Buttah, el hijo de Leofric, padrillo de Los Turfistas y Tres Jotas, en Argentina /Adam Coglianese
Es una
semana intensa la de Saratoga, como todas las de su temporada de verano. Por
orden de importancia, el Whitney (G 1-1800 metros), el
clásico emblema del hipódromo neoyorquino, donde mañana se medirán Soverignty,
elegido Caballo del Año en 2025; Magnitude, ganador de la Dubai World Cup (G 1)
e invicto este año; la yegua Nitrogen y el inoxidable White Abarrio, entre
otros.
Además, el
Hall of Fame, que se encuentra allí, recibió nuevos miembros, como John
Shirrefs, el entrenador de Zenyatta, y Christophe Clement, el francés que preparó
a Giacomo en su camino al Kentucky Derby y luego fue padrillo en la Argentina, en
Firmamento), ambos fallecidos este año.
Y en la carrera
central del jueves, el John Morrisey Stakes (1400 metros, para todo
caballo de 3 años y más, criado en Saratoga) se impuso Buttah, un hijo de Leofric,
uno de los buenos hijos del gran Candy Ride que actúan como padrillos en los Estados
Unidos y que también lo hace aquí, en la Argentina, en el haras Los Turfistas.
Buttah fue
dirigido por Javier Castellano para alcanzar su segunda victoria.
Grita Giannetti, celebrando el triunfo sobre Full Talent y Los Llanos (8) /Hip. de La Plata - LDM
La yegua,
que no pudo competir por una lesión, sumó su quinto ganador clásico sobre cinco
crías en edad de correr, con Autorretrato, que se impuso en la Polla de
Potrillos (G 3), en La Plata, con los colores de la caballeriza que fundaron el
recordado Juan José Caligiuri, y Juan Cifuentes
La historia
de Marlotte se reescribe cada año. Tiene cinco crías, todos ganadores clásicos
y Francisco Niso Ulloa, el veterinario que dirige el haras y el stud Tres
Jotas, tendrá en Autorretrato un motivo más para recordar a Juan José
Caligiuri. “Juan me pidió que fuera a ver a Marlotte a La Quebrada. Me generó
dudas por ser hija de El Corredor, que no había rendido mucho, y porque tenemos
todo el pedigree de Angiolo dando vueltas. Le hice caso, incluso alguna vez que
necesitábamos le pregunté si la vendíamos y por supuesto dijo que no. Siempre
tuvimos ese ida y vuelta. Él eligió a Irina, a Souriante… Fue un excelente
seleccionador de yeguas.”
Lo cierto
es que la yegua tenía una herida grande en una pata, que se redujo luego pero
le impidió competir, pero en el haras dio a Mery Laurent, Madonna Benois, Qué
Tarde Gris, El Resero Con Capa y este Autorretrato, que ayer ganó la Polla de
Potrillos (G 3-1600 metros)
en La Plata. Cuatro hijos de Angiolo y uno, Qué Tarde Gris, por Il Campione.
En una
pista fangosa, y luego de algún caprichito
antes de largar Autorretrato atropelló en la recta final, tras venir
expectante, y superó a Full Talent y al favorito Los Llanos por pescuezo y
media cabeza justo sobre la raya, en 1.41.50.
Adrián
Giannetti llevó las riendas de Autorretrato, como en los últimos tiempos en el
stud platense: “Estoy contento por haber ganado con toda la gente de Tres Jotas
y con un gran entrenador como Arnaldo Vigil, que siempre pone los caballos 10
puntos como para que uno venga y le dé el toque final”, comentó. La gente de
Tres Jotas son Juan Cifuentes (socio de toda la vida de Caligiuri) y sus hijos,
junto con Camila Caligiuri y el propio Niso Ulloa.
“Esta vez
era una carrera de otro nivel al que venía corriendo, con una pista bravísima
–continúa el jockey, entrevistado por Danil Sinegub-; había que traerlo
tranquilo, cosa que no me preocupaba porque había velocidad, y él trajo buena
acción. En un momento lo iba a llevar por afuera pero justo se hizo un claro
por dentro y acorté, entonces respondió a pleno”.
