jueves, 30 de abril de 2026

Bill Mott tiene un adversario especial en su intento por ganar un segundo Kentucky Derby al hilo: su hijo Riley

 



Riley Mott, la versión joven de Bill, con Albus en su primer Derby de titular / Coady Media




El entrenador ganó hace un año con Sovereignty y el sábado presentará a Chief Wallabee en la Carrera por las Rosas, donde su hijo Riley, cuidador por su cuenta desde 2022, muestra dos cartas interesantes: Incredibolt y Albus, un match familiar que no ocurre desde 1964 en la carrera





Entre las mil historias que trae una carrera como el Kentucky Derby (G 1-2000 metros-5 millones de dólares en premios), la versión 152, del sábado próximo, quizá sea una de las más atrayentes. Como dice Byron King, de TDN, el consagrado Bill Mott y su hijo, Riley, que siguió los pasos del padre y es entrenador, ya habían medido fuerzas con caballos que entrenan por separado, en distintos hipódromos de los Estados Unidos, pero nunca en la primera manga de la Triple Corona, bajo el hechizo de las cúpulas de Churchill Downs.





El sábado próximo, Bill presentará a Chief Wallabee (Constitution, 8-1 en las jugadas tempranas), que tras debutar ganando por la cabeza ante The Puma (Essential Quality), que también correrá el Derby, fue segundo en el Fountain of Youth (G 2) y el Florida Derby (G 1), a cabeza y hocico de Comandment (Constitution), otra de las figuras del Derby.

Para Riley será su primer examen en la Carrera por las Rosas y con dos cartas: Incredibolt (Bolt D’Oro), cotizado 20-1 en las apuestas parciales, y Albus (Yaupon), 30-1. Aquél, ganador del Street Sense Stakes (G 3-1700 metros), en Churchill, y del Virginia Derby (1700 m), en Colonial Downs, y Albus, vencedor del Wood Memorial (G 2-1850 m), en Aqueduct. Ambos ejemplares pertenecen al Pin Oak Stud.





El joven Mott, que trabajaba con su padre durante su formación, lo acompañó al hipódromo de Louisville hace un año, junto con su madre, para el triunfo de Sovereignty en el Kentucky Derby. “Es algo que querrías que todos vivieran”, confesó entonces Riley, que 12 meses después transcurre su propia experiencia profesional, en una trayectoria que comenzó hace menos de cuatro años.

Para muchos, las formas de Bill Mott, entre las que sobresalen su paciencia y profesionalismo, fueron vitales para la preparación de su hijo. Y en verdad, al menos en lo que se refiere a Bill, este cronista puede dar fe de ese carácter: en 1995, en su camino hacia las 16 victorias consecutivas, Cigar se presentaba en la Breeders’ Cp Classic (G 1) en Belmont Park, cuando el profesional cuidaba la campaña con el lápiz afilado. 

Mott estuvo a disposición de los medios cada mañana en la villa hípica del hipódromo neoyorquino, la semana previa a otro de los triunfos del caballo que tenía sangre argentina (gracias a Gold Sun y Solazo), y hasta le dio un reportaje a Paddock, nuestro programa hípico de CableVision [en la foto de abajo, la gorra blanca de Bill Mott asoma en medio de la nube de cronistas; a la derecha, más alejado, está Allen Paulson, el dueño de Cigar].

El año pasado Bill también demostró temple para saltear el Preakness Stakes (G 1) tras la consagración de Sovereignty en el Derby y de paso para tenerlo entero en el Belmont Stakes (G 1).

Un enfrentamiento de padre e hijo entrenadores es moneda corriente, sobre todo en nuestros hipódromos. Incluso en las carreras más importantes del calendario. Bill Mott, que integra el Salón de la Fama, dijo lo que se esperaba sobre el duelo con Riley: “Obviamente quiero ganarle el sábado”.













































































martes, 28 de abril de 2026

Palermo saca tragamonedas y achica su casino, pero mantiene intacta la tradición del Gran Premio República Argentina

 




La crisis del país y sobre todo la de la clase media, redujo la concurrencia a las salas de juego, lo que trajo como consecuencia despidos y la desinstalación de máquinas tragamonedas en la Oficial; ayer, se realizó el sorteo y elección de gateras para los seis Grupo del viernes 1° de mayo  
 
 

Mientras el hipódromo Argentino de Palermo se apresta para vivir una de sus máximas reuniones, la del Gran Premio República Argentina (G 1-2500 metros), puertas adentro, en esas entrañas que tantas veces fueron objeto de las crónicas hípicas por el contraste de su crecimiento y sus luces respecto de las carreras, la crisis de la clase media argentina se siente.




Si los gastos empezaron a racionalizarse en salidas y entretenimientos, y se sintieron en deudas de créditos y cuotas en general, el rubro lúdico se había anticipado: el casino del hipódromo porteño había bajado en la concurrencia y la recaudación y en la planta baja de la tribuna Oficial ya no hay máquinas tragamonedas.

Alrededor de mil slots fueron retiradas por Hipódromo Argentino de Palermo Sociedad  Anónima (HAPSA), y la firma o sus distintos anexos, despidió a 300 empleados. Lo cierto es que el negocio del casino continuará, con otras dimensiones, en el resto de las instalaciones, bajo la tribuna especial, al igual que la actividad gastronómica.




