar el padrillo con libertad, sin el riesgo de atarse al
destino del reproductor propio.
Ambas válidas, por supuesto, sobre todo si el emprendimiento es respaldado
por profesionales como Carlos Daniel Etchechoury, toda una garantía en el
training para distancias largas, ganador de tres de las últimas seis versiones del Pueyrredón, y por
Brian Enrique, que siempre está a la altura.