Sobre la
inconducta de Autorretrato en la previa a largar, explicó Adrián: “Es un poquito
indócil en las gateras y Pablo Sotelo, que lo trabaja siempre, me dijo cómo
había que tratarlo para que superara esos problemas. Lo habían llevado tres o
cuatro veces al partidor. Hizo un gran trabajo el equipo”.
Vigil dice
que prepara sus caballos para que corran de atropellada y encontró en Adrián
Giannetti el socio ideal para ese objetivo, del que Autorretrato es la última
expresión clásica, como lo son Madonna Benois, Qué Tarde Gris y El Resero Con
Capa. Los hijos de Marlotte, un monumento de madre.
Paoloni ya le alivió los metros finales a Personal Filly, en su segundo éxito /Prensa Hip. La Plata
Dirigida
por primera vez por Juan Pablo Paoloni, la yegua que tiene los genes de las
históricas Doria, Dorine, Personal Ensign y Forty Doriana, todas campeonas, se
recuperó del fallido en el GP Jorge de Atucha (G 1) y se afirmó en el barro
platense
Un triunfo reivindicatorio alcanzó Personal Filly en el Gran Premio
Polla de Potrancas (G 2-1600
metros). Tres carreras en Palermo y un paso en falso en
su segundo encuentro clásico obligaron, casi, a que Juan Franco Saldivia, su
entrenador, mirara al Sur ahora. Por eso el final contundente de la alazana fue
como retomar el camino.
La yegua tiene la genealogía profunda que viene de los años 60, la de
Doria y Dorine, que en los Estados Unidos se consagró a través de la invicta en
13 actuaciones Personal Ensign, ganadora de la Breders’ Cup Distaff (G 1) de
1988, por caso y con origen en el legendario haras Ojo de Agua.
Con todo ese bagaje y su propia campaña llegó ayer a su estreno en La
Plata: un triunfo, la segunda colocación en el Jorge de Atucha (G 1-1500 metros) y la 7ª en
el Manuel J. Güiraldes (G -1400
metros), después de largar 1 y correr apretada por dentro
un tramo, para terminar sin fuerzas. En el Bosque, Personal Filly estrenó un
tercer jockey en su corta campaña, Juan Pablo Paoloni.
El entrenador Juan Franco Saldivia instruyó al jinete a actuar
expectante, bien escondida detrás de Siesta, Niña Pastori y American Model, y
en la recta final su atropellada fue tan firme, que su acción convida a pensar
con optimismo en las distancias más extensas que vienen. Seis cuerpos fue la
diferencia que marcó Personal Filly sobre su escolta, finalmente Siesta; Niña
Pastori terminó tercera, a otros dos largos, en 1.39.07, sobre pista pesada.
Paoloni, de
San Genaro, Santa Fe, comentó para la TV del hipódromo de La Plata: “Era una
carrera bastante dura, con muy buenas rivales, y la potranca llegaba bien. Juan
y su equipo hicieron un trabajo bárbaro”. Al piloto lo alienta el futuro, con
mayores distancias.“Es tranquila,
dócil, noble, hace todo bien”, resume.
Tiene una familia muy ganadora, la abuela fue campeona
n la Argentina, le
apunta Daniel Sinegub, refiriéndose a Forty Doriana, aquella yegua clásica de
La Biznaga que ganó el Félix de Álzaga Unzué, el Suipacha y el Ciudad de Buenos
Aires, todos de Grupo 1 y con Jorge Valdivieso.
Sin dudas,
Personal Filly puede retomar impulso ahora, incluso agregando un escenario a su
portfolio, para afrontar la segunda mitad del año.
