La satisfacción de William Pereyra, que dirigió por primera vez al hijo de Tetaze /Prensa Hip. de La Plata
Doce de las
17 presentaciones del defensor de la caballeriza Doble S. S. fueron en la pista
del Bosque, donde conserva cierta regularidad en las carreras que requieren
reservas de oxígeno y de potencia para definir
Pintaba
bravo de movida el Clásico Stud Book Argentino (L-2200 metros). Siempre
lo es, en verdad, porque llegan a La Plata fondistas ávidos de distancias que
no abundan en Palermo y San Isidro tampoco y que hay que aprovechar cuando son
ubicadas en el calendario. Entonces aparecieron en las gateras Nassau, Sono
Perfetto, Don Champagne, El Darwin, todos avalados por la experiencia.
Luego de su
triunfo en el Clásico Antonio Cané (G 3), en esta distancia y pista, Nassau fue
ungido favorito ayer y fue ubicado expectante en el desarrollo por William
Pereyra, detrás de Sono Perfetto y cerca de Amuni. En el final del opuesto,
Nassau ya se había sumado a Zuma Boy en la punta, pero Amuni los desbordó por
afuera y superó a Nassau por dos cuerpos en la meta. Sono Perfetto, en tanto,
quedó relegado a la tercera posición, a cuatro largos.
Luego se
escalonaron en elmarcador Jangadero, El
Darwin y Don Champagne.
Fue el
quinto éxito del hijo de Tetaze, de 4 años, criado por Sergio Savi, en 17 actuaciones.
Su entrenador es Martín Garrido.
Gran demostración de Fletcher; ¿correrá al Jockey Club? /Foto: Prensa Palermo
Fletcher y
Look At To Me ganaron las Pollas de Potrancas y Potrillos en una nueva versión
de la relación del legendario entrenador, que siempre está, con Juan Franco
Saldivia
“Tengo 85 y
medio”, decía Roberto Pellegatta al bajar del palco de premiación del Gran
Premio Polla de Potrillos (G 1-1600 metros), en Palermo. O tal vez fue después
del Gran Premio Polla de Potrancas (G 1-1600 metros), es lo
mismo. Y se rió con ganas cuando el cronista de Turf Class lo saludó y bromeó: “Otra vez hay que hablar con un figurín”, ese vocablo que en los últimos
tiempos sustituyó a “pantalla”, como se describía a los que “tapaban o les figuraban”
en los programas de carreras ocupando el lugar de cuidadores suspendidos. También
descriptos como “presta nombres”.
Aquella era
una pretendida bajada a la realidad del propio Pella. Una frase a la que de chicos echábamos mano cuando queríamos
sugerir cuan grandes éramos, agregando una fracción a la cifra real. Pero
Roberto no quiere aparentar nada, aunque su cabeza siga siendo rubia, como la
de aquel jockey aprendiz que corrió en 1960. Sólo un año. Y ganando seguido.
"Siempre
hice buenos equipos; tuve buena gente conmigo”, se sincera, otra vez
deslindando responsabilidades. Son muchos años de pasar mañanas con Pellegatta
en su búnker del ex stud La Quebrada, donde las vías del Mitre empiezan a
meterse entre las caballerizas, hablando mientras entraban y salían a la cancha
Agustín De Arriba, Fuchi Liceri, Miguel Suárez y tantos otros que antes trabajaron
en su escuela ad hoc, como Pablo Sahagian y Juan Oural.
Ahora, su
espada es Juan Franco Saldivia. “Cuida él ¿eh?”, enfatiza Roberto cuando la
charla sobre Fletcher y su triunfo en la Polla de Potrillos entra en los
carriles normales de entrevistado, cronista y gran acontecimiento. Ya pocos
dudan de que el entrenador de Cañuelas es el responsable de cada caballo que
presenta. “Todas las mañana a las 7 y media me llama”, revela el maestro, que
ya casi no asoma en la cancha de Palermo por las mañanas. Además, son vecinos
cercanos.
En 2021,
este rubro había celebrado la doble victoria de las Pollas con la potranca
Storm Embrujada y el potrillo Irwin. Pero hace cinco años la realidad es que la
mano de Pellegatta en esos caballos era más influyente, decisiva, se podría
decir. Hoy, no.
“Ya le dije que en enero lo voy a cubrir”,
ofrece Roberto. “Después veremos”. Y mientras William Pereyra manifestaba que
está muy agradecido con “Cacho, Juan y Pella por devolverme este potrillo” (en
el Juvenile y el Cané Jony lo dejó
por otros compromisos), explicó que dejó ir adelante al de Gustavo Calvente
(Buin) y en la recta se fue, para ganar muy fácil.
El jockey sorprendió un poco al confiar en que
correría el Jockey Club (G 1-2000 metros) con Fletcher, a pesar de que en la
única actuación del defensor de Chos Malal, el mejor hijo de Gershwin, en pasto, finalizó
9° en el Estrellas Juvenile (G 1).
Una hora antes de esa demostración, el trinomio
Pellegatta-Pereyra-Saldivia había iniciado su gran jornada con la victoria de Look
at To Me en la Polla de Potrancas, donde se impuso por cuatro cuerpos a Robate
Un Beso. “Fue una yegua muy delicada de potranca, hubo que esperarla, y tuvo un
gran trabajo de Juan para ponerla porque es grande (pesa más de 500 kilos) y
necesita tiempo. Las punteras se cansaron porque se hizo una carrera ligera”.
Entre esas punteras estuvo Robate Un Beso;
antes fueron Gran Gotera y Hi Intense en l mismo desarrollo. Pero esos
escarceos terminaron en la recta final, donde la potranca dominó a voluntad. Hasta
aquí, Look at To Me había resultado segunda de Robate Un Beso en el Clásico
Luis María Campos (G 2), en su estreno clásico.
Brian Enrique manejó la velocidad en las riendas de Bailarín de Venecia
De punta a
punta, el hijo de Angiolo ganó con luz sobre Camuflaje, que se desempeñó de
atropellada, y consiguió su noveno triunfo en la recta
Bailarín de
Venecia ganó por segunda temporada consecutiva el Clásico Cyllene (G 2-1000 metros), en el
kilómetro de San Isidro, y no es que tenga medida la distancia o a los rivales
o el momento de acelerar. Es simplemente producto de que tiene todos los
argumentos aprehendidos para ejercer esa velocidad incontenible de la manera que
haga falta. Es decir, se impone en la carrera que debe ganar, de acuerdo con
las condiciones dadas.
Ayer, el
césped del Jockey Club aparecía liviano como para aprovechar su motor desde el
vamos, entonces el defensor del stud El Perejil, de La Punta, sacó ventajas
bien de abajo, como para establecer diferencias sobre Lunático Pass y el resto,
por el medio de la pista. Después salieron Claro Bombón y November Rain. Allí,
con 150 metros
aún por correr, Brian Enrique sacó la fusta y exigió de derecha.
Camuflaje
fue el siguiente en tomar la posta de los perseguidores cercanos, pero ya había
una luz indescontable en favor del hijo de Angiolo, criado en el haras Tres
Jotas y entrenado por María Fernanda Álvarez y Walter Suárez. Camuflaje terminó
2° a un cuerpo y medio en 55.88, y completaron el marcador Naranccello, 3° a
medio cuerpo; Claro Bombón, 4° a ¾ de cuerpo; November Rain, 5° al hocico, y
Lyon, 6°,a medio cuerpo.
Fue el
noveno éxito de Bailarín de Venecia en diecinueve actuaciones, siete de ellos en
la recta de San Isidro y dos en la recta de Palermo.