| Sono Perfetto mantuvo siempre controlado a Nassau, en la recta / Prensa Palermo |
El caballo del stud El Carcara ganó el Clásico General Belgrano (G 2) de punta a punta, con lo que se recuperó de la decepción en el GP 25 de Mayo, donde no se afirmó al césped, y su entrenador piensa en que la campaña lo proyecte al gran premio de La Plata, en el que el año pasado resultó cuarto
Se vio una euforia grande en el pesaje de Sono Perfetto, ganador del Clásico General Belgrano (G 2-2500 metros), quizá desacostumbrada para el observador de afuera, porque al fin y al cabo se trató de la cuarta victoria de grado del defensor de El Carcara, la tercera de Grupo 2. Pero el buen hábito no baja las emociones y el caballo que gasta las herraduras jugándose desde el vamos adelante ganó por un cuerpo ante el bravo Nassau, al que manuvo a raya bien, a pesar de que el caballo de El Basti lo amenazó en serio en algún tramo de la recta final.
-¡Qué festejo!, le dice uno a Omar Labanca, entrenador de Sono Perfetto.
-A mí me pasaron dos cosas. Primero, este es un caballo macanudo, que el año pasado me había dado muchas satisfacciones, después la desilusión del 25 de Mayo, cuando nos convencimos de que había ido mal por el pasto, pero había que demostrarlo.
-Y se vio que aquello fue por la pista.
-Sí, verlo ahora salir adelante con esa fuerza que lo caracteriza, con parciales normales pero de la milla, en un desarrollo muy intenso y con el caballo de El Basti siguiéndolo, con lo que significa un caballo de Juan Carlos [Maldotti], temí que no se lo bancara, pero verlo guapear tanto fue una satisfacción.
Así fue. La carrera se hizo en 1.39.02 los 1600 metros y 2.4.21 los 2000, después de parcales razonables sobre la arena pesada de Palermo. Nassau se ubicó segundo definitivamente tras dejar el primer codo y su jockey, Rodrigo Blanco, lo afirmó hasta transcurrir la recta final a un cuerpo o menos, pero Lautaro Balmaceda, que dirigió a Sono Perfetto en 13 de sus 14 actuaciones, sabía desde que se abrieron las gateras que tenía al fondista que conocía y supo conservar la ventaja.
Lautaro sólo no montó al hijo de Tetaze en el estreno, hace un año y medio, porque ahí llevó las riendas de Amuni, un hermano paterno, pupilo de Labanca, que entró allí 2° de Drive Joy, con Sono Perfetto en la 5a posición. Amuni, justamente, acaba de ganar el Clásico Antonio Cané (G 3-2100 metros), en La Plata, entonces se piensa en que se crucen de nuevo, con un objetivo grande para los dos caballos.
“Me gustaría soñar con desquitar en el Dardo Rocha”, dice el cuidador. Sono Perfetto resultó 4° de The Gladiator’s Hat el año pasado, después de correr en la punta como es su estilo y mostrando fuerza para mantener una muy buena colocación final. “También tenemos a Amuni (de la caballeriza Doble S. S.), que anda muy bien en la distancia y en la anterior al Cané había entrado 2° de Sono Perfetto en el Comparación de La Plata”.
Omar Labanca podría llevar una yunta valiosa a la carrera cumbre del hipódromo de La Plata el 19 de noviembre. Tiene tiempo para afilarla junto con su eficaz equipo.






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