martes, 22 de septiembre de 2026

El triunfo de Grand Canyon, acaso la consecuencia menos deseada de la independencia de las yuntas

 


 

Grand Canyon queda 2do de Waht A Man, que lo cruzó unos metros antes / Prensa Palermo 

  

Hubo reclamo de Martín Valle contra Rodrigo Bascuñan, que dirigió a What A Man, el caballo más fuerte de los dos que presentó Haras El Ángel de Venecia en el Clásico New Dandy, en Palermo, y que  molestó notoriamente en los 200 metros finales

 

La victoria de Grand Canyon ante What A Man en el Clásico New Dandy (1600 metros), sobre el césped de Palermo, va a dejar marca. Y no porque un caballo venciera a un compañero de techo, en este caso el stud Haras El Ángel de Venecia, sino porque el jockey del escolta reclamó contra el de su ladero en los boxes de San Isidro, que comparten. Y por supuesto, la demanda ante los comisarios prosperó.

Una situación curiosa, sin precedentes, derivada de una reglamentación de corta vigencia, que permite a los propietarios dividir una yunta y que cada una  defienda sus propios boletos. La medida se adoptó en muchos hipódromos del mundo.




Grand Canyon corrió último entre sus seis rivales y atropelló abierto en la recta, buscando la parte externa, como marca el manual. A esa altura, ya dominaba What A Man, con Martín Valle, que reemplazó a Eduardo Ortega Pavón, que se fracturó un dedo del pie derecho el viernes, en San Isidro. A What a Man lo condujo Rodrigo Bascuñan, quien no pudo evitar que su montado se abriera hacia la verja, lo que obligó a su colega a levantar.


Remate Don Florentino




En realidad, Bascuñan pegó de zurda y tiró la rienda de la derecha. Valle, que hace unos años fue piloto oficial de el Ángel de Venecia había buscado bien afuera, pero la puerta estaba cerrada. Quizá Bascuñan no advirtió que el rival que atropellaba tenía su misma chaquetilla.

El jinete ganador declaró luego, consultado por Lía Camps, en la TV de Palermo: “Tuve que defender la plata del propietario, aunque es el mismo de los dos caballos”. Por suerte, hay un concepto erróneo en la explicación de Martín Valle, seguramente producto de la costumbre de los jockeys de justificar un reclamo en el que deben “defender los intereses” de los dueños de los caballos que dirigen.

El error lo agradecen los apostadores, porque la modalidad de permitir que una dupla se separe y corra con diferentes números abre más opciones a las jugadas combinadas,  incluso a la elección de un caballo, sin el ancla de la yunta.

Acaso no tanto en Haras El Ángel de Venecia, donde tal vez la jugada fuerte era por What A Man, el de mejores pergaminos –ganador del Gran Premio San Isidro (G 1), por caso-, y que reaparecía tras nueve meses en procura de su recuperación. 


















NIÑO GUAPO, EN EL HARAS
































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