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| Scandinavia (cara blanca) fue una cabeza mejor que Trawlerman / Megan Rose Photography |
El caballo de Coolmore y el de Godolphin definieron la Gold Cup (G 1), de Royal Ascot, en una batalla épica, en la que los notables Ryan Moore y William Buick no abandonaron nunca a dos caballos aguerridos, que no querían entregarse; para el cuidador Aidan O’Brien fue el 100° triunfo en la serie clásica del hipódromo de los reyes británicos
Una carrera fabulosa, extraordinaria, con dos caballos fuera de cualquier ranking, porque la lucha que protagonizaron en la Gold Cup (G 1-4000 metros), en Royal Ascot un final de esos que se calificaría como exagerados, fantasiosos, que sólo una novela o una película podrían sacar de la imaginación para acercarla a la realidad.
Scandinavia le ganó a Trawlerman por una cabeza. El enemigo le ganó al favorito, que defendió el título que consiguió hace un año como si no hubiera mañana. Como si nunca más tuviera la chance de acercarse a su rival en el historial, en el que ahora está 2-3.
“¡Scandinavia fue todo corazón! ¡Trawlerman fue todo corazón!”, gritó el relator del hipódromo real, apenas cruzaron el disco esos dos colosos, con el increíblemente imperturbable Ryan Moore y el “más normal” William Buick, al que al contrario que su colega el esfuerzo por quedarse con el triunfo se le nota en cada músculo.
Trawlerman vino adelante y Scandinavia fue a escoltarlo hasta casi la mitad del trayecto, donde Caballo de Mar se metió entre ambos. Los parciales eran respetables y regulares, rondando los 12/13 segundos. Pero al llegar la recta se desató una batalla. Moore abrió a Scandinavia y el defensor de Ballydole, con el sello de Aidan O’Brien, se puso en una línea con Trawlerman, que había hecho el gasto pero mostraría que le quedaba resto, como puede esperarse de sus entrenadores, John y Thady Gosden.
Bajaron las fustas junto a los palos, quizá más fuerte la de Buick. Ni él ni su caballo querían perder, por eso se despegaron medio cuerpo sobre Scandinavia-Moore. Ya estaba todo dicho, a 100 metros del disco.
Sin embargo, Scandinavia volvió. Su reacción erizó la piel, lo mismo que la resistencia de Trawlerman. En 20 metros, aquel hijo de Fortify, Triple Corona de los Estados Unidos en 2018, mostró que la heráldica no es un pergamino ni el papel con un pedigree.
O’Brien suma 10 victorias en la Gold Cup, incluidas las de otro caballo descomunal, Yeats, que lo ganó cuatro veces consecutivas entre 2006 y 2009, y Kyprios, que lo conquistó en 2022 y 2024. El número que alcanzó O’Brien en esta carrera también conmueve, pero como es una máquina de agregar triunfos y nunca deja de dejar constancia de las decenas de trabajadores que lo ayudan a conseguirlos.
Sin demagogia ni gestos fingidos.







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