Kevin Banegas fue el cuarto jockey que se subió a Fletcher, en cinco salidas / Prensa Palermo
Lo más importante para el propietario del stud Chos Malal y el entrenador Juan Franco Saldivia es que el hijo de Gershwin se rehabilitó después del traspié en el Estrellas Juvenile (G 1), donde no se adaptó al pasto, y gano por amplio margen, sin dejar dudas con la mira en la Triple Corona
La manera en que Fletcher despejó cualquier duda sobre su clase quedó grabada en el final del Clásico Miguel Cané (G2-1600 metros), la carrera que tiene ese propósito en el calendario, como paso previo a la Polla de Potrillos (G 1). Ayer, la pista de arena de Palermo estaba pesada, prohibitiva para correr por dentro, pero el caballo del stud Chos Malal se sintió a sus anchas, con una demostración demoledora en la recta final, para imponerse por seis cuerpos – y parando, diría un relator – ante Linguado.
Fletcher venía de gestar un debut problemático en el césped, donde no hizo pie y terminó fuera del marcador en el Estrellas Juvenille (G 1-1600 metros), tras crear cierta expectativa entre lo que hacía en privado y su victoria en el Clásico Pedro Goenaga (G 2-1500 metros) por buen margen, en La Plata. “Esta es su casa”, ratificó aquel pensamiento Juan Franco Saldivia, entrenador del hijo de Gershwin, refiriéndose al hipódromo porteño, donde lo prepara todos los días.
Con Kevin Banegas en la montura (el cuarto jockey que se alterna en sus cinco salidas) vino cerca de los punteros Mr Morris y Kenakir y al entrar en el derecho el piloto no esperó y lo dejó ir al frente para terminar en 1.36.28, un registro que el mismo Banegas sugirió que pudo mejorar, a juzgar por el cierre aliviado.
“Juan me avisó, mostrándome el catálogo: voy a comprar éste y si te gusta correrá para Chos Malal. Yo le dije que esperara que saliera al remate; salió y se pagó barato, así que le dije ‘dejámelo’. Entró mi hijo Jorge en la sociedad y como para asegurarme le regalé un 10% a Juan”, cuenta Eduardo Valenzuela, Cacho, que acompañó toda esa breve narración con sonrisas que se colaron en cada frase. Juan es Saldivia, claro.
Valenzuela interrumpe la charla para saltar a la tarima de la premiación, donde lo esperan todos los que vinieron de Chos Malal, la localidad neuquina a 400 km de la capital provincial. “Son 18”, revela, luego de la multitudinaria foto, en la que no faltan sus nietos. “Quedaron mis dos hijas allá, porque alguien tiene que trabajar, jajaja”. No cambia el tono Cacho y uno, que lo conoce de los tiempos de la gran Belleza de Arteaga (como casi tods los cronoistas), sabe que entre los caballos, en el hipódromo o en una caballeriza de Dubai, está disfrutando, más cuando puede compartirlo. “No hay nada mejor que disfrutar esto en familia”.
Y sobre la llegada al stud, recordó: “Juan no es de hablar mucho, pero me dijo desde el principio que era bueno. Y después lo escuché a Pella, que para mí es palabra santa; me dijo, ‘mirá que este es bueno, vas a ganar varias carreras; y después de que aparecieron otros potrillos se afirmó; ‘van a estar cabeza a cabeza con el tuyo’. Ahí dije, ya está”. Roberto Pellegatta tampoco es de hablar de más y esto corre por cuenta de uno.
“La verdad es que estamos iluminados; después de Belleza, todos los que trajimos han ganado. Cima de Areco, que ganó las cuatro que corrió, y ahora este potrillo, que venía de fracasar medio feo en el pasto y nos abrió una duda, pero esta vez fue una máquina”. Ese recorrido virtuoso de una yegua casi deshauciada para la cartelera grande a la ganadora clásica incontenible, junto con el potrillo que hubo que descubrir en un remate del haras La Pasión para hacerlo de cero, no es otra cosa que la razón de la alegría de Cacho Valenzuela. “Qué más le puedo pedir al turf; me puedo retirar tranquilo”, enfatiza y a que no saben cómo remata el comentario. Sí, a pura risa.