En las carreras, los cambios se empezarían a ver con la decisión de Palermo de no organizarlas los domingos a partir de junio.

 Ayer por la tarde, se concretaron las ratificaciones para los seis grandes premios de Grupo 1 del viernes próximo, 1° d mayo, cuando además del República Argentina se correrán el Criadores (yeguas, 2000 metros), el OSAF (1600 metros), el Ciudad de Buenos Aires (1000 metros), el Montevideo (potrillos, 1500 metros) y el Jorge de Atucha (potrancas, 1500 metros).





































































lunes, 27 de abril de 2026

Competir no es un error, a menos que se crea que ganar siempre es lo único que vale

 



Celebra el gran Luis Torres, jockey del brillante ganador del Latino / Julio Villanueva - JCP

 

El triunfo del chileno Teao en el Gran Premio Latinoamericano (G 1) quebró la serie invicta de seis conquistas de los caballos peruanos en Monterrico, que por primera vez organizó la carrera en su pista de césped, lo que causó el disgusto de los locales por el cambio de terreno; The Gladiator’s Hat fue un laborioso tercero tras correr por dentro  
 
 

“El error que tuvo la directiva esta vez fue hacerla en el pasto; nunca habíamos perdido en casa, porque la arena era nuestro fuerte. Se perdió porque fue en pasto y vinieron los mejores caballos de todos los países”. Las palabras de Carlos Trujillo, el jockey de Padre Roberto, favorito en el Gran Premio Latinoamericano (G 1-2000 metros) y clasificado 12° en el final, acaso resuman el pensamiento y la desazón de los medios y el público de Monterrico, tras la decepción por el resultado que determinó la primera derrota del turf peruano como local en la carrera.  

“No respondimos”, expresó el jinete a Global Media Turf, y marcó una diferencia en cuanto a nacimientos entre los alrededor de 500 anuales en su país respecto de los miles que se registran en Argentina, Brasil y Chile como para justificar la defensa de la posición de correr el Latino en la pista de arena de Monterrico y no ceder ante las presiones de los que pedían competir en el césped.    

Y de eso se trata. ¿Hay que organizar el gran premio sólo para ganar o también para competir? ¿Se trata de ganarles a los mejores o ganarles a los regulares, esos que hacen cantidad pero no calidad y viajan de relleno? Carlos Trujillo viene a competir seguido a la Argentina. Incluso ganó el Latinoamericano de 2011 con Bradock, aquel defensor del stud Myrna, en San Isidro. Fue una de las siete derrotas de caballos argentinos en San Isidro, Palermo y La Plata en 42 versiones del Latino.

En 2024 no hubo representación argentina en Lima porque todos los propietarios desestimaron la nominación para correr en la arena de Monterrico. Hasta allí llegó el espíritu deportivo y se corrió en el terreno que disponía la OSAF, que debió dar marcha atrás dos años más tarde, para que el Latino no vaya en declive.

Trujillo y gran parte de la opinión del turf peruano se quedaron ayer con la sensación de que se concedió un triunfo.




 

The Gladiator’s Hat, un tercer puesto con agallas

Se ganaron el tercer puesto tanto el caballo del Ángel de Venecia como su jockey, Eduardo Ortega Pavón, que, obligado, a venir por dentro desde su largada 2 tuvo un camino zigzagueante y en el final quedó tercero del chileno Teao, ganador por dos cuerpos ante el uruguayo Galikovic (Goldikovic), de notable actuación, ya que animó el desarrollo desde el vamos, sin bajar del segundo puesto en todo el desarrollo.

Teao produjo el hecho extraordinario de ser el primer caballo que emula a su padre, Ya Primo en su caso, ganador del Gran Premio Latinoamericano de 2019, en el césped del Club Hípico de Santiago.

La velocidad que traía The Gladiator’s Hat en los 200 metros finales al pasar hacia adentro para descontar varios cuerpos y quedar al pescuezo del escolta el dio la razón a Carlos Felice, su propietario, que en la previa prevenía sobre la verdadera condición de fondista del hijo de Hat Ninja. Por su parte, Thor Medina el otro argentino que viajó a Perú, tuvo un buen desempeño en el inicio pero decayó en los 400 finales y terminó antepenúltimo.

Galikovic tenía la confianza de la prensa uruguaya. Héctor “Puchi” García, de “Ovación”, había revelado que era el mejor caballo que hubiera llevado la hípica oriental a este clásico. Y cumplió. La yegua Boudica (8ª), resultó el ejemplar peruano que terminó más alto.

Un rato antes, la yegua Se Va Colando, del stud Jet Set, le dio la satisfacción al público de la victoria en el Clásico Pamplona (G 1-2000 metros - césped), donde venció por dos cuerpos a Super Sienna (Mendelssohn), y obtuvo el derecho a una gatera para correr en noviembre en la Breeders’ Cup Filly & Mare Turf (G 1), por el programa Win and You’re In.

 

 









































































Bill Mott tiene un adversario especial en su intento por ganar un segundo Kentucky Derby al hilo: su hijo Riley

  Ril e y Mott, la v ersión jov e n d e  Bill, con Albus  en su prim e r D erby d e titular  / Coady M edia El entrenador ganó